MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01C7A43B.CB927FB0" Este documento es una página Web de un solo archivo, también conocido como archivo de almacenamiento Web. Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento Web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos, como Microsoft Internet Explorer. ------=_NextPart_01C7A43B.CB927FB0 Content-Location: file:///C:/4E9432EF/CopiadeEstructurasocialcontemporaneaRafaelFeito.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii"

<= span lang=3DES-TRAD style=3D'font-size:22.0pt;font-family:Univers;mso-bidi-font-= family: Univers;letter-spacing:-.25pt'> ESTR= UCTURA SOCIAL CONTEMPORANEA

<= span lang=3DES-TRAD style=3D'font-size:22.0pt;font-family:Univers;mso-bidi-font-= family: Univers;letter-spacing:-.25pt'>  =             &nb= sp;       Las clases sociales

<= span lang=3DES-TRAD style=3D'font-size:22.0pt;font-family:Univers;mso-bidi-font-= family: Univers;letter-spacing:-.25pt'>  =             en los países industrializados

 

 

 

  =             &nb= sp;            =             &nb= sp;  Rafael Feito Alonso

 

  =     Editado por Siglo XXi, Madrid, 1995.


  = ;            &n= bsp;         A la memoria de mi madre, Nieves Alonso.


  = ;            &n= bsp;            INDICE

 

1. Introducción al concepto de estru= ctura social ......      = ; 1

2. Introducción al estudio de las cl= ases ..............    34=

3. El enfoque funcionalista de la estratificación social   51

4. Enfoques clásicos sobre las clases .................    71

5. Enfoques actuales sobre las clases .....= ............    88

6. Valoración del análisis de clases ..................   149

7. El estudio de las clases sociales en España ........   = 160

8. Algunos problemas actuales en el estudio= de las clases 184

9. Clases y movilidad social ..........................   255

** Indice pormenorizado ..............................   270


  = ;            &n= bsp;     INDICE PORMENORIZADO

1. INTRODUCCIÓN AL CONCEPTO DE ESTRU= CTURA SOCIAL .....     1

1.1. Definiciones de estructura social ...............     1

1.2. El concepto de estructura social:=

  = ;   el debate estructura acción ....................      8

1.3. Las aportaciones de Bourdieu, Giddens =

  = ;   y la teoría de la elección racional ............     19

1.4. Una solución al dilema estructura/acción:

  = ;   el estudio de caso de Willis ...................     27

2. INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DE LAS CL= ASES ............     34

2.1. Teorías gradacionales y teorías

  = ;   relacionales de las clases .....................     34

2.2. Evolución reciente del concepto= de clase .......     36

2.3. Las clases sociales en los noventa .............     46

3. EL ENFOQUE FUNCIONALISTA DE LA

  = ;   ESTRATIFICACION SOCIAL .........................     51

3.1. Planteamientos generales .......................   &= nbsp; 51

3.2. Características de las distintas clases ........     61

3.3. La medición de la estratificación ..............     68

4. ENFOQUES CLASICOS SOBRE LAS CLASES ...............     71

4.1. Marx ...........................................     71

4.2. Weber ..........................................     80

5. ENFOQUES ACTUALES SOBRE LAS CLASES ...............     88

5.1. Principales enfoques neomarxistas ..............     88

5.1.1. Poulantzas ...................................     88

5.1.2. Wright: de las posiciones contradict= orias

a las explotaciones múltiples .......................   &= nbsp; 96

5.2. Principales enfoques neoweberianos .............    116=

5.2.1. Dahrendorf ...................................    116<= /p>

5.2.2. Parkin .......................................    124<= /p>

5.2.3. Giddens ......................................    135<= /p>

5.2.4. Goldthorpe ...................................    142<= /p>

6. VALORACION DEL ANALISIS DE CLASES ................    = 149

6.1. La desaparición del concepto de status .........    = 149

6.2. Diferencias y semejanzas en los análisis

de Marx y Weber ...........................= ..........    150<= /p>

6.3. Convergencias y divergencias en los análisis

     neomarxistas y neoweberianos ...................    151<= /p>

6.3. Esping-Andersen: ¿un paradigma emergente? ......    155

7. EL ESTUDIO DE LAS CLASES SOCIALES EN ESPAÑA ......    160

7.1. Enfoque estructural-funcionalista ..............    16= 1

7.2. Enfoque marxista ...............................    165<= /p>

7.3. Estudios de la época de la transición ..........  &n= bsp; 171

7.4. Estudio internacional sobre clases (in= forme español)179

7.5. Un intento de superar las deficiencias= del análisis

de clases: las aportaciones recientes de J.= J. González   181

8. ALGUNAS CUESTIONES ACTUALES ......................    184

8.1. Las clases medias ..............................  =   184

8.1.1. La pequeña burguesía tradicional .............    175

8.1.2. La nueva clase media .........................    183

8.2. La infraclase ..................................    195<= /p>

8.3. Segmentación de los mercados de trabajo ........    = 206

8.4. La posición de clase de las muj= eres ............    214<= o:p>

8.5. Estructura social e ideología ..................    223

8.6. Clases sociales y poder político ...............    2= 26

8.7. Clase y comportamiento electoral ...............    2= 32

8.8. La distribución de la riqueza e= ntre

  = ;   las distintas clases ............................   237

9. CLASES Y MOVILIDAD SOCIAL .........................   255

9.1. Principales estudios sobre movilidad s= ocial ....    255

9.2.  Consecuencias de la movilidad social ..........    267<= /p>


Rafael Feito Alonso es profesor titular de Sociología en el departamento de Sociología III (Estructura social. Sociología de la educación) de la Universidad Complut= ense de Madrid. Es autor de Nacidos para perder. Un análisis sociológico del fracaso y del abandono escolares (Madrid, CIDE) = y de artículos en revistas especializadas.


1. INTRODUCCCIÓN AL CONCEPTO DE ESTRUCTURA SOCIAL

1.1. DEFINICIONES DE ESTRUCTURA SOCIAL

     A pesar de la importancia trascendental que para la sociología tiene el tér= mino estructura social, es prácticamente imposible encontrar una definición acabada del mismo. Más bien parece ser una especie= de eslogan invocado periódicamente que permite diferenciar un trabajo sociológico de otro de corte psicológico. Ya advertía Giddens que es tal la importancia del término que se da por supuesta= su definición, a pesar de que finalmente tal definición no exist= a. Se trata de una perplejidad similar a la que sentía San Agustí= ;n cuando se enfrentaba a la definición del tiempo y del espacio: sabe perfectamente qué es el tiempo y qué es el espacio, pero le resulta imposible llegar a definirlo cabalmente.

     El concepto de estructura social tiene una larga historia. En su acepción original = la palabra estructura hace referencia a la construcción de edificios, p= ero en el siglo XVI se emplea para denotar las relaciones entre las partes que constituyen un todo. Era una palabra utilizada normalmente en los estudios anatómicos que por entonces comenzaban a florecer. El paso del término de la anatomía a la sociología, aunque se prod= ujo varios siglos después, fue una consecuencia lógica del empleo= de las analogías orgánicas por parte de los pensadores políticos. En su Leviathan Hobbes no llega a utilizar este término, pero su concepción del estado como un organismo arti= ficial en el que se distinguen con toda precisión la función de cada institución hubiera justificado la utilización del término.

     Spencer estableció una analogía entre el funcionamiento de los organi= smos vivos y el de la sociedad. De este modo, lo que resulta válido para = los fenómenos biológicos, también lo es para los fenómenos sociológicos. La historia, tanto la de la vida orgánica como la de la vida social o supraorgánica, es un pro= ceso de desarrollo y dicho proceso supone un crecimiento en cantidad y complejid= ad. Del mismo modo que las primeras formas de vida orgánica fueron unicelulares y de estructura simple, el género humano vivió, = en sus comienzos en unos cuantos grupos u hordas simples y aislados. Tanto las formas tardías de vida orgánica como las de vida social prese= ntan una diferenciación y multiplicidad, en su estructura y en sus funcio= nes. Spencer[1]<= /a> plantea que las estructuras sirven para desempeñar funciones esencia= les de la sociedad. La primera y más urgente necesidad de una sociedad consiste en afrontar el entorno, especialmente las actividades ofensivas y defensivas. La segunda gran necesidad es la de organizar las actividades internas para el sustento (actividades económicas). La tercera, a la= que denomina sustento general, tiene que ver con el intercambio entre las partes diferenciadas del organismo. Y, finalmente, como consecuencia de la mutua dependencia entre las partes de la sociedad, aparece un sistema regulador p= ara facilitar la cooperación entre las distintas partes. Si predominan l= as actividades de defensa y ataque estamos ante una estructura social militar,= si preponderan las actividades de sustento nos encontramos ante una estructura social industrial.

     Smelser[2]<= /a> advertía que resulta difícil concebir cualquier área de investigación científica en la que tarde o temprano no se inv= oque la noción de estructura. Se trata de un término que encontram= os en todas las ciencias. Términos como estructura atómica, estructura molecular, estructura anatómica, etc., están en la mente de todos. La razón por la que el concepto de estructura resulta tan atrayente se debe a que la noción de estructura describe (a) regularidades en cualquier parte de la realidad que investiga y (b) relacio= nes sistemáticas entre las cosas que estudia. Se trata de una idea que r= ecoge Boudon[3]<= /a>:

Quien dice estructura quiere= decir sistema, coherencia, totalidad, dependencia de las partes con respecto al t= odo, sistema de relaciones, totalidad no reducible a la suma de sus partes, etc.=

  = ;   El término estructura social se usa casi siempre en un sentido muy vago= y amplio, aplicable a algunos o a todos los rasgos que intervienen en la constitución de alguna sociedad. En la práctica, muchas veces= , su significado no se aleja en exceso de la expresión "la sociedad = en su conjunto". He aquí algunos ejemplos:

La estructura social es el tejido de las fuerzas sociales en interacció= n, de las cuales surgen los distintos modos de observar y pensar...[4]<= /a>

[El estudio de la] estructur= a social atiende a las formas principales de la organización social, a saber,= los tipos de grupos, asociaciones e instituciones, y el complejo de los mismos = que constituye las sociedades... Una exposición completa de la estructura social supondría un estudio de todo el campo de las estructuras comparadas.[5]

  = ;   Es posible identificar una serie de rasgos comunes a todas las pretendidas definiciones de estructura social. Generalmente el término estructura social se refiere a las características de las colectividades, los grupos y las sociedades, rasgos no imputables a los individuos y que ejerce= n un efecto constrictivo sobre las creencias y acciones de estos. Las variables estructurales son definidas como propias de los agregados o de los sistemas sociales. A veces se denominan condiciones socio-históricas. Algunos ejemplos típicos de variables estructurales en la sociología contemporánea son: los modelos de comunicación, la distribución de la población en función del sexo y de = la edad, la división del trabajo, los niveles y grados de desigualdad. A veces también se incluye la distribución social del poder.

  = ;   Para Murdock[6]<= /a> la noción de estructura social designa la coherencia de las instituciones sociales: las instituciones no son conglomerados arbitrarios o aleatorios; en este sentido, están dotadas de una estructura.

  = ;   Otras veces la noción de estructura se opone a la de coyuntura. El concept= o de estructura designa los elementos estables de un sistema en oposición= a los elementos variables. El término estructura social se refiere a l= as relaciones más permanentes y organizadas de la sociedad. Así = se ha definido como el complejo de los principales grupos e instituciones que constituyen las sociedades. Toda sociedad requiere un mínimo de elementos para existir. Estas exigencias mínimas, de acuerdo con Bottomore[7]<= /a>, son las siguientes: (a) un sistema de comunicación; (b) un sistema económico que gire en torno al consumo, la producción y la distribución de las mercancías; (c) organismos y ordenamientos (incluyendo la familia y la educación) para la socialización = de las nuevas generaciones; (d) un sistema de autoridad y de distribució= ;n del poder y (e) un sistema de ritos que mantenga e incremente la cohesión social y otorgue reconocimiento social a acontencimientos personales como el nacimiento, el matrimonio o la muerte.

  = ;   Salvador Giner[8]<= /a> define la estructura social como el conjunto relativamente estable de las interrelaciones entre las diversas partes de una sociedad, más la distribución de estas partes según un orden dinámico. Estas interrelaciones poseen un grado considerable de permanencia que muy f= recuentemente trasciende la duración de la vida de los individuos. Si estudiamos, = por ejemplo, el status de la nobleza en una sociedad feudal podremos delinear s= us privilegios a través del tiempo y del espacio en virtud de su estabilidad mínima como estamento dominante. La nobleza ocupa un cie= rto lugar (posición social) lo suficientemente estable para que estudiem= os lo que podemos denominar estructura social feudal.

  = ;   En otras ocasiones el término estructura se utiliza para distinguir lo fundamental de lo secundario, lo esencial de lo no esencial. Para Mannheim[9]<= /a>, la estructura social es el tejido de las fuerzas sociales en interacci&oacu= te;n de donde surgen los diversos modos de observación y de pensamiento. = La noción de estructura social designaría implícitamente = el conjunto de elementos de un sistema social que domina y determina a los otr= os. Para Mannheim se trata de elementos materiales (vagamente agrupados en la expresión fuerzas sociales) que permiten explicar los elementos idea= les. Es un uso que recuerda a la distinción entre estructura y superestructura. La influencia de la tradición marxista explica que frecuentemente se utilice la noción de estructura social como sinónimo de sistema de estratificación. Esta definición también se recoge en el Penguin Dictionary of Sociology de Abercrombie et al..[10]=

  = ;   Los sociólogos utilizan este concepto para explicar algo en térmi= nos causales. Este enfoque presenta la dificultad de que las estructuras social= es no son directamente observables. Esto ha hecho que muchas veces el concepto= de estructura se haya contemplado como algo reificado.

  = ;   En este mismo sentido, se puede citar el planteamiento metodológico de Wright en Clase, crisis y estado[11]= al considerar que las estructuras sociales imponen limitaciones dentro de l= as cuales puede variar otra estructura o proceso, fijando además las probabilidades de las estructuras o procesos específicos posibles de= ntro de esos límites. Un buen ejemplo de tal limitación es la relación entre la estructura económica y las formas de estado= en la sociedad feudal. Dada la naturaleza de las relaciones económicas = en el feudalismo clásico (el control de los medios inmediatos de producción por el campesinado, la apropiación del plusproducto mediante la coerción, la limitada cuantía del excedente dispo= nible), la democracia representativa mediante el sufragio universal era estructuralmente imposible como forma de estado, es decir, quedaba fuera de= los límites estructurales fijados por las estructuras económicas. Dentro de esos límites, sin embargo, podían darse una varieda= d de formas de estado, oscilando desde sistemas señoriales de dominio político altamente descentralizados a estados absolutistas relativam= ente centralizados.

  = ;   Abercrombie et. al.[12] señalan que la estructura social se ha definido como cualquier pauta= de conducta social. Sin embargo, esta definición incluiría tanto= las conductas triviales como las significativas. Una definición má= ;s acertada es la que considera que la estructura social se refiere a las relaciones ordenadas, duraderas y pautadas entre los elementos de una socie= dad.

  = ;   En el Diccionario de Sociología[13] de Shoeck se recoge la definición de estructura social como la constelación especial de los grupos sociales más importantes (castas, estamentos, clases) dentro de toda una sociedad, juntamente con las correspondientes formas específicas de los acuerdos sociales entre estas. En este mismo diccionario se mantiene que la estructura de una socie= dad industrial de hoy es pluridimensional: viene determinada por la estructura = de la población, la clasificación profesional, las actividades económicas, las organizaciones, así como por campos de comportamiento institucionalizados, como la familia, la escuela, la empresa, las asociaciones, las iglesias, con sus sistemas típicos de roles, y, además, por los grupos dirigentes y por los tipos de asentamiento.

  = ;   En el Diccionario de Sociología[14]= de Henry Pratt Fairchild se plantea que, en abstracto, podemos distinguir d= os clase de estructura social: (a) la división de los grupos sociales en subgrupos y, finalmente, en miembros individuales o personas que, con frecuencia, difieren unas de otras por su función o status; y (b) la división de un tipo de cultura, es decir, del cuerpo total de la cul= tura de una sociedad o grupo de la misma en sus elementos constituyentes tales c= omo usos sociales, costumbres, complejos culturales, institucionales y creencia= s.

  = ;   Desde la perspectiva de un área de conocimiento como es la estructura soci= al contemporánea resultan especialmente significativas las consideracio= nes de Ossowski[15] sobre el concepto de estructura social. De acuerdo con él,    es factible concebir la estructura social en el sentido literal, espacial, de la palabra. Esto ocur= re cuando nos referimos al sistema espacial de los individuos o los grupos hum= anos en atención a las relaciones sociales que existen entre ellos. Al al= udir al sistema espacial de los individuos y los grupos, se refiere a la magnitu= d, la localización y la configuración de las poblaciones, a la densidad de la población en las diversas partes del territorio, a las líneas de comunicación, etc.

  = ;   En relación con la estructura de clases,

la estructura social es un c= oncepto más extenso, puesto que los grupos que consideramos componentes de la estructura social no han de ser necesariamente clases sociales. Pueden ser, pongamos por caso, categorías de edades (niños, jóvene= s, adultos, ancianos: de ahí el "envejecimiento"), que analiz= amos a tenor de los cambios de relaciones institucionales que en su seno se verifican y al reparto de sus funciones, o bien en relación con las diferencias que se manifiestan en ellas en cuanto a los derechos y obligaci= ones se refiere.[16]

  = ;   Puede tratarse también de otros grupos como es el caso de los étnic= os.

  = ;   De acuerdo con esta postura,

concebimos la estructura soc= ial como un sistema de relaciones interhumanas, de distancias y jerarquías, t= anto en sus formas organizadas, como inorganizadas, mientras que habremos de considerar la estructura de clases en tanto que un cierto -y muy trascendental- aspecto de la estructura social.[17]=

  = ;   En este mismo sentido Daniel Lacalle[18]= hacía referencia a las distintas maneras en que se puede estudiar la estructura social: estructura social por edades y sexo, estructura por tipo= s de asentamiento, estructura sectorial, estructura de ingresos y estructura de clases.

1.2= . EL CONCEPTO DE ESTRUCTURA SOCIAL

     ¿Cuántos sociólogos -se preguntaba Giddens[19]= empiezan los cursos introductorios de sociología tratando de mostrar= que el agente individual no es el autor de sus acciones? El suicidio[20] de Durkheim goza de gran popularidad como libro introductorio debido a que explica esto muy bien. Incluso un individuo implicado en un acto solitario = de autodestrucción es víctima de las constricciones de la socied= ad en la que vive. En este sentido, Boudon[21]= se preguntaba si no sería la sociología la ciencia de los determinismos sociales. Basándose en este estado de cosas Daniel Bel= l[22]= llega a sugerir que la sociología suele definirse como la ciencia de= los efectos de las clases sociales o de los sistemas de estratificación social.

  = ;   Hablar de la estructura social es hablar de la razón de ser de la sociología. Desde la aparición de la sociología el deb= ate sobre si los agentes sociales son libres a la hora de actuar o si est&aacut= e;n constreñidos, y hasta qué grado, por condicionantes estructur= ales (la religión, la familia, la educación, la clase social, etc.= ) ha estado siempre sobre el tapete. La definición de Durkheim de la sociología como el estudio de los hechos sociales y su caracterización de estos como elementos externos que se imponen a los individuos es un claro ejemplo del predominio de la estructura sobre la acción social.

  = ;   Entre los sociólogos clásicos, quien más contribuyó a= la idea de la sociología como ciencia de los determinismos sociales (o sociologismo) fue Durkheim. Durkheim convierte al homo sociologicus = en un sujeto pasivo, una especie de autómata cuyo comportamiento sería el efecto casi exclusivo de causas sociales. Su descripci&oacu= te;n de los hechos sociales como modos de pensar, actuar y sentir externos a los individuos y dotados de poder coercitivo, y su uso de variables de nivel ma= cro como la división del trabajo, parecen enfatizar la importancia de las propiedades objetivas de la organización social y el carácter dependiente y subordinado de la conciencia individual.

  = ;   A diferencia de lo que ocurre en Weber, quien -como veremos- se centra en los estados subjetivos de las personas, en el caso de Durkheim el foco de interés se refiere a realidades externas a las personas. Durkheim recurre a dos criterios para determinar el carácter social de la acción humana: la exterioridad de las maneras de obrar, pensar y sen= tir y la coacción que estas maneras ejercen sobre el comportamiento de l= as personas.

  = ;   Para comprender esto cabalmente debemos remitirnos a la teoría de las dos conciencias: la colectiva y la individual. La colectiva está constit= uida por las maneras de obrar, pensar y sentir que integran la herencia com&uacu= te;n de una sociedad dada, lo que en el estructural-funcionalismo de Parsons y o= tros se dió en llamar orientación normativa de la acción. E= stas maneras se transmiten de generación en generación por medio d= e la educación. Por contra, la conciencia individual está formada = por el ámbito privado de cada persona.

  = ;   En este sentido, resulta absolutamente magistral la tesis central de su obra <= u>El suicidio. El suicidio es un acto que ofrece todas las características de un hecho social: es un fenómeno que se da = en todas las sociedades, pero que varía en cada una de ellas. Además, la tasa de suidicios es distinta dentro de un país en= tre cada uno de los grupos que lo componen: los católicos se suicidan me= nos que los protestantes, los judíos menos que los católicos, las personas casadas menos que las solteras, las casadas con hijos menos que las casadas sin hijos, etc. Es decir, la tasa de suicidios es mayor entre aquel= las personas menos integradas en conjuntos sociales.

  = ;   Durkheim está profundamente inspirado por la tradición positivista. Un= a de sus afirmaciones famosas es aquella que mantiene que debemos estudiar los hechos sociales como si fueran cosas, es decir, objetos de observació= ;n. A diferencia de Weber, Durkheim no oponía la sociología a la historia, sino a la psicología.

 

  = ;   Como contraste, la sociología de Weber, nacida al calor del debate sobre = las diferencias entre las ciencias naturales y las ciencias humanas, se inclina hacia un mayor peso de la acción sobre las estructuras. Weber define= la sociología como

la ciencia que pretende ente= nder, interpretándola, la acción social para de esta manera explicarla  causalmente en su desarrollo y efectos. Por "acción" debe entenderse una conducta humana (bien consista en un hacer externo o interno, ya en un omit= ir o permitir) siempre que el sujeto o los sujetos de la acción enlace= n a ella un sentido subjetivo. La "acción social", por tanto, es una acción en donde el sentido mentado por su sujeto o suj= etos está referido a la conducta de otros, oriéntandose por ésta en su desarrollo.[23]=

  = ;   Para Weber la acción es social siempre que los individuos enlacen a ella = un sentido subjetivo. Se trata de una acción en donde el sentido mentado por el sujeto está referido a la conducta de otros. Esto significa q= ue las personas deben tener en cuenta el comportamiento de los demás, así como la presencia o la existencia de los mismos. El segundo crit= erio de la acción social es el de la significación. El sujeto indicaría por medio de su acción que ha comprendido las expectativas de los otros.

  = ;   Weber vivió una época en la que en Alemania preponderaba una corrie= nte intelectual muy poderosa que establecía una oposición radical entre las ciencias de la naturaleza y las ciencias del hombre. Las ciencias naturales estudian un orden necesario, regido por el determinismo, la regularidad, la previsibilidad. Por contra, las ciencias humanas han de estudiar el comportamiento humano, comportamiento regido por la indeterminación, la irregularidad y la ausencia de previsibilidad. En este sentido, la historia era considerada como el estudio de aquellos acontecimientos únicos y singulares, no sujetos a leyes, que jam&aac= ute;s volverían a repetirse. Sin llegar a negar la diferencia entre cienci= as del hombre y ciencias naturales, Weber trató de salvaguardar el carácter científico de las primeras. Mostró la posibil= idad de la explicación causal en los comportamientos humanos y adem&aacut= e;s puso de manifiesto la ventaja de estas ciencias frente a las de la naturale= za. Estas últimas carecen de la posibilidad de comprender desde dentro l= os fenómenos estudiados.

 

  = ;   Lo que parece fuera de toda duda es que para la sociología, la acción humana no es arbitraria, sino que obedece a un cierto determinismo. La sociología precisa establecer el principio del determinismo. En caso contrario, se reduciría a la historia de lo particular y lo singular. Siguiendo a Carr podemos definir el determinismo = como la "convicción de que todo cuanto ocurre tiene una o varias cau= sas, y no podía haber ocurrido de otro modo más que si algo, en la causa o las causas, hubiese sido asimismo distinto".[24]= El vocablo determinismo goza de una mala acogida intelectual porque se asoc= ia a la noción de fatalismo. El fatalismo mantiene la tesis de que la ocurrencia de los acontecimientos está predestinada, cosa que ocurre= en las filosofías de la historia de inspiración teológica. Aquí la secuenciación histórica depende de la intervención de una entidad de carácter suprahistórico (generalmente dios). Sin embargo, para el determimismo esta secuenciación depende de las condiciones imperantes y se rechaza la intervención de cualquier pretendida entidad al margen del propio pr= oceso histórico.

  = ;   Una segunda fuente de desprestigio de la tesis determinista proviene de su asociación con la inevitabilidad histórica. Se trata de la creencia teleológica en alguna meta final capaz de regir el curso de= la historia.

  = ;   Finalmente, la última versión que desprestigia al determinismo es la que reduce a una sola causa la explicación de la compleja diversidad de = los acontecimientos históricos. De este modo se ha podido hablar de determinismo geográfico, racial, biológico, económico, sociológico, etc. Al marxismo se la ha solido atribuir por parte de algunos de sus críticos este defecto. Marx y Engels fueron conscient= es de estas críticas:

El que los discípulos= hagan a veces más hincapié del debido en el aspecto económico = es cosa de la que, en parte, tenemos la culpa Marx y yo mismo. Frente a los adversarios teníamos que subrayar este principio cardinal que se neg= aba, y no siempre disponíamos de tiempo, espacio y ocasión para da= r la debida importancia a los demás factores que intervienen en el juego = de las acciones y las reacciones.[25]=

  = ;   De acuerdo con Pereyra[26]= se puede considerar que el principio de determinación establece que:= a) los acontecimientos históricos ocurren siempre en forma definida o determinada, b) el desarrollo del proceso no es arbitrario sino legal, y c)= las formas a través de las cuales los acontecimientos adquieren sus características específicas dependen de condiciones preexistentes.

  = ;   El determinismo histórico no niega el papel de la intencionalidad, la decisión y la voluntad en los hechos sociales: simplemente rechaza el supuesto metafísico de una abstracta e indeterminada voluntad pura. =

 

  = ;   Para Giddens[27]= y Bourdieu[28] el debate sobre estructura y acción social ha de comprenderse en el contexto de la división tradicional en la teoría social entre= el objetivismo y el subjetivismo. En el primero el objeto social, la sociedad, tiene un grado de prioridad sobre el agente individual y las instituciones sociales son contempladas como el núcleo del análisis social.= El subjetivismo es justamente lo opuesto. El agente humano es tratado como el = eje central del análisis social.  &= nbsp; Cada una de estas perspectivas tiene su atractivo. Por un lado, aquellos que pertenecen a las tradiciones objetivistas tienen razón al subrayar q= ue la sociedad o las instituciones sociales tienen propiedades estructurales q= ue van más allá de las actividades de los miembros individuales = que componen la sociedad. Los subjetivistas destacan el hecho de que los seres humananos son seres capaces de comprender las condiciones en que ejecutan l= a acción.

  = ;   Los objetivistas -muy influidos por el positivismo- han predicado la unidad del método científico: un monismo metodológico que hace extensibles los postulados y metodología de la ciencia natural al estudio de las sociedades.

  = ;   Los subjetivistas son hostiles a las doctrinas del positivismo y argumentan que, debido al carácter significativo de las acciones humanas, la explicación de estas últimas requiere un enfoque especial y da lugar a diferentes formas de conocimiento.

     Tal y como señalaba Rubinstein[29]= se puede afirmar, con algunas reservas, que el objetivismo es la expresión del positivismo en las ciencias sociales. Como recordaba De Pablo, según Durkheim, la estructura social hace referencia a relaci= ones entre hechos sociales que son fenómenos sui generis. Pero, ¿de qué relaciones se trata? Son, como él mismo aclara, relaciones de "variación concomitante". Así, por ejemplo, variaciones en el grado de diferenciación de una colectivid= ad estarían supuestamente relacionadas con variaciones concomitantes en= su grado de cohesión y regulación internas.[30]=

  = ;   Uno de los principios fundamentales del positivismo es la idea de que el conocimiento científico debe basarse en los datos brutos. Los datos simples pueden ser descritos con independencia de cualquier perspectiva teórica. En este sentido el ejemplo que aducía Hempel[31]= es suficientemente clarificador. Para explicar por qué motivos se ha reventado durante la noche el radiador de mi automóvil hay que empez= ar por describir las condiciones antecedentes: el coche estaba en la calle, la temperatura bajó por debajo de los cero grados, etc. Conociendo las leyes de la física podemos explicar por qué reventó el radiador. Con estos elementos (antecedentes más conocimientos de física) podríamos haber previsto los acontecimientos. Cualqui= er cuestión, sea física, orgánica o social, puede explica= rse a partir de estos parámetros. Se trata de un modelo de ciencia intrínsecamente vinculado a la predicción.<= /p>

  = ;   Las explicaciones objetivistas suelen ser de corte behaviorista. Es decir, se t= rata de explicaciones que desdeñan el problema de la conciencia de los se= res humanos. Así, algunos de los defensores del objetivismo afirman que = se debe partir del dato de que las personas no tienen mente, hasta el punto de considerar los diferentes términos referidos a la mente, la voluntad= , el sentimiento, etc. como el flogisto de la ciencia social. Para Durkheim todo= lo relativo a la intención es demasiado subjetivo como para permitir un tratamiento científico.

  = ;   Un enfoque alternativo reconoce que las personas tienen una vida mental, pero argumenta que las propiedades mentales pueden operacionalizarse en afirmaci= ones relativas a lo que hacen los sujetos.

  = ;   Una respuesta más sutil es la que afirma que las personas tienen vida mental, pero esta debe incorporarse a alguna forma de la acción. Las explicaciones de la acción son similares a las explicaciones de los eventos físicos.

  = ;   Los objetivistas son partidarios de desarrollar el conocimiento de la sociedad independientemente de las ideas de los actores sociales. Pareto[32]= proporciona un ejemplo al separar las ideas científicas de la socied= ad de las ideas en la sociedad. De este modo disntingue entre "residuos&q= uot; -causas efectivas de la conducta- y "derivaciones" -explicaciones ideológicas de los actores-.

  = ;   Durkheim define la sociología como una búsqueda de explicaciones en términos de causas más profundas que no son percibidas por el inconsciente ("Todas las preconcepciones deben erradicarse"). Esto enseña al sociólogo a huir de las ideas profanas.<= /span>

  = ;   Un concepto básico del positivismo es que el conocimiento cientí= fico debe asentarse sobre observaciones no sujetas a interpretación. Para algunos filósofos, siguiendo a Hume, o más recientemente a Russell, Mach y Ayer, el fundamento último del conocimiento son las impresiones sensoriales, es la observación.

  = ;   Sin embargo, reducir la interpretación de la realidad a datos observables exteriormente con independencia de la intencionalidad de los sujetos conduc= e al serio problema de no poder diferenciar, en multitud de ocasiones, unos hech= os de otros. Así, por ejemplo, no puede diferenciarse una acción= de un movimiento. Un movimiento reflejo del brazo no sería sustantivame= nte distinto de un movimiento deliberado. Si no se incorporan las ideas sociale= s se deja de captar un importante segmento de la vida social. =

  = ;   A menudo los objetivistas han reducido la investigación a los análisis estadísticos con la intención de esquivar el problema de la comprensión. Es decir, las encuestas y demás d= atos estadísticos suministrarían datos objetivos sobre lo que pien= san (o más bien manifiestan) los sujetos. Sin embargo, las encuestas no = son observaciones neutras. En primer lugar, se plantea el problema de lo que entiendan por las preguntas los sujetos entrevistados, En segundo lugar, no= se pueden separar las encuestas del contexto en que tienen lugar. Es conocido = el ejemplo de las respuestas de cortesía sobre el uso de preservativos = en el caso de campesinos hindúes.

  = ;   Si hay algo que nos interesa destacar aquí es cómo se conceptúa la estructura social desde el objetivismo. En el enfoque objetivista, la estructura social es considerada como una serie de rasgos objetivos de la organización social que existen aparte de la concien= cia subjetiva de los actores. De este modo, las teorías estructurales explican la incidencia de acciones como el suicidio y el homicidio, o estad= os subjetivos como la alienación y la anomia, en términos de los aspectos objetivos de la organización social. Es decir, la intencionalidad o cualquier otro rasgo subjetivo es secundario, cuando no irrelevante, para explicar los acontecimientos sociales. =

 

  = ;   La concepción subjetivista emergió en Alemania a finales del sig= lo XIX. La corriente intelectual dominante en aquel entonces era el idealismo neokantiano. Es en este marco donde tiene lugar el debate entre ciencias naturales frente a ciencias culturales. Así, por ejemplo, Dilthey se opuso a quienes consideraba positivistas (como Comte) por pretender el empl= eo de métodos propios de las ciencias naturales en el estudio de las ci= encias sociales. Las ciencias físicas estudian hechos, mientras que = las culturales estudian significados. En las ciencias físicas el pensamiento se convierte en explicación, mientras que en las culturales, se convierte en comprensión. La explicación establece leyes causales e investiga a su objeto desde fuera. Por contra, la comprensión une o enlaza significado con significado o trata de comprender a su objeto por medio de la intuición. =

  = ;   La conducta humana no puede abordarse del mismo modo que los datos brutos. Debe ser interpretada, en lugar de ser simplemente observada. Weber afirmaba que debemos ir más allá de la mera demostración de las uniformidades y relaciones funcionales. Debemos conseguir algo inalcanzable para la ciencias naturales, a saber, la comprensión subjetiva de la acción de los individuos.   El subjetivismo se plantea básicamente dos objetivos: a) la comprensión motivacional de la acción y b) la explicaci&oacut= e;n del sentido común de los actores. En el ámbito del subjetivis= mo incluimos tradiciones teóricas como la fenomenología, el interaccionismo simbólico y la etnometodología. Se pueden agr= upar en función de lo que rechazan: las encuestas, la cuantificació= ;n y la reificación de la realidad social.

  = ;   El punto de partida de estas escuelas es la creencia de que la caracterí= ;stica distintiva de la conducta humana es la presencia de la mente, el significad= o o la conciencia. Esto es más cierto aun en la sociología fenomenológica, la cual iguala el estudio de la sociedad con el estu= dio de la conciencia.

  = ;   Para Dilthey[33]= , la comprensión del otro requiere una recreación de su experie= ncia mental, lo cual resulta difícil, sino imposible. El campo de la psiquiatría plantea la posibilidad de que el tener cierto tipo de experiencias excluye de modo lógico la posibilidad de comprenderlas, como ocurre en el caso de la locura.

  = ;   Schutz[34]= , cuyo trabajo es celebrado porque parece resolver el problema de las otras mentes, rechaza el concepto de empatía. Habla de la "reciprocid= ad de perspectivas" a través de la cual nos proyectamos de modo im= aginario en el lugar de otro y por lo tanto comprendemos. Esta perspectiva est&aacut= e; sujeta a las mismas críticas que la empatía.

  = ;   El argumento de la analogía afirma que dado que no podemos tener acceso directo a la experiencia mental de otros, las demás personas me proporcionan la idea de que su vida mental es similar a la mía.=

  = ;   Un problema obvio de este énfasis en la comprensión de la acción intencional es que buena parte de la temática sociológica no se refiere a la acción. Las cuestiones científicas sociales a menudo se refieren a grupos y sociedades, y e= ste nivel explicatorio es, al menos en algunos respectos, lógicamente distinto de las acciones intencionales de los miembros constituyentes. Marx ponía el ejemplo del funcionamiento de la economía capitalist= a, economía en la que se dan cita a un mismo tiempo la racionalidad del empresario junto con la irracionalidad del sistema.

  = ;   Las explicaciones estrictamente intencionales no valen. Por ejemplo, puede ser útil saber que una persona vota a Pérez por considerarle hone= sto. Una encuesta puede revelar que el 60% del electorado que vota a Pére= z lo hace porque le considera honesto al igual que lo hace el 60% de los votante= s de Gómez. En este caso el sociólogo debe buscar una explicación de las intenciones subjetivas en algo más básico: quizás algo que considere la influencia de la clase social.

  = ;   Una de las soluciones más sugerentes al problema de la sociedad como realidad objetiva desde un punto de vista interaccionista es la propuesta p= or Berger y Luckman[35]. Estos autores explican el proceso de institucionalización a partir d= e la tendencia humana a restringir al máximo las opciones, a evitar el desgaste psíquico que supone el tener que recurrir a nuevos planteamientos frente a cada nueva situación. La institucionalizaci&= oacute;n es una consecuencia de la tendencia a la habituación. La habituación hace innecesario volver a definir cada situación = de nuevo, paso por paso. Además, la institucionalización supone = un mecanismo de control por medio del cual cada individuo tiene la posibilidad= de saber cómo reaccionará el otro. Uno de los fenómenos más curiosos que puede producirse es el hecho de que el hombre es ca= paz de institucionalizar un mundo frente al que posteriormente, en el decurso de las generaciones, sentirse extraño.

  = ;   El siguiente esquema[36]= explica, de un modo muy sintético las antinomias fundamentales que enfrentan al objetivismo y al subjetivismo.

Objetivo

Materialismo

Explicación

Observación

Hechos

Causa

Conducta

Existencia (modo de producción)

Subestructura

Organización social

Estructura

Sistema objetivo

Subjetivo

Idealismo

Comprensión

Interpretación

Ideas

Significado

Acción

Conciencia (ideología)<= /span>

 

Superestructura

Psicología social

Cultura

Sistemas de significado.

 

1.3= . LAS APORTACIONES DE BOURDIEU, GIDDENS Y LA TEORÍA DE LA ELECCION RACIONA= L.

     Entre los intentos más recientes para solucionar el problema del peso de l= as estructuras sobre las acciones sociales podríamos citar los aportados por Bourdieu, Giddens y la teoría de la elección racional (y = su derivación en el marxismo analítico).

  = ;   Bourdieu[37]= advierte sobre el carácter ruinoso de la división entre objetivismo y subjetivismo.

El hecho mismo de que esta división renazca sin cesar bajo formas apenas renovadas, bastar&iacu= te;a para atestiguar que los modos de conocimiento que distingue le son igualmen= te indispensables a una ciencia del mundo social que no puede reducirse ni a u= na fenomenología social ni a una física social.[38]=

  = ;   El objetivismo tiene por finalidad establecer regularidades en forma de estructuras, leyes, etc. al margen de lo que puedan pensar los individuos y= al margen de su voluntad. Introduce una fuerte división entre el conocimiento teórico y el conocimiento práctico y rechaza como prenociones o ideologías las representaciones explícitas de e= ste último.

Recusa así el proyect= o de identificar la ciencia del mundo social con una descripción científica de la experiencia precientífica de ese mundo o, más precisamente, el proyecto de reducir la ciencia social, como hac= en Schutz y la fenomenología, a "construcciones de segundo grado, o sea, construcciones de las construcciones producidas por los actores en la escena social.[39]

  = ;   El objetivismo contempla lo social a modo de un espéctaculo de manera q= ue el observador toma un punto de vista sobre la acción.    

  = ;   Bourdieu propone superar la antinomia objetivismo-subjetivismo subordinando la práctica científica a un conocimiento del "sujeto de conocimiento", un conocimiento tanto objetivista como subjetivista.

La ciencia social no debe ro= mper sólo, como lo quiere el objetivismo, con la experiencia indíg= ena y la representación indígena de esa experiencia; le es necesa= rio, además, mediante una segunda ruptura, poner en cuestión los presupuestos inherentes a la posición del observador "objetivo&= quot; que, dedicado a interpretar prácticas, tiende a trasladar al objeto los principios de su relación con el objeto, como lo prueba, = por ejemplo, el privilegio que concede a las funciones de comunicación y= de comunicación y que le inclina a reducir las interacciones a puros intercambios simbólicos.[40]=

  = ;   No se trata de sustituir el conocimiento teórico por el práctico, sino de fundamentarlo.

  = ;   Para Bourdieu, las estructuras sociales se convierten en un elemento que, por de pronto, excluyen, como imposibles, determinadas acciones.=

Si se observa regularmente u= na correlación muy estrecha entre las probabilidades objetivas científicamente construidas (por ejemplo, las oportunidades de acces= o a tal o cual bien) y las esperanzas subjetivas (las "motivaciones" y las "necesidades"), no es porque los agentes ajusten conscientemente sus aspiraciones a una evaluación ex= acta de sus probabilidades de éxito, a la manera de un jugador que regula= ra su juego en función de una información perfecta de sus probabilidades de victoria. En realidad, dado que las disposiciones duraderamente inculcadas por las posibilidades o imposibilidades, libertade= s y necesidades, facilidades y prohibiciones que están inscritas en las condiciones objetivas (y que la ciencia aprehende a través de regularidades estadísticas como probabilidades objetivamente ligadas= a un grupo o clase) engendran disposiciones objetivamente compatibles con esas condiciones y, en cierto modo, preadaptadas a sus exigencias, las prácticas más improbables se encuentran excluidas sin examen alguno, a título de lo impensable, por esa especie de sumisión inmediata al orden que inclina a hacer de la necesidad virt= ud, es decir, a rehusar lo rehusado y querer lo inevitable.[41]=

  = ;   La solución que Bourdieu plantea al dilema estructura-acción se centra en el complejo concepto de habitus. La propia definició= ;n de este término revela su complejidad y su multidimensionalidad. Así un habitus es un sistema

de disposiciones duraderas y transferibles, estructuras estructuradas predispuestas para funcionar como estructuras estructurantes, es decir, como principios generadores y organizadores de prácticas y representaciones que pued= en estar objetivamente adaptadas a su fin sin suponer la búsqueda consciente de fines y el dominio expreso de las operaciones necesarias para alcanzarlos, objetivamente "reguladas" y "regulares" sin ser el producto de la obediencia a reglas, y, a la vez que todo esto, colectivamente orquestadas sin ser producto de la acción organizador= a de un director de orquesta.[42]=

     El habitus es una capacidad de actuar en libertad pero siempre dentro de los límites impuestos por la estructura social. Nada es más engañoso que = la ilusión retrospectiva que hace aparecer el conjunto de huellas de una vida, como son las obras de un artista o los acontecimientos de una biografía, como si se tratara de la realización de una esencia que las precediera: del mismo modo que la verdad de un estilo artíst= ico no se encuentra en germen en una inspiración original, sino que se define y redefine continuamente en la dialéctica entre la intención de objetivación y la intención ya objetivada, asimismo es mediante la confrontación entre cuestiones que solo exis= ten por y para un espíritu dotado de ciertos principios y soluciones obtenidas por la aplicación de dichos principios, pero capaces de transformarlos, como se constituye esta unidad de sentido que, posteriormen= te, puede parecer previa a los actos y obras anunciadores de la significación final, transformando retroactivamente los diferentes momentos de la serie temporal en simples bosquejos preparatorios.[43]=

  = ;   La pertenencia a una clase se convierte en un elemento unificador de los comportamientos, de modo que se hace visible la pertenencia a la misma.

La homogeneización ob= jetiva de los habitus de grupo o de clase que resulta de la homogeneidad de las co= ndiciones de existencia, es lo que hace que las prácticas puedan estar objetivamente concertadas sin cálculo estratégico alguno ni referencia consciente a una norma, y mutuamente ajustadas sin interacción directa alguna, y, a fortiori, sin concertación explícita -obedeciendo la forma de la interacción misma a las estructuras objetivas que han producido las disposiciones de los agentes en interacción y que les asignan todavía, a través de ellas, sus posiciones relativas en la interacción y fuera de ella.[44]=

 

  = ;   Giddens propone la teoría de la estructuración. La estructura, en pri= mer lugar, no debe identificarse única y exclusivamente con la coacción. La estructura es al mismo tiempo un elemento de constricción y de facilitación de la acción. En segundo lugar, no debe identificarse la distinción entre acción y estructura con la diferenciación entre micro y macrosociologí= a. En tercer lugar, la acción no ha de definirse en términos de intención, la acción se refiere a la capacidad que tienen los individuos para hacer cosas.

  = ;   Giddens se enfrenta a quienes contemplan a los agentes sociales como elementos cuyas acciones están dirigidas por las estructuras. Así se opone a Weber cuando este último se refiere a la burocracia como una jaula de hierro. Weber no tiene en consideración el modo en que las relacione= s de autoridad pueden ser esquivadas. De la misma manera es crítico frent= e a los plantemientos de Braverman, el cual en su análisis sobre el taylorismo concibe un trabajador atrapado en la cuadrícula de la división del trabajo.  =

  = ;   Giddens insiste en que la acción humana está intrínsecamente relacionada con la actividad subjetiva en la sociedad, tratando de este mod= o de superar el dualismo entre voluntarismo y determinismo. En segundo lugar, tr= ata de mediar en la dicotomía existente entre el sujeto y el objeto asignando un papel principal a la capacidad cognitiva de los actores a la h= ora de producir y reproducir su sociedad. En tercer y último lugar, rech= aza cualquier teoría que pretenda analizar por separado la estáti= ca y la dinámica social.

  = ;   Su teoría no minimiza el peso constrictivo de la estructura. El término constricción tiene tres sentidos: constricción material, constricción ligada a las sanciones y constricción estructural. La primera es una constricción derivada del cará= cter del mundo material y de las cualidades físicas del cuerpo. La segunda deriva de las respuestas punitivas por parte de unos agentes hacia otros. La tercera deriva de la contextualidad de la acción, del carácte= r de las propiedades estructurales frente a los actores.

  = ;   Los principales puntos que definen la estructuración son los siguientes:=

1- Todos los seres humanos son seres capaces de conocer, es decir, todos los actores sociales poseen un conocimiento elevado de las condiciones y consecuencias de lo que hacen en su vida cotidiana.(...). Los actores son capaces de dar explicaciones a su conducta.(...).

2- La cognoscibilidad de los agentes humanos está vinculada por un lado al inconsciente y por otro a los efectos no queridos de las acciones.(...).

3- El estudio de la vida cotidiana forma parte integral del análisis de la reproducción de las prácticas institucionalizadas.(...)<= /o:p>

4- La rutina, vinculada psicológicamente a la minimización de las fuentes inconscientes de la ansiedad, es la forma predominante de la activi= dad social cotidiana. (...)

5- El estudio del contexto, o de las contextualidades de la interacción, es inherente a la investigación de la reproducción social.(...)<= o:p>

6- Las identidades sociales, y la relaciones a ellas asociadas, son los "hacedores" de la estructura espacio-temporal.(...)

7- No se puede otorgar un significado unitario a la "constricción&quo= t; en el análisis social. Las constricciones asociadas a las propiedades estructurales de los sistemas sociales son solo un tipo de entre otras características de la vida humana social.

8- Entre las propiedades estructurales de los sistemas sociales, los principios estructurales son particularmente importantes, dado que especifican tipos globales de la sociedad.(...)

9- El estudio del poder no puede contemplarse como una consideración de segundo orden en las ciencias sociales. El poder no puede abordarse a continuación de los conceptos básicos de la ciencia social. (= ...) El poder es el medio de conseguir que se hagan las cosas y, como tal, est&a= acute; directamente implicado en la acción humana. (...)<= /p>

10- No hay ningún mec= anismo de la organización social o de la reproducción social identificado por los analistas sociales que los actores profanos no puedan llegar a conocer y a incorporar en lo que hacen. (...)[45]=

  = ;   A partir de aquí Giddens considera paradigmática la investigación etnográfica de corte estructural. De acuerdo con él la investigación de Willis sobre alumnos antiescuela en un contexto de clase trabajadora[46]= es ejemplar en este sentido.

 

  = ;   La tercera aportación a este debate es la de la elección raciona= l, teoría que parte del individualismo metodológico. El individualismo metodólogico considera que los fenómenos socia= les se explican a partir de las propiedades de los individuos implicados en los= fenómenos sociales. Cualquier explicación que implique conceptos sociales a ni= vel macro debería reducirse a explicaciones a nivel micro.

  = ;   La derivación del individualismo metodólogico hacia la teor&iacu= te;a de los juegos y su incorporación en el denominado marxismo analítico ha supuesto un sólido intento de elaborar una teoría marxista de la acción sin excluir -a diferencia de lo = que ocurre en el caso de Thompson- el peso de la estructura. =

  = ;   Como señalan Wright et al.[47]= se puede comprender qué es el individualismo metodológico si = lo comparamos con otras explicaciones de las relaciones entre estructura y acción, como son el atomismo y el holismo radical.

  = ;   El atomismo es una postura metodólogica que niega la eficacia causal de= las estructuras. Podemos poner el ejemplo del paso del feudalismo al capitalism= o. El atomista consideraría que esta transición podría explicarse por medio de las acciones de los individuos.

El atomista argumentar&iacut= e;a que todo aquello que parece explicatorio acerca de las relaciones irreductibles= entre los individuos es explicatorio debido exclusivamente a los estados psicológicos correspondientes a estos individuos; lo que importa a la hora de explicar, por ejemplo, las relaciones de poder entre los individuos= no es una relación irreductible entre estos individuos, sino que lo hay= que considerar son sus creencias y deseos, considerados de un modo atomístico. Si yo creo que tú me castigarás si hago X y tú crees que tengo esta creencia, cada uno actuará de un modo= peculiar. La aparente "relación" de poder entre los individuos, continuando con el argumento, en realidad no es más que un conjunto = de creencias recíprocas y son estas creencias, y no cualquier "relación objetiva", lo que explica las acciones.[48]=

  = ;   El individualismo metodológico comparte con el atomismo esta idea de que las explicaciones sociales son, en última instancia, reducibles a las explicaciones a nivel individual. Wright et al. citan a Elster cuando considera que el individualismo metodológico es la doctrina que mant= iene que

todos los fenómenos s= ociales -su estructura y su cambio- en principio son explicables a partir de los individuos -sus propiedades, sus objetivos, sus creencias y sus acciones. Partir desde las instituciones sociales y de los modelos agregados de condu= cta hasta llegar a los individuos es los mismo que ir desde las células a las moléculas.[49]=

  = ;   Sin embargo, el individualismo metodológico sí acepta la importan= cia de las relaciones entre las partes. Es decir, no rechaza la idea holística de que el todo es más que la suma de las partes.

  = ;   Esto puede explicarse mediante una simulación lógica. Consideremos= un sistema con dos partes, X e Y. Si el todo, Z, es igual a la suma de las par= tes, podríamos expresarlo del siguiente modo:

  = ;   Z =3D b1X + b2Y

  = ;   Es decir, Z está totalmente determinado por el sumatorio de los efectos= de b1 de la sección X y de b2 de la secció= n Y. Si hubiera interacciones entre X e Y tendríamos el siguiente modelo:=

  = ;   Z =3D b1X + b2Y + b3XY

  = ;   De este modo, el todo es algo más que la suma de las partes. Volvamos a describir las partes del siguiente modo:

  = ;   X* =3D X(1 + b3Y/2b1)   Y* =3D Y(1 + b3X/2b2)

  = ;   En estas nuevas descripciones de las partes, las interacciones de las partes e= n el seno del todo se representan como propiedades relacionales de las propias partes.

  = ;   Z =3D b1X* + b2Y*

  = ;   El holismo radical, al contrario que el atomismo, niega la eficacia causal de = las acciones de los individuos. El marxismo, con la importancia concedida a la totalidad, ha contribuido en buena medida a la expansión del holismo. Wright et al. citan tres corrientes holistas radicales: las teleologías holísticas, el marxismo estructuralista y los argumentos basados en la acción de colectivos. La teleología concibe la historia como el desarrollo de un núcleo esencial, orient= ada hacia el cumplimiento de un objetivo. El estructuralismo marxista -cuyo máximo exponente es Althusser- considera que los agentes sociales son meros soportes de estructura, que se limitan a representar el papel cuyo guión escribe la estructura. Finalmente, los argumentos basados en la acción de colectivos hacen uso de afirmaciones del siguiente tenor: "la burguesía no quiere pactar". Muchas veces estas expresiones son una simple facilidad de lenguaje, queriendo en realidad hac= er afirmaciones relativas a los actos de partidos políticos, sindicatos, etc. Pero, en otras ocasiones, se trata de expresar la creencia en una conciencia colectiva y en una acción colectiva, en donde las clases = o la humanidad piensan de tal o cual modo.

  = ;   Los individualistas metodológicos consideran que para explicar un fenómeno debemos aclarar los micro-mecanismos que lo producen. Este enfoque propugna la irreductibilidad de lo micro a lo macro: lo macro se explica a partir de lo micro. La importancia del análisis micro para comprender el análisis macro puede captarse a partir de la explicación que Elster suministra de cómo se forman las clases sociales. Elster defiende que la clave para comprender la formación = de clases recae sobre los mecanismos que facilitan o dificultan el desarrollo = de la conciencia de clase en los individuos. Para explicarlo recurre a la teoría de los juegos. En concreto se trata de reflexionar sobre el llamado problema del prisionero, el problema de cómo comprender los motivos que impulsan a los individuos a participar o a abstenerse de tomar parte en acciones colectivas. Si el trabajador es un egoísta racional preferirá que los demás trabajadores actúen colectivam= ente y él se abstenga de tomar parte en los esfuerzos colectivos pero participe de los beneficios derivados de la acción colectiva (por es= o a este dilema también se le llama el dilema del gorrón). Es dec= ir, en caso de huelga, lo mejor para el trabajador individual es que los demás la hagan (con las consecuencias que ello conlleva para los participantes: significación frente a los jefes, deducción salarial, etc) y beneficiarse de los logros conseguidos por tal huelga.

La propuesta de Elster es co= mprender la solidaridad de clase como una transformación de las preferencias características del problema del gorrón en un juego de garantías. (...) En un juego de garantías la gente no desea s= er altruista unilateral -sacrificarse aunque los demás no lo hagan-. No quieren ser tontos. Pero, prefieren la cooperación al gorroneo. Elst= er denomina a esta preferencia "altruismo condicional".[50]=

1.4= .UNA SOLUCIÓN EMPÍRICA AL DILEMA ESTRUCTURA/ACCION:

EL = ESTUDIO DE CASO DE WILLIS.

     Como vimos, Giddens considera como paradigmática la obra de Willis Apr= endiendo a trabajar. En ella se afronta el problema de cómo explicar que chicos procedentes de la clase obrera se integren alegremente en, es decir deseen, trabajos de clase obrera. Explicar esta aparente contradicció= ;n es lo que pretende Willis.

  = ;   Para ello se sirve de la etnografía. El enfoque etnográfico -sustentado epistemológicamente en la fenomenología, el inter= accionismo simbólico y la etnometodología- es una reacción contra= el cuantitativismo positivista del estructural-funcionalismo. El positivismo contempla la realidad social desde fuera. A lo sumo, se limita a cuantifica= rla, a matematizarla. Para la etnografía el mundo social debe estudiarse = en un estadio "natural", inalterado en la medida de lo posible por la presencia del investigador. La fidelidad investigadora recae sobre los fenómenos que se estudian y no -como ocurre en el positivismo- sobre ningún conjunto de principios metodológicos. Siguiendo a Huss= erl se arranca de la "actitud natural", de las ideas, de los convencimientos e incluso de los prejuicios ambientales. La escuela deja de= ser concebida como una caja negra -black box- de la que se puede saber lo que ocurre en su interior sin necesidad de adentrarse en ella.

  = ;   El interaccionismo simbólico proviene de la obra de Herbert Blumer y sus colegas, de lo que se denominó la Escuela de Chicago. Los interaccionistas simbólicos consideran que el ser humano es básicamente distinto del resto de los animales. Mientras que los animales actúan en respuesta a otros objetos y acontecimientos a par= tir del instinto o del condicionamiento previo, los seres humanos adoptan una actitud o comportamiento sobre los objetos a partir de los significados que estos objetos tiene para ellos. Los significados surgen a través de = la interacción social con los demás. Los significados son comprendidos como productos sociales. La conducta humana no es causada de un modo determinado predefinido por fuerzas internas (instintos, etc). La cond= ucta es causada por una interpretación reflexiva y derivada de la cultura= de los estímulos internos o externos presentes.

  = ;   La racionalidad que subyace a las investigaciones etnográficas es la hi= pótesis naturalista-ecológica y la hipótesis cualitativo-fenomenológica. Muchos científicos consideran que= la conducta humana depende de modo decisivo de los escenarios en que tiene lug= ar. Se obtienen resultados muy distintos cuando la investigación tiene l= ugar en situaciones de laboratorio. El científico social no puede entende= r la conducta humana sin comprender el marco dentro del cual los sujetos interpr= etan sus pensamientos, sentimientos y acciones.

  = ;   El empirista tradicional se considera a sí mismo la primera fuente de conocimiento, y confía más en sus propios sentidos y en su pr= opia lógica que en la de los sujetos. El observador participante, por otro lado, considera las intepretaciones de sus sujetos como lo más importante. Adoptando el papel de los sujetos, recrea en su propia imaginación y experiencia los pensamientos y sentimientos que se encuentran en la mente de aquellas personas a las que estudia.

  = ;   El principio subyacente a la investigación etnográfica es que lo= que la gente dice y hace está inconscientemente configurado por las situaciones sociales.

  = ;   La etnografía estructural arrancaría de la famosa idea expuesta = por Marx en El 18 Brumario de Luis Bonaparte[51]= según la cual los hombres hacen su propia historia pero  no la hacen en condiciones libreme= nte elegidas. Se trataría de responder al debate de qué modelo de hombre, el activo o el pasivo, conviene a la investigación social.

  = ;   De acuerdo con Willis[52]= habría tres modos de conexión objeto/sujeto. El primero sería la determinación estructural e histórica de la subjetividad y la cultura; es decir, no podemos elegir nacer en una u otra región, ser ricos, ser varones,... La segunda conexión se ref= iere a que los agentes sociales, dado que son formados de determinadas maneras se comportan de un modo apropiado, o sea, votan, se casan... La tercera, y esta sería la conexión novedosa, es que estos agentes ejercen un u= so activo y colectivo de los recursos naturales, simbólicos e ideológicos recibidos. Con ello consiguen modificar las condiciones estructurales y materiales no elegidas libremente.

  = ;   Willis analiza la transición de un grupo de alumnos marcadamente anti-escue= la desde el sistema educativo al sistema productivo. Lo que quiere explicar es= por qué estos chavales desean realizar trabajos de clase obrera. Para el= lo elabora una terminología que capte lo que ocurre en la realidad.

  = ;   Los términos que utiliza son los de penetración y limitació= ;n. Por penetración entiende los impulsos dentro de una forma cultural h= acia la captación de las condiciones de existencia de sus miembros y su posición dentro del todo social, de un modo no individualista. Se tr= ata de la captación de las  contradicciones sociales: explotación, alienación, división social, etc.

  = ;   Por limitación entiende aquellos obstáculos, desviaciones y efect= os ideológicos que confunden e impiden el desarrollo total y la expresión de estos impulsos. Lo que hace la limitación es res= tar peligrosidad a las penetraciones, impidiendo o dificultando la transformación social.

  = ;   A  partir de estos elementos es posib= le explicar la entrada libremente aceptada en determinados trabajos en condici= ones que no son libremente elegidas (lo que supone retomar la idea de Marx de que los hombres hacen la historia libremente en condiciones que no son libremen= te elegidas). Hay un momento en la cultura obrera en que la entrega de la fuer= za de trabajo representa al mismo tiempo la libertad, la elección y la trascendencia. Si los chicos de la clase obrera en su camino al trabajo no creyeran en la lógica de sus propias acciones, ninguna persona ni acontecimiento exterior podrían convencerles.

  = ;   Las principales penetraciones son las que se refieren a la educación y el empleo. La cultura contraescolar manifiesta un fuerte escepticismo con resp= ecto al valor de las credenciales educativas, y, especialmente, con respecto al sacrificio que supone su obtención; en definitiva un sacrificio no s= olo de tiempo muerto, sino de una cualidad de la acción: implica aceptar= la subordinación. La gratificación inmediata, no es solo inmedia= ta, es un estilo de vida. Por otro lado, no está del todo claro que el sacrificio en la escuela conduzca a mejores empleos.

  = ;   En segundo lugar, la cultura establece una especie de valoración de la calidad del trabajo disponible. La mayor parte del trabajo industrial es un= trabajo carente de sentido, alienante, repetitivo, requiere muy poca habilidad y muy poco aprendizaje. Si básicamente todos los trabajos son iguales, si = de ellos es prácticamente imposible obtener satisfacción intrínseca alguna, por qué molestarse en soportar tantos años de escuela. Hay una indiferencia casi total con respecto a la c= lase particular de trabajo a realizar, siempre y cuando cumpla unos requisitos culturales mínimos. La lógica interna del capitalismo consist= e en que todas las formas concretas de trabajo están estandarizadas y que todas ellas contienen el potencial para la explotación del trabajo abstracto. Es la expansión del sector servicios y del sector público lo que se convierte en el fundamento de la pretensión= de que existe una mayor amplitud de oportunidades para los jóvenes. Sin embargo, contra esta afirmación se puede argumentar que el modelo capitalista industrial es dominante en todos los sectores de empleo. El min= uto standard se está convirtiendo en la unidad básica para todos = los sistemas de control de tiempo en todos los sectores de empleo, independientemente de la forma de trabajo de que se trate. El surgimiento d= el capitalismo desde el feudalismo estuvo asociado con el cambio en las nocion= es del tiempo. La lógica natural de las estaciones cíclicas, las posiciones del sol en el cielo, la hora de comer o la tarea que había que efectuar fueron reemplazados por la lógica del reloj como la base del tiempo. En el capitalismo el tiempo es lineal en lugar de circular. Se tiene que ahorrar y usar. La cultura contraescolar es una derrota limitada = de este sentido del tiempo.

  = ;   Por instinto, la cultura contraescolar tiende a limitar la entrega de la fuerza= de trabajo (llegar al final del trimestre sin haber escrito una sola palabra,.= ..).

  = ;   El comportamiento en la escuela de estos chicos refuerza la solidaridad de gru= po, rechazando radicalmente la competitividad que la escuela alienta. La cultura contraescolar contrapone la lógica individualista a la grupalista. P= ara el individuo de la clase obrera la movilidad en esta sociedad puede signifi= car algo. Sin embargo, para la clase y el grupo en su conjunto, la movilidad no significa nada. La única movilidad verdadera sería la destrucción de la sociedad de clases.

  = ;   Las principales limitaciones de la cultura contraescolar son las que se refiere= n al desdén por la actividad intelectual y su marcado sexismo. El rechazo= de la escuela es también el rechazo de la actividad mental en general. = El individualismo no es derrotado por lo que pueda ser en sí, sino por = su participación en la máscara escolar donde el trabajo mental se asocia a la autoridad injustificada y con títulos cuyas promesas son ilusorias. Por lo tanto el individualismo es penetrado a costa de rechazar = la actividad intelectual (dirección, concepción), lo que facilit= a la dominación de clase.

  = ;   La otra gran división que desorienta la penetración cultural es = la que se da entre hombres y mujeres. Anteriormente hacíamos referencia= al hecho de que los trabajos aceptables por los alumnos anti-escuela han de ca= er dentro de un cierto universo cultural. Estos chicos rechazan cualquier tipo= de trabajo que tenga connotaciones femeninas, o donde no se ejerza la masculin= idad en forma de fortaleza física. Esto implica el rechazo absoluto del trabajo de oficina (al que despectivamente llaman pen-pushing -empuj= ar un lápiz-) y todo lo que se asimile a ella. El hecho de que no todos aspiren a las recompensas y satisfacciones del trabajo mental es algo que necesita explicación. El que el capitalismo necesite esta división no  explica por qué se satisface esa necesidad. Un miembro de la cultura contraescol= ar solo puede creer en la feminidad del trabajo de oficina mientras que las esposas, las novias y las madres sean contempladas como personas limitadas, inferiores o incapaces para ciertas cosas.

  = ;   Hasta ahora no se ha prestado atención al impacto de fuerzas externas: al estado o a las ideologías.

  = ;   El sexismo, la división, el racismo tiene lugar más intensamente= en la sociedad civil que en el estado. Por supuesto, esto no impide la exportación hacia arriba de factores ideológicos que son utilizados por el estado, ni impide que el estado ayude a reproducirlos.

  = ;   Los dos impactos verticales descendentes de la ideología en la cultura contraescolar son los de la confirmación y la dislocación. Confirman aquellos aspectos útiles para la reproducción socia= l y dislocan aquellos que retienen un grado de penetración crític= a.

  = ;   La ideología oficial refuerza el sexismo. El servicio de orientaci&oacu= te;n profesional coincide con la cultura contraescolar a la hora de distribuir empleos en función del género.

  = ;   Sin embargo, los intentos de la escuela por hacer ver que existe una amplia diversidad de trabajos de manera que la gente puede elegir el que mejor satisfaga su vocación son dislocados por la cultura contraescolar. P= ara los "colegas" (los miembros de la cultura contraescolar en el est= udio de Willis) todos los trabajos son básicamente iguales. No es culpa de nadie en concreto que el trabajo sea aburrido y cansino. En consecuencia, la aceptación del trabajo manual no es ningún acto absurdo por p= arte de los "colegas".

  = ;   La perspectiva culturalista presente en esta obra es pesimista y optimista a la vez. Es pesimista al hacer ver que la creatividad de la cultura conduce a la aceptación de trabajos subordinados, pero es optimista al mostrar que los resultados no son inevitables, no están inscritos de antemano en ninguna estructura. Las teorías estructuralistas de la reproducción presentan la ideología dominante como impenetrab= le. Los agentes sociales, defiende Willis, no son soportes pasivos de la ideología, sino que son apropiadores activos que reproducen las estructuras existentes a través de la lucha, de la contestació= ;n y de una penetración parcial de aquellas estructuras.

  = ;   Las libertades capitalistas son potencialmente libertades reales y el capitalis= mo hace una apuesta: las libertades pueden ser usadas para la auto-condena. La clase dominante nunca podrá asegurar férreamente que esas libertades no conduzcan al derrocamiento del orden social. El amplio crecimiento de los gastos estatales en bienestar social y en educació= ;n, por ejemplo, no responde necesariamente a los intereses del capitalismo. En gran medida ha sido forzado a ello debido a la presión ejercida por grupos competidores, los cuales utilizan sus libertades reales para lograr = su propio progreso.


2. INTRODUCCION AL ESTUDIO DE LAS CLASES

2.1. TEORIAS GRADACIONALES Y TEORIAS RELACIONALES DE LAS CLASES

     Tal y como explic= aba Erik Olin Wright[53], quien a su vez se apoya en Ossowski, el concepto de clase puede ser compren= dido en términos gradacionales o en términos relacionales. Cuando = se analiza la clase en términos gradacionales la división de la sociedad en grupos sociales tiene lugar en función del grado en que poseen la característica que constituye el criterio de divisió= ;n, el cual puede ser el nivel de renta, el status, las credenciales educativas, etc. Cuando se habla de clases en términos relacionales las clases sociales constituyen un sistema de dependencia mutua o unilateral, dependen= cia basada en relaciones causales.

     El elemento disti= ntivo del enfoque gradacional es el hecho de que las clases siempre son caracterizadas como entes que están por debajo o por encima de otras clases. Los nombres otorgados a las diferentes clases reflejan esta imagen cuantitativa, espacial: clase alta, media alta, media media, etc.

     Dentro de la sociología hay fundamentalmente dos versiones de las concepciones gradacionales: una define las gradaciones de clase en términos de re= nta y la otra lo hace en términos de status social. La primera supone la definición más popular de clase social: la gente pobre consti= tuye la clase baja, la gente con nivel de renta intermedio la clase media, etc. = La distribución de la renta coincide con la distribución de las = clases sociales. La diferenciación en función del status consiste en jerarquizar a los miembros de una sociedad a partir de la evaluación= que los demás hacen con respecto al resto de los individuos. Normalmente esta jerarquización se basa en la ocupación. De este modo, las posiciones más altas en la jerarquía social estarían ocupadas por las profesiones de corte intelectual y las más bajas por las de corte manual. Tal y como señalara Parsons "las clases deberían definirse como un agregado de unidades tales, individuales o colectivas, que en su propia estimación y en la de los demás = en la sociedad ocupan posiciones de un status aproximadamente igual"[54]= .

     En contraste, las concepciones relacionales definen las clases por su relación social estructurada con otras clases. Las clases no se definen simplemente por su relación con otras, sino por su relación social con otras. Las diferencias recaen en elementos de tipo cualitativo. Los nombres otorgados a las clases reflejan las definiciones subyacentes: clase obrera, clase de servicio, clase profesional-directiva, etc. Las clases no son etiquetadas a= lo largo de un continuum desde lo más bajo a lo más alto.= En su lugar, los nombres son del tipo de clase capitalista, clase obrera, señores, siervos, clase dominante, clase subordinada. Dentro del enf= oque relacional, por ejemplo, la clase obrera es definida por su posición cualitativa en el seno de una relación social que define de modo simultáneo a la clase capitalista. De este modo, en la teoría weberiana, los trabajadores son percibidos como vendedores de fuerza de tra= bajo y los capitalistas como compradores de la misma. La cuestión no radi= ca en que los obreros posean menos que los capitalistas, sino que más b= ien se trata de que ocupan una posición dentro de una relación so= cial que define tanto al capitalista como al trabajador: la relación soci= al de intercambio en el mercado de trabajo. Nótese la importancia trascendental del aspecto cualitativo frente al cuantitativo en el anterior enfoque. Todas las concepciones relacionales de las clases sociales insiste= n, de un modo u otro, en que las estructuras básicas de la desigualdad = en una sociedad son también estructuras de intereses y de ese modo constituyen la base para la acción social colectiva. Las relaciones sociales no solo definen las clases, sino que también determinan las clases.

     La estructura de = clases definida en términos gradacionales es fundamentalmente una taxonomía estática. Estas definiciones pueden suministrar una base para etiquetar descriptivamente a la gente, pero son incapaces de expl= icar las fuerzas sociales dinámicas que determinan y transforman esa distribución. Se puede entender fácilmente con un sencillo ejemplo. Es difícil ver de qué modo la Revolución fran= cesa pudiera explicarse en términos de los esquemas gradacionales de clas= e. A pesar de que pudiera ser que la mayor parte de los participantes en la toma= de la Bastilla tuvieran unos status inferiores a 40 y que la mayor parte de la aristocracia francesa superase los 70, tales etiquetas no captan la din&aac= ute;mica subyacente al proceso revolucionario.

2.2. EVOLUCIÓN RECIENTE DEL CONCEPTO DE CLASE[55]=

     Durante los a&nti= lde;os cuarenta y cincuenta se asiste al periodo del predominio del análisis estructural-funcionalista (el llamado "consenso ortodoxo") de la estratificación. Uno de los objetivos del estructural-funcionalismo = era, siguiendo una sólida tradición estadounidense, sustituir las teorías anteriores sobre las clases y, en especial, acabar con la teoría del conflicto.

     De acuerdo con Caínzos[56] son ocho los rasgos básicos del estratificacionismo.

1. Enfasis en la dimensión distributiva de la desigualdad, en detrimento de su dimensión relacional, esto es, énfasis en la asignación de diversas recompensas sociales consideradas como atribu= tos de los individuos y grupos.(...)

2. Imagen gradualista de la estratificación, que se desprende de la adopción de aquella óptica distributiva y tiende a situar a l= os individuos en un continuum más o memos ininterrumpido de la b= ase a la cima.(...)

3. La insistencia en el carácter multidimensional de la estratificación, en cuanto que se entiende que cada uno de los atrib= utos considerados tiene una naturaleza cualitativamente diferente y, por tanto, = hay una diversidad de principios de estratificación independientes e irr= eductibles entre sí. (...)

4. Predominio de una comprensión nominalista de los estratos diferencia= dos. (...) Los estratos parecen no tener existencia real, no dan lugar a comunidades. Más bien se trata de simples estratos estadístic= os construidos por el investigador. (...)

5. Insistencia en el carácter evaluativo de la estratificación. (...)

6. Consideración de la ocupación como elemento privilegiado de la estratificación. (...)

7. Tendencia a explicar la desigualdad social en términos de su valor funcional, es decir, las diferentes ocupaciones tienen una asignación diferencial de recompensas a partir de su mayor relevancia para el funcionamiento de la sociedad. (...)

8. Orientación consensualista, de modo que acentúa la integración y el equilibrio frente al conflicto de intereses.(...)

  = ;   La supremacía del funcionalismo no significa que no existieran enfoques sobre las desigualdades que las analizaran desde la óptica del conflicto. Incluso dentro de los Estados Unidos podemos citar la obra de Mi= lls[57]= como un claro ejemplo del paradigma conflictualista.

  = ;   En Europa, debido a su muy diferente experiencia histórica con respecto= a los Estados Unidos, el concepto de clase social nunca desapareció de= las reflexiones e investigaciones sociológicas. Sería en Europa d= onde surgiría un movimiento contrario a la hegemonía del funcionalismo. Se acusaba al funcionalismo de proponer una imagen utópica de la sociedad en exceso centrada en la idea de la balsa de aceite.

  = ;   Esta reacción frente al funcionalismo se apoyaba directamente en Marx y en Weber. Este es el caso de Dahrendorf, quien pretende ofrecer una nueva formulación de la teoría de las clases en diálogo con estos dos autores.

  = ;   Un segundo frente en la reevaluación del análisis de clases proc= ede de la obra de Lockwood, quien en su El trabajador de la clase media[58]= propone una síntesis de los enfoques de Marx y de Weber a trav&eacut= e;s de su concepción de la posición de clase, posición que incluye tres factores: la situación de mercado, es decir, la posición económica en el sentido más restringido (nive= l de renta, seguridad en el trabajo, etc.); la situación de trabajo, es decir, el conjunto de relaciones sociales en que se ve envuelto el individu= o en virtud de la división del trabajo y la situación de status qu= e, al igual que ocurre entre los funcionalistas, se refiere a la posició= ;n del individuo en la jerarquía social. Lockwood argumentaba que aunque los trabajadores de cuello blanco y los trabajadores manuales pudieran tene= r en común el hecho de ser no propietarios, las consecuencias derivadas d= e su status de empleo no son las mismas. Sirviéndose del concepto weberia= no de oportunidades de vida, Lockwood sostuvo que la posición de trabaj= o y de mercado de los empleados era superior a la de los trabajadores manuales,= y en consecuencia no comparten la misma situación de clase. La influen= cia de Lockwood fue enorme. Basta para ello con pensar en su intervención junto a Goldthorpe, Bechhofer y Platt en la elaboración del conocidísimo estudio sobre The Affluent Worker[59].

  = ;   Habría que citar también la aparición de la obra del sociólogo polaco Ossowski sobre La estructura de clases y la conciencia social= .[60]= Aquí nos encontramos con un impresionante repaso a las teorías sobre las clases sociales, con especial insistencia en las aportaciones de = Marx y Weber y una valoración del análisis de la desigualdad en el estructural-funcionalismo.

  = ;   En cualquier caso, estas elaboraciones apenas pudieron socavar mínimame= nte la hegemonía del estratificacionismo. Los años cincuenta y los primeros sesenta eran poco propicios para el desarrollo del concepto de cla= se. Téngase en cuenta que el capitalismo conoció en esos añ= ;os una etapa de crecimiento económico sin precedentes y que la clase ob= rera estaba accediendo de modo generalizado a bienes de consumo, a la seguridad social, a las vacaciones pagadas, etc. Eran los tiempos del apogeo del llam= ado acuerdo socialdemócrata, del pacto de no agresión entre clases sociales.

  = ;   Otra corriente teórica que se oponía al desarrollo del concepto de clase fue la teoría de la sociedad postindustrial. Esta teoría (desarrollada, entre otros, por autores de la talla de Bell o Touraine) planteaba la convergencia de todas las sociedades industriales independientemente de su organzación política, es decir, independientemente de que fueran socialistas o capitalistas. Esa convergenc= ia se materializa en términos de una sustancial elevación de los requisitos de conocimiento de los puestos de trabajo, una reducción = de la desigualdad social, la sustitución de la burguesía como cl= ase dominante por los técnicos, etc. Esto está clarísimo e= n la obra de Bell El advenimiento de la sociedad postindustrial[61]= . En esta obra Bell divide analíticamente la sociedad en tres partes: = la estructura social, la política y la cultura. La estructura social comprende la economía, la tecnología y el sistema de trabajo.= La política regula la distribución del poder y ejerce las funcio= nes de juez en las reivindiciones conflictivas y en las demandas de los individ= uos y grupos. La cultura es el reino del simbolismo expresivo y los significado= s.

  = ;   El concepto de sociedad postindustrial hace referencia en primer lugar a cambi= os en la estructura, a la manera en que está siendo transformada la economía y remodelado el sistema de empleo, y a las nuevas relaciones entre la teoría y la actividad empírica, en particular entre = la ciencia y la tecnología. Estos cambios plantean problemas al resto d= e la sociedad. En primer lugar, se asiste a una clara burocratización de = la ciencia lo que da lugar a resistencias entre los científicos, quiene= s se oponen a la alienación en su trabajo. En segundo lugar, se plantean problemas al sistema político. Los grupos sociales en ascenso como l= os científicos, los tecnócratas y los ingenieros han de competir= con los políticos o convertirse en sus aliados.

  = ;   Se puede considerar que las actuales sociedades son postindustriales porque la propiedad de los medios de producción no determina ya el dominio, el poder o el privilegio en la sociedad. Entonces, ¿quién dirige esta sociedad? Las élites gobernantes están constituidas por = el alto personal administrativo del Estado, los ministros, los jueces. La soci= edad postindustrial es cada vez más postburguesa, ya que la estructura de clases del siglo XIX tiende a disolverse. Los mecanismos de mercado se ven suavizados gracias a la intervención económica del Estado.

  = ;   Al igual que Bell, Touraine[62]= habla de sociedades postindustriales, a las que también se puede denominar sociedades tecnocráticas, si lo que se pretende es designa= rlas según el poder que las domina. Igualmente pueden llamarse sociedades programadas, si lo que se enfatiza es la naturaleza de su modo de producción y de organización económica. En este tipo de sociedades el crecimiento económico está determinado por el proceso político, en lugar de hacerlo por mecanismos económic= os puros. El Estado goza de una amplia autonomía, por lo que las formas= de dominación social resultan profundamente transformadas. La dominación social adopta mucho más que anteriormente tres for= mas. En primer lugar, adopta la forma de la integración social, lo que significa que los actores sociales no solamente han de participar en el trabajo, sino que también han de hacerlo en el consumo. En segundo l= ugar adopta la forma de la manipulación cultural. Es preciso actuar tanto sobre las necesidades y las actitudes como sobre el trabajo. La educación escapa de las manos de la familia y pasa a ser controlada = por el Estado. Finalmente, se trata de una sociedad de aparatos, dominada por grandes organizaciones que son a la vez políticas y económica= s, se orienta más que nunca hacia el poder, hacia el control propiamente político de su funcionamiento interno y de su entorno.

  = ;   Todos estos problemas son comunes a las sociedades capitalistas y socialistas, ya= que ambas son sociedades industriales. En ambas resulta más útil hablar de alienación que de explotación, puesto que la alienación define una relación social y la explotación= una relación económica.

  = ;   En las sociedades industriales era el obrero cualificado quien más se oponía al capitalismo. Hoy la verdadera oposición es la que t= iene lugar frente a la tecnocracia. Se trata de un oposición social y cultural más que económica. Anteriormente, el poder del capitalismo se ejercía única y exclusivamente en el marco del trabajo. En las sociedades postindustriales la dominación se extiend= e a todos los terrenos de la vida social, lo que se moviliza no es solo la face= ta de trabajador asalariado, sino que lo hace toda la personalidad. De ah&iacu= te; que la juventud, especialmente la universitaria, se haya convertido en punt= a de lanza en la lucha contra los poderes económicos y políticos. = Al igual que tantos autores de los años 60 (La sociedad postindustri= al fue publicada en 1969) considera que la clase obrera ha dejado de ser un ag= ente histórico privilegiado en la tarea de la transformación socia= l. Y esto es así, no porque el movimiento obrero se haya debilitado, (Touraine tiene en mente los acontecimientos de mayo del 68) sino porque el ejercicio del poder en el seno de la empresa ha dejado de ser el resorte principal del sistema económico y, por tanto, de los conflictos sociales. Las luchas obreras no ponen en cuestión el orden social. <= o:p>

  = ;   Todos estos planteamientos chocaban de lleno contra los supuestos básicos = de la teoría de clases marxista y lo hacía por lo menos en tres sentidos:

1. Su prospectiva es justamente la contrari= a de la planteada por Marx. Mientras que Marx hablaba de la descualificaci&oacut= e;n continua de la fuerza de trabajo -tendencia a la proletarización-, l= as teorías postindustriales proponen justamente lo contrario.

2. Defienden la tesis del aburguesamiento d= e la clase obrera, lo que choca con la idea de una clase obrera revolucionaria.<= o:p>

3. Uno de los colofones de las teorí= as postindustriales es el planteamiento del fin de las ideologías. Esto significa que las sociedades postindustriales han sido capaces de generar mecanismos consensuados de resolución de los conflictos de modo que desaparecen aquellos movimientos sociales que ponen en duda los fundamentos esenciales del orden social establecido. Por otro lado la adopción de decisiones no se rige por convicciones ideológicas, sino que lo hace= por medio de criterios científicos o técnicos. En este sentido, se estaría accediendo al gobierno de los cientícos y de los técnicos.

  = ;   Una visión no marxista del conflicto de clases que ejerció gran influencia fue la de T.H. Marshall[63]= . Se trata de un enfoque que guarda grandes similitudes con el de la sociedad post-industrial, dado que explica cómo el movimiento obrero ha sido integrado en las sociedades industriales, es decir, trata de explicar por qué la lucha de clases ya no es una amenaza para el orden existente.= De acuerdo con Marshall son tres los tipos de derechos vigentes en las socieda= des contemporáneas: los legales, los políticos y los ciudadanos. = El primero se refiere a la igualdad de todos ante la ley. El segundo se refiere fundamentalmente a los derechos de asociación y de voto. El tercero = se refiere a los derechos que todo ciudadano tiene como consecuencia de la extensión del estado del bienestar. Desde aquí Bendix llega a explicar el carácter inocuo de la lucha de clases: los conflictos de clases que Marx detectó eran consecuencia de la exclusión de = la clase obrera de los derechos ciudadanos, con lo cual a partir de la consecución de esos derechos la lucha de clases se expresaría= en la competencia electoral.

  = ;   El marxismo fue incapaz en los años posteriores a la Segunda Guerra Mun= dial de ofrecer alguna aportación sustantiva al concepto de clase. Y eso a pesar de su influencia en el clima social y político de la ép= oca. Piénsese en la presencia gubernamental en los casos francés e italiano de los partidos comunistas de ambos países. O considérese la famosa declaración de Sartre en el sentido de = que el marxismo es la filosofía de nuestro tiempo. El marxismo se había concentrado más bien en la reflexión de corte filosófico, desdeñando la reflexión sobre la sociedad.=

  = ;   A partir de los sesenta el panorama cambia. Lo que aquí importa es ten= er presente el hecho de que se redescubre el marxismo en la ciencia social y se relanza de modo generalizado la teoría y el análisis de clase= . En el año 1965 Althusser publica Pour Marx[64]= y junto con Balibar y otros Lire le Capital[65]. El año anterior se había producido un cambio en la dirección de la revista británica New Left Review que supuso la sustitución de la filosofía o la economía política por la sociología como sistema principal del pensami= ento intelectual con el cual el marxismo debía confrontarse. <= /span>

  = ;   En lo que se refiere a la recuperación de la problemática de las clases, en 1965 aparece un pequeño libro de Tom Bottomore sobre las clases, Las clases en la sociedad moderna[66]. Se trata de una obra cuyo principal objetivo

 

es considerar cómo el movimiento hacia la igualdad social que dio comienzo con las revoluciones d= el siglo XVIII ha afectado a la jerarquía social en la sociedades industriales, y cómo, a su vez, ha sido influido por el desarrollo d= e la industria moderna[67]= .

  = ;   En el libro se aborda la cuestión de la naturaleza de las clases social= es, lo que implica analizar el pensamiento sobre esta cuestión de autores como Marx, Weber y los teóricos de las élites. También= se analiza a la clase obrera en el capitalismo moderno y se presenta un estudi= o de las clases en los países del Este y las jerarquías sociales a= que ha dado lugar el socialismo realmente existente.

  = ;   Sin embargo, si hubiera que situar en algún año el punto de ruptu= ra con el estratificacionismo, no hay duda que debiera ser 1968. En torno a es= te año se produce un florecimiento de movimientos anticapitalistas y antisistémicos de muy distinta base y alcance.

  = ;   Por otro lado, hay una fuerte movilización de carácter clasista. = La lucha de clases no solo expresa reivindicaciones de carácter económico, sino que también expresa sus críticas a una organización del trabajo que vacía de sentido la existencia humana (el tema de la alienación se convierte en objeto privilegiado= de reflexión). Se impugna el modo de vida asalariado y se reclama el control obrero de la producción, elementos que socavan el acuerdo socialdemócrata.

  = ;   Todo ello parece acabar con la hegemonía del funcionalismo y de las teorías sobre la sociedad postindustrial: las clases sociales se convierten en protagonistas de la contestación social, el consenso d= ista de ser monolítico, la clase obrera parece no estar aburguesada, etc.=

  = ;   En los años setenta y ochenta el análisis de clases vive un mome= nto de claro esplendor. En concreto se ha asistido a una intensa proliferación de modelos de conceptualización de las clases y= de análisis empíricos de clase. Y esto ha ocurrido tanto en el ámbito marxista como en el weberiano. Entre los modelos marxistas destacan los de Poulantzas, Carchedi y Wright y, entre los weberianos, Gidd= ens, Parkin y Goldthorpe. Parece haber pocas dudas con respecto a la idea de que= los dos modelos más potentes hoy en día son los de Wright y Goldthorpe. En el caso de Goldthorpe además se ha asistido al desarr= ollo del análisis de la movilidad social en términos de clase.

  = ;   Son varios las temáticas sobre las que se ha desplegado el concepto de clase. Así, se ha investigado el proceso de trabajo en términ= os de clase, tradición que inaugura la obra de Braverman, donde se esbo= za una problemática que aun perdura: degradación del trabajo, taylorismo, etc. El Estado ha sido analizado en términos de clase en= el seno del marxismo lo que dio lugar a la famosa polémica entre Poulan= tzas y Miliband. Lo mismo puede decirse con respecto al análisis político, donde es frecuente analizar el comportamiento electoral, afiliativo, etc. de las diversas clases.

  = ;   En un libro reciente Rosemary Crompton[68]= apuntaba el desarrollo del concepto de clase en tradiciones humanistas. En = el Reino Unido cita el caso de Bottomore y el diálogo entre la sociología y la historia propiciado por Thompson, Stedman Jones y ot= ros. Igualmente, Crompton señala que el concepto de clase ha resultado esencial en la sociología urbana y en la geografía radical. Se podría decir lo mismo de la sociología de la educación, del trabajo, la sociolingüística, etc.

  = ;   No obstante, dentro del propio marxismo -o habría que decir postmarxism= o- hay interpretaciones opuestas a la primacía del concepto de clase. Esto = es lo que ocurre en el marxismo textualista o discursivo de Laclau y Mouffe[69]= . La clase obrera pierde su posición privilegiada en la lucha contra el capitalismo y su lugar es ocupado por algunos de los nuevos movimientos sociales tales como los grupos ecologistas, antimilitaristas, etc., grupos = que están constituidos por personas que ocupan distintos lugares en la estructura social, o lo que es lo mismo, son interclasistas. Laclau y Mouffe mantienen que las luchas contestarias solo tienen lugar cuando aparece el discurso democrático, cosa que ocurre a partir de la Revolució= ;n francesa.

  = ;   Una de las últimas corrientes que se ha opuesto a la centralidad de las clases es la idea del postmaterialismo. Esta propuesta se debe a Inglehart[70]= . De acuerdo con él, a medida que aumenta el bienestar económic= o de una sociedad los valores que conforman a los individuos que en ella viven d= ejan de estar presididos por valores materialistas, los cuales se concretan en el combate contra las desigualdades económicas, el apoyo a los sindicat= os, la defensa de las nacionalizaciones, etc. Por contra, los valores postmaterialistas, más acentuados entre los jóvenes y quienes disfrutan de mayores niveles educativos, se centran en la defensa del medio ambiente, de los derechos humanos, el feminismo, el desarme unilateral, etc= .

  = ;   El desarrollo económico se traduce en una decreciente importancia de la clase como base de la acción política, dado que la acci&oacut= e;n de clase se sustenta fundamentalmente sobre postulados materialistas. Las viejas generaciones y los miembros de las clases trabajadoras manuales serían las más propensos a asumir los valores materialistas.<= o:p>

  = ;   Estos planteamientos son puestos en duda por Heath, Jowell, Curtice y Evans[71]= . De acuerdo con sus datos es difícilmente sustentable la idea del postmaterialismo de los miembros izquierdistas de la clase de servicio fren= te al materialismo de la clase obrera.

  = ;   He aquí algunos de los datos que aducen para mostrar que esto no es exactamente así.

___= ____________________________________________________________

Act= itudes ante la expansión de la energía nuclear

___= ____________________________________________________________

% de individuos opuestos a tal expansión 1979

___= ____________________________________________________________

        &= nbsp;          Laborist= as    Liberales     Conservadores

___= ____________________________________________________________

Cla= se de servicio      = ; 34        &= nbsp;   34        &= nbsp;   23

Cla= ses intermedias      <= /span>41        &= nbsp;   39        &= nbsp;   28

Cla= ses trabajadoras     34        &= nbsp;   44        &= nbsp;   33

___= _____________________________________________________________

% de individuos opuestos a tal expansión 1987

___= ____________________________________________________________

        &= nbsp;          Laborist= as    Liberales     Conservadores

___= ____________________________________________________________

Cla= se de servicio      = ; 76        &= nbsp;   40        &= nbsp;   19

Cla= ses intermedias      <= /span>67        &= nbsp;   47        &= nbsp;   26

Cla= ses trabajadoras     62        &= nbsp;   43        &= nbsp;   26

___= ____________________________________________________________

  = ;   Como se puede observar, el cambio hacia valores postmaterialistas también afecta a las clases trabajadoras.

 

2.3. LAS CLASES SOCIALES EN LOS NOVENTA

  = ;   Quizás el último debate sobre las clases es el provocado a raíz de un artículo publicado por Clark y Lipset en 1991 y titulado Are Clas= ses Dying? (¿Están desapareciendo las clases?)[72]= , pregunta a la cual daban por respuesta un inequívoco sí. Este texto ha provocado un debate en el seno de la revista International Sociology (la revista de la ASA) en septiembre de 1993. En este número los propios Clark y Lipset, a quienes se añade Rempel,= [73]= reafirman su posición favorable a la desaparición de la clase= s.

  = ;   Clark, Lipset y Rempel reiteran la vieja idea según la cual el análi= sis de clases tiene sentido en épocas históricas precedentes, per= o no hoy en día. La clase obrera ha dejado de estar interesada en la revolución social. De acuerdo con ellos son dos básicamente l= os factores que explican la escasa militancia de la clase obrera: el desarrollo del Estado Benefactor y la diversificación de la estructura ocupacio= nal, lo que se ha traducido en un mayor nivel de renta y riqueza para la población, lo que ha supuesto la aparición de nuevas formas de comportamiento político, especialmente centradas en temas como la ecología, la paz o las libertades civiles.

  = ;   Se han producido cambios en la dinámica de los partidos político= s, asistiéndose a un declive del continuum izquierda-derecha, lo que ha moderado notoriamente los contenidos reivindicativos de los partidos de la izquierda, al tiempo que han aparecido partidos políticos de nuevo cuño, como los verdes. Al mismo tiempo se han ido consolidando parti= dos de base regional que apelan fundamentalmente a la conciencia regionalista, aunque puedan dotar a sus planteamientos programáticos de algú= ;n contenido de clase.

  = ;   Además aparecen nuevas formas de divisiones sociales no fundamentadas en la clase.= En este sentido los autores citan las siguientes divisiones:=

1. Credencialismo. Se trata de una consecue= ncia de la expansión del sistema educativo. Las credenciales educativas se convierten, dada su trascendencia en términos de movilidad social y = de fuente de la identidad personal, en un elemento de desarticulación d= e la protesta social.

2. Se asiste a nuevas distinciones en el me= rcado de trabajo. La división entre contratos temporales y fijos, a tiempo= completo y a tiempo parcial, introduce serias e insalvables divisiones entre los trabajadores.

3. Se han producido significativos cambios = en el vecindario y la estructura social local. El hecho de residir en una ciudad = o en otra, o dentro de una misma ciudad en un barrio u otro, introduce desiguald= ades sociales más importantes que las derivadas de la clase.

  = ;   El principal resultado de todo esto en el terreno político es el decliv= e de la política de clase, declive que se puede situar en tres terrenos: = el declive del voto de clase (ausencia de correlación clara entre clase= y voto), la aparición de nuevos valores sociales (que dan lugar a nuev= os partidos) y el surgimiento de la clase media y la transformación de = los programas de los partidos de la izquierda (intentos de desmantelar el estado benefactor por parte de la propia socialdemocracia).

  = ;   Hout et al.,[74]= por contra, consideran que las clases siguen vivas. De acuerdo con ellos, l= as clases resultan ser un concepto indispensable en sociología por vari= as razones: (1) la clase es clave para determinar los intereses materiales, (2) las clases definidas estructuralmente dan lugar a la aparición de actores colectivos que tratan de llevar a cabo el cambio social y (3) la pertenencia de clase afecta a las oportunidades de vida y a otros aspectos relevantes de la vida social.

  = ;   Las diferencias de renta y riqueza asociadas a la clase social siguen siendo altamente significativas. Para empezar, la propiedad sigue siendo el elemen= to clave que explica las grandes fortunas individuales. En los EE.UU., durante= los ochenta, la mayor parte de ellas procedieron de las rentas vinculadas a la propiedad. Incluso los grandes ingresos de los altos ejecutivos, procedían no de su función como tales, sino de la propiedad d= e acciones de la empresa. Por otro lado, las diferencias salariales entre unas clases y otras siguen siendo altas. En las investigaciones de Wright las diferencias= de renta entre capitalistas y los proletarios son enormes: de 4.2 a 1 en el ca= so de los hombres y de 2.5 a 1 para las mujeres. En el caso de los trabajos de Erikson y Goldthorpe estas diferencias son de 4.9 a 1 y de 3.6 a 1, respectivamente.

  = ;   Es difícilmente sostenible que asistamos a un declive de las jerarquías tradicionales cuando los índices de pobreza y de d= esempleo se incrementan.

  = ;   Clark y Lipset[75] mantienen que la relevancia de las clases en lo que se refiere al comportamiento político electoral es nula. Para ello se apoyan en los datos resultantes del índice de voto de clase de Alford.[76]=

  = ;   La dimensión clásica de izquierda-derecha es irrelevante. Está surgiendo una nueva izquierda centrada en aspectos distintos a = los tradicionales de clase. Los jóvenes, la gente con mayores niveles de renta y de educación se alejan de la política tradicional de clase.

  = ;   La primera crítica que cabe hacer a estos planteamientos es que se apoy= en en el índice Alford. Este índice está basado en un mod= elo de sociedad con dos clases: la clase de los que ejercen ocupaciones manuale= s y las de los ejercen ocupaciones no manuales, lo cual es una muy burda simplificación de la estructura de clases. Otros autores por ejemplo, Przeworski y Sprague (cfr. Hout et al[77]= .), utilizando una metodología más sofisticada hallaron que el vo= to de clase entre 1900 y 1975 fue relativamente estable en tres países (Alemania, Noruega y Finlandia), declinó en un país (Dinamarc= a) y se incrementó en otros tres (Suecia, Bélgica y Francia).=

  = ;   De acuerdo con Lipset y Clark los crecientes grados de riqueza de las sociedad= es occidentales debilitan las estratificación social jerárquica.= Por otro lado, proliferan multitud de pequeñas empresas (concebidas como menos jerárquicas que las grandes) y en general se asiste a un "= ;declive de la autoridad tradicional, la jerarquía y las relaciones de clase<= /u>. Las tecnologías actuales exigen menos trabajadores no cualificados q= ue desempeñen tareas de rutina, o un gran número de supervisores para coordinarlos"[78]= . Esta afirmación supone ignorar todo el amplio debate relativo a la cuestión de si las nuevas tecnologías cualifican o descualifi= can el trabajo.


3. EL ENFOQUE FUNCIONALISTA DE LA ESTRATIFICACION SOCIAL.

3.1. PLANTEAMIENTOS GENERALES.

     Al empezar a habl= ar de la estratificación en el funcionalismo habría que insistir en= la clásica diferencia entre los conceptos de clase y estrato. No obstan= te, es relativamente frecuente en los autores funcionalistas utilizar el concep= to de clase, en ocasiones -como en el caso de Centers- con referencias explícitas a las luchas de clases.

     Siguiendo a Tezan= os[79]= podemos considerar que, en lo que se refiere a la estratificación, l= os dos puntos fundamentales de la teoría funcionalista son los siguient= es: la distinción entre los conceptos de clase y estrato y en segundo lu= gar, la justificación funcional de la estratificación social. De acuerdo con este autor, la teoría de los estratos se apoya sobre las siguientes instancias teóricas y empíricas:=

  = ;   a) La idea de complementariedad funcional de las distintas clases a partir de = los cometidos económicos que realizan.

  = ;   b) La idea de Durkheim de la funcionalidad de la división del trabajo, = o lo que es lo mismo, no hay espacio para la lucha de clases, puesto que las distintas clases se complementan entre sí.

  = ;   c) La teoría de la estratificación por el status (o en grupos de status) de Weber.

  = ;   d) La realidad empírica de los comportamientos sociales estratificacion= ales tal como se producen principalmente en EE.UU.

  = ;   El punto de diferenciación más sustancial entre la teoría= de las clases y la de los estratos es el que hace referencia al mayor componen= te objetivista y subjetivista de uno y otro enfoque, respectivamente. As&iacut= e;, las clases sociales son vistas como conformadas básicamente a partir= de factores objetivos, que hacen referencia a una determinada ubicación= en el sistema social de producción. Los estratos sociales son vistos co= mo conformados a partir de factores preferentemente subjetivos.

  = ;   Tezanos[80]= aporta este interesante cuadro aclaratorio:

ESQUEMA DE DIFERENCIAS ENTRE LOS CONCEPTO= S DE CLASE Y ESTRATO

Elementos de diferenciación

Clase socia= l

Estrato soc= ial

Niveles preferentes de apreciación

 =

Ambito de apreciación

 =

 =

Criterios de clasificación

 =

 =

 =

 =

 =

 =

Factores configuradores

 =

 =

 =

Factor fund= amental

 =

 =

 =

 =

Cará= cter social

 =

 =

Visió= ;n de la pirámide social

 =

 =

 =

Ideas relac= iones connotadas

 =

Papel socia= l que cumple

 =

 =

 =

 =

 =

Marco de re= ferencia básico

 =

Enfoque teórico de referencia

Objetivo

 =

 =

Estructuras=

 =

 =

Precisos y concretos

 =

 =

 =

 =

 =

 =

Un factor prevalente (unidimensional)

 =

Econ&= oacute;mico

=  

=  

=  

=  

Grupos bastante cristalizados

=  

Antag= onismos dualizados

=  

=  

=  

Conflicto d= e clases

 =

 =

Ser factor = de cambio social

 =

 =

 =

 =

La historia=

 =

 =

Dialéctico-estructural

Subjetivo o de ordenación

 =

 =

Procesos de interacción y funciones

 =

Fluidos y, = a veces, de difícil medición (varían de una sociedad a otra, cambiando con el tiempo, no siempres establecen distancias sociales preci= sas, etc)

 =

Varios fact= ores

Pluridimens= ional

 =

 =

Prestigio s= ocial (asociado a la ocupación y en relación con riqueza y poder)=

 =

Grupos abie= rtos (gran movilidad social)

 =

Continuum p= lural de posiciones escolanadas pero complementarias y emulativas

 =

Ajuste func= ional

 =

 =

Distribuir estimuladoramente las recompensas entre cualificaciones y competencias desiguales

 =

El sistema = social en equilibrio

 =

Interacci&o= acute;n social

 

 

  = ;   Centers[81]= establece una clara diferenciación entre clase y estrato. De acuerdo= con él, la clase, en tanto que algo distinto del estrato, puede perfectamente ser comprendida como un fenómeno psicológico= en el más literal sentido del término. Es decir, la clase de = un hombre forma parte de su ego, es un sentimiento de su pertenencia a algo= ,  una identificación c= on algo mayor que él. Más incluso que el hecho de ser tejano o californiano, es un tipo subjetivo de pertenencia. No obstante, el propio Centers no oculta la existencia del conflicto de clases. Centers parte de la existencia de un conflicto de clases, la lucha entre los gerentes (o el capital) y el trabajo. La cuestión final consiste en saber si los EE= .UU. seguirán siendo o no una economía de mercado. Tras la Segunda Guerra Mundial los gobiernos de Francia e Italia cuentan con la presencia de poderosos partidos comunistas, en el Reino Unido gobierna el socialismo laborista. Toda Europa se ve amenazada por el comunismo. Por otro lado, en = los propios EE.UU. las huelgas eran cada vez más numerosas. Cita la intervención de Truman para acabar con la huelga de ferrocarriles, utilizando, incluso, el Ejército. Recoge la preocupación del sociólogo Robert S. Lynd en su crítica a la sociología americana:

La ciencia social americana desdeña el hecho omnipresente de los antagonismos y conflictos de cl= ase en la vida de todos nosotros. Estudia las huelgas industriales y analiza las diferencias de salario y el funcionamiento de los sindicatos industriales y= la maquinaria de la negociación colectiva. Pero es cuidadosa, en genera= l, en lo que se refiere a la posibilidad de la existencia de divisiones esenci= ales que no tengan ningún remedio en nuestro tipo de economía. La ciencia social hace esto porque los conceptos de "clase" y de "lucha de clases" llevan directamente a temas espinosos. Se apoya para ello en la tradición de que las divisiones de clases son no americanas y que tales diferencias, tal y como existen, son transitorias y = se eliminarán por la elevación general del nivel de vida y el "movimiento general del progreso".[82]=

  = ;   En general, entre los habitantes de los EE.UU., parece concederse escasa importancia al tema de las clases sociales. Como indicaba Ossowski[83]= , la explicación de ello quizás pueda encontrarse en la ausenci= a de feudalismo, la idea de frontera y la consiguiente posibilidad de expansión territorial, los ejemplos de los self-made men, el desarrollo económico imparable, las posibilidades de movilidad socia= l, la heteregoneidad étnica, etc.

  = ;   Quizás la explicación más clara de en qué consiste y a qu&eac= ute; se debe la estratificación social es la que encontramos en Davis y Moore. Davis y Moore[84]= parten de la idea de que toda sociedad debe distribuir de algún modo= a sus miembros en posiciones sociales y convencerles o inducirles a que cumpl= an con los deberes inherentes a esas posiciones.

  = ;   Si las obligaciones derivadas de las posiciones fuesen igualmente agradables, todas igualmente importantes para la supervivencia de la sociedad y si todas exigieran las mismas destrezas o talentos, no existiría este problem= a de cómo distribuir a la gente en las distintas posiciones, puesto que t= odas tendrían las mismas ventajas e inconvenientes.

  = ;   Pero las cosas no son así. Algunas obligaciones son más gratas y además requieren distintas capacidades para su desempeño. Inevitablemente toda sociedad ha de tener alguna clase de premios que se pu= edan usar como incentivos y, en segundo lugar, esos premios se distribuirá= ;n diferencialmente de acuerdo con las posiciones.

  = ;   ¿Cuáles son esos premios? Primero, las cosas que contribuyen a la subsistencia y a = la comodidad. Segundo, las que contribuyen a la diversión y, finalmente, las que contribuyen al respeto propio y a la expansión del ego.

  = ;   Los premios son una parte integrante de la posición. Si los premios se distribuyen de un modo desigual, las distintas posiciones deben ser desigua= les, es decir, la sociedad debe estar estratificada. La desigualdad social es una idea inconscientemente desarrollada por la que las sociedades aseguran que = las posiciones más importantes están conscientemente ocupadas por= las personas más cualificadas.

  = ;   Los puestos a los que se otorgan los mejores premios son aquellos que tienen la mayor importancia para la sociedad y que requieren la mayor capacitaci&oacu= te;n o talento. Realmente una sociedad no necesita premiar los puestos en proporción a su importancia funcional. Necesita meramente asignarles= un premio para asegurar que estarán ocupados competentemente. Si un pue= sto es fácilmente ocupado no necesita ser premiado ampliamente, aunque s= ea importante.

  = ;   Todas las posiciones requieren algún tipo de destreza. Hay solamente dos maneras en que se manifiestan las capacidades de una persona: a travé= ;s de la capacidad inherente o por medio de entrenamiento. <= /p>

  = ;   Parsons considera que la esencia de la estratificación, en cualquier socieda= d, es la evaluación moral relativa de que gozan las diferentes unidades sociales. De acuerdo con él, la estratificación social consis= te en la "ordenación diferencial de los individuos humanos que componen un sistema social dado y su tratamiento como superiores e inferior= es entre sí en ciertos aspectos socialmente importantes"[85]= . Esta ordenación es una de las muchas bases posibles a partir de las cuales los individuos pueden diferenciarse.

  = ;   Según Parsons un sistema social consiste en un "una pluralidad de individuos= que interactúan entre sí". Todo sistema exige cuatro componentes:

1) un conjunto de unidades q= ue mantienen interacción unas con otras, 2) un conjunto de reglas o de otros factores de "codificación", cuyos términos estructuran tanto las orientaciones de las unidades como la propia interacción; 3) un sistema o proceso ordenado o modelado de la propia interacción; 4) un medio en el que opere el sistema y con el que se produzcan intercambios sistemáticos.[86]=

  = ;   Los individuos ocupan roles diferenciados, lo que obliga a analizar el proceso = de asignación por el que las personas y las posesiones (bienes y recompensas) se distribuyen dentro del sistema de roles.<= /p>

  = ;   El primer problema de asignación que ha de resolver cualquier sociedad consiste en conseguir que la persona idónea encaje en los roles adecuados y que las personas sean situadas en el lugar que les pertenece en términos de status. En lo que se refiere a la asignación de l= as personas, Parsons distingue tres tipos de procesos asignativos: (a) los procesos adscriptivos, procesos que proceden de la naturaleza de la cosa (Parsons cita el caso de la familia); (b) el segundo tipo de asignaci&oacut= e;n es el que se lleva a cabo por decisión explícita de otras personas, es decir, el sistema de designación y (c) el tercer tipo e= s la asignación como resultado de un proceso selectivo no planeado.<= /o:p>

  = ;   El segundo problema es el de la asignación de bienes. "Los bienes = son posesiones que son significativas como medios para otras metas en los compl= ejos de orientación instrumental".[87]=

  = ;   El tercer problema en los procesos de asignación es el que plantea la distribución de recompensas.

Por recompensas entendemos a= quellas posesiones o entidades transferibles que son deseadas como objetos de gratificación inmediata por los actores. Una posesión [...] es una recompensa en la medida en que la orientación del actor (es deci= r, la base de su interés) es predominantemente expresiva,[88]=

frente a los bienes en los cuales la orientación del actor es básicamente instrumental. Los aspect= os relacionales del sistema de recompensas adquieren una elevada significación, hasta el punto de que constituyen la base del prestig= io, prestigio definido como "la estima relativa en que se encuentra un individuo en un sistema total ordenado de evaluación diferenciada&qu= ot;[89]= .

  = ;    Barber[90]= insiste en la función moral de la estratificación. De acuerdo con él, la estratificación social tiene una doble función: integradora e instrumental -o adaptativa-. La función integradora ha= ce referencia al hecho de que la estratificación es legítima, es decir, convence a la mayor parte de los componentes de una sociedad de que = se ha hecho justicia al distribuir desigualmente a las personas. En este senti= do, la estratificación expresa una tabla común de valores.

  = ;   La función instrumental o adaptativa se refiere al hecho de que la soci= edad proporciona un conjunto de servicios y recompensas a los individuos para que realicen las tareas que tienen encomendadas.

  = ;   En las sociedades modernas las formas de estratificación social son diversas y numerosas. Sorokin[91]= piensa que la mayoría  = de ellas se pueden reducir a tres tipos principales: la económica, la política y la ocupacional. La estratificación económic= a se utiliza para referirse a las gradaciones de riqueza y de renta que existen dentro de una comunidad. La estratificación política se refie= re a la existencia de gobernantes y gobernados. La estratificación ocupacional se vincula al hecho de que unas profesiones son consideradas co= mo más honorables que otras.

  = ;   Algunas de las actividades que realizan los individuos son funcionalmente más importantes que otras. Esta importancia depende de la evaluación que haga el conjunto de los individuos que componen una sociedad.

  = ;   Uno de los aspectos fundamentales del enfoque parsoniano en esta cuestión será que la ubicación de los individuos y sectores sociales e= n la escala estratificacional se producirá en términos de la evaluación moral. Para Parsons, el status de cualquier individuo en = el sistema de estratificación de una sociedad puede considerarse como la resultante de las valuaciones comunes que se encuentran tras la atribución de status que se le confiere de acuerdo con las seis categorías que, en su opinión, constituyen las bases fundamentales de la valuación diferencial. Estas seis categorí= ;as son las siguientes:

  = ;   1. La participación como miembro en una unidad de parentesco, participación que se adquiere por nacimiento y también por matrimonio.

  = ;   2. Cualidades personales. Se refieren a lo que la persona es y no a lo que la persona hace (sexo, edad, inteleligencia, belleza personal, fortaleza, etc.= ). A veces estos rasgos se solapan con el esfuezo necesario para conseguir los logros. Cita el caso de la belleza de las mujeres y el esfuerzo que supone conseguirla. Las cualidades pueden ser fruto de desempeños anteriores (por ejemplo, resultado de procesos de aprendizaje).

  = ;   3. Logros. Son los resultados evaluados de las acciones de los individuos y pu= eden estar o no estar incorporados en objetos materiales. "Es aquello que p= uede ser adscrito a la acción de un individuo en un sentido moralmente responsable"[92]= .

  = ;   4. Posesiones. Son cosas, no necesariamente objetos materiales, que pertenecen= al individuo y tienen la propiedad de ser transferibles.

  = ;   5. Autoridad. La autoridad es un derecho institucionalmente reconocido, de inf= luir en las acciones de los otros, sean cuales fueren las actitudes personales respecto de la dirección de la influencia.

  = ;   6. Poder. Una persona tiene poder -dirá Parsons- solo en la medida en q= ue su capacidad para influir sobre otros y conseguir posesiones no se encuentra institucionalmente sancionada.

  = ;   Según Barber, los criterios de valoración que se pueden utilizar para jerarquizar a los individuos pueden ser muy variados. Barber cita una pequeña lista: en qué trabaja uno, con cuánta elegancia viste, cuánto sabe, en qué grado domina determinados juegos, cuán buen amigo es, cómo practica la religión. Todos estos, y multitud de papeles y actividades sociales, son bases potenciales = de valoración que pueden aplicarse a los individuos de una sociedad para determinar su posición relativa en el sistema de estratificaci&oacut= e;n. Evidentemente, no todos los criterios son igualmente importantes. Barber propone agruparlos en criterios primarios y criterios secundarios. En la sociedad actual se tienen en alta estima los papeles religiosos, polí= ;ticos, militares, económicos, educativos y científicos. <= /span>

  = ;   Hay dos dimensiones de acuerdo con las cuales se valoran los papeles y activida= des sociales, que son el saber y la responsabilidad. El concepto de saber es sinónimo de

posesión de un conjun= to de ideas y de destrezas asociadas a ellas que son pertinentes a un papel social dado. Todos los papeles sociales requieren, naturalmente, la posesió= n de ideas y destrezas; pero ese saber varía en cantidad, o quizás sería preferible decir en generalización y sistematizaci&oacu= te;n. Un científico, un teólogo, un erudito, un filósofo, un artista creador, un jurista distinguido, o un médico, poseen un saber que está altamente generalizado y sistematizado, aunque, como es natural, el contenido del saber es algo diferente en cada caso. Las destrez= as requeridas en esos papeles se basan directamente en ese saber.[93]=

  = ;   La responsabilidad se refiere al ejercicio de la autoridad sobre otras persona= s, es decir, dirigir sus actividades. Es algo equivalente a lo que Caplow llamó "control de la conducta".

  = ;   En lo que se refiere a la riqueza y la propiedad, Barber afirma que se encuentran asociadas a la mayor parte de los papeles más importantes, aunque no siempre es así. En algunos papeles importantes se considera inapropiada la posesión de riqueza (al menos en el sentido de ser el titular jurídico de la misma, otra cosa es su usufructo temporal). Barber señala la paradoja de que cada vez es más frecuente te= ner una posición social distinguida sin que ello suponga tener grand&iac= ute;simos ingresos o una elevada riqueza acumulada. Por tanto, se trata de un criterio secundario.

  = ;   El nacimiento o linaje es, al igual que la riqueza y la propiedad, un b= uen trampolín para acceder a las posiciones privilegiadas. Se trata de un criterio secundario en el sentido de que no es determinante fundamental de = la posición en la jerarquía social.

  = ;   Las cualidades personales, tales como la valentía, la simpatía, la honradez son también criterios secundarios. Las cualidades personales socialmente deseables son un medio para obtener valor= es sociales altamente estimados.

  = ;   Las actividades de la comunidad se refieren al hecho de que en todas las sociedades hay algunas acitividades que gozan de estimación social y= que solo exigen un grado de implicación parcial o incompleto. Se trata de las actividades de servicio social, recreativas, etc. Se trata tambié= ;n de criterios secundarios de jerarquización social.=

  = ;   De acuerdo con Tumin[94]= desigualdad social y estraficación social son términos sinónimos. Por estratificación social entendemos la disposici= ón de cualquier sociedad o grupo social en una jerarquía de posiciones = que son desiguales, en relación, al poder, la propiedad, la evaluación social y/o la gratificación psíquica. =

  = ;   El poder se refiere a la capacidad para alcanzar nuestros propios fines en la vida, incluso en contra de la oposición de los demás. Por su parte, la propiedad puede definirse como los derechos sobre bienes y servic= ios. La evaluación se refiere a un juicio societario, en el sentido de qu= e un status o una posición es más prestigioso y honrable que otros, más popular o preferible por alguna razón. La gratificación psíquica incluye todas las fuentes de placer y contento que no pueden clasificarse como propiedades, poder y evaluación.

  = ;   Al igual que señalara Parsons, la distribución de las recompensas está guiada por ciertas normas comunes a los miembros de una socieda= d. Estas normas se transmiten de generación en generación. =

  = ;   La existencia de estas normas tiene cinco implicaciones: a) el contenido de cualquier sistema de estratificación depende de los significados que= se le atribuyen tradicionalmente y los criterios y las prescripciones socialme= nte determinadas; b) las normas y las sanciones son ingredientes primordiales e= n la constitución y mantenimiento del sistema; c) las normas deben enseñarse de nuevo a cada generación; d) todos los sistemas tienen posibilidades de ser inestables, al menos hasta cierto punto, debido= a que la socialización nunca es idéntica en toda la sociedad, y= por otros factores distorsionantes, tales como los diferentes índices de nacimientos que corresponden a distintos estratos sociales y e) cualquier sistema de estratificación está conectado íntimamente, tanto porque afecta a como porque se ve afectado por otros sistemas de la sociedad, tales como las instituciones políticas, familiares, religiosas, económicas y educativas.

 

3.2. CARACTERISTICAS DE LAS DISTINTAS CLASE= S.

  = ;   Una de las preocupaciones del funcionalismo ha consistido en establecer los ras= gos actitudinales típicos de las distintas clases. En general, a partir = de ahí se pretenden explicar los logros diferenciales de unas clases fr= ente a otras. Las clases medias son caracterizadas en términos de frugali= dad, posposición de las gratificaciones inmediatas, visión a largo plazo, etc. La clase obrera aparece como el negativo de estos rasgos.<= /o:p>

  = ;   Centers en su Psicología de las clases sociales establece la siguiente clasificación.

  = ;   La clase alta. La clase alta es la clase menos numerosa de la sociedad. So= lo el 3 ó el 4% de la población considera pertenecer a ella. Tal= y como se define por sus propios miembros está formada principalmente = por propietarios de negocios y ejecutivos y profesionales com médicos y abogados.

  = ;   La clase media. Alrededor del 40% de la población se identifica con esta clase. Está constituida fundamentalmente por propietarios y gerentes de pequeños negocios; gerentes de fábricas y de almacenes, y, mayoritariamente, por vendedores y oficinistas.

  = ;   La clase obrera. Es la mayor de las clases sociales. Incluye algo má= ;s del 50% de la población. Está constituida por trabajadores de fábrica, mineros, camioneros, agricultores, camareros, etc. El princ= ipal criterio de pertenencia consiste en ser un trabajador o vivir del trabajo. =

  = ;   La clase baja. Es una clase muy poco numerosa. Entre el 1 y el 5% de la población declara pertenecer a ella.

  = ;   Warner realizó una investigación sobre las clases sociales en las ciudades americanas medias[95]= . El interés de este trabajo proviene del hecho de que ilustra de mane= ra notoria el sentido de los postulados y nociones característicos de la problemática funcionalista sobre las clases sociales.

  = ;   Para Warner el status de un individuo es lo que los demás piensan de él, y lo que los demás piensan de él está en función de lo que es y de lo que hace, es decir, de sus maneras de v= ivir y de pensar, las cuales a su vez son juzgadas y evaluadas según los criterios del sistema común de valores.

Las clases son dos o m&aacut= e;s órdenes de personas a las que se consideran, y son clasificadas consecuentemente, por todos los miembros de la comunidad en posiciones soci= ales superiores o inferiores.[96]=

  = ;   Las investigaciones de Warner y sus colaboradores tratan sobre el sistema de estratificación de tres pequeñas ciudades americanas: Yankee City, localidad de Nueva Inglaterra de 17.000 habitantes; Old City, ciudad = del sur de los EE.UU. de 10.000 habitantes y Joesville, ciudad del Medio Oeste = de 6.000 habitantes.

  = ;   Los resultados de las encuestas permiten delimitar seis clases sociales. Lo que distingue esencialmente a esas seis clases y constituye la base de su prest= igio diferencial es ese conjunto de actitudes y conductas que componen su estilo= de vida y que traduce, en los hechos, el sistema de valores al que se refieren= sus miembros.

  = ;   En Yankee City la composición porcentual de esas seis clases es la siguiente:

- C= lase superior-superior---1.4

- C= lase superior-inferior---1.6

- C= lase media-superior-----10.0

- C= lase media-inferiro-----28.0

- C= lase inferior-superior--33.0

- C= lase inferior-inferior--25.0

  = ;   La clase superior-superior es una especie de aristocracia, de casta heriditaria basada a la vez en la riqueza y en la pertenencia a una familia instalada en Yankee City desde varias generaciones anteriores. Esta clase tiene tendenci= a a seguir normas estrictas de endogamia.

  = ;   La clase superior-inferior es igual a la anterior en varios puntos. Sus miembr= os viven en casas muy espaciosas y levantadas en barrios residenciales exclusi= vos. Participan en las mismas asociaciones y llevan una vida mundana muy intensa. Ejercen el mismo tipo de profesión que los miembros de la clase superior. Sin embargo, a los ojos de los miembros de la clase superior-supe= rior son unos advenedizos, nuevos ricos, gentes cuya fortuna y posición s= on demasiado recientes y a los que les falta el prestigio del apellido. De hec= ho, los ingresos de la clase superior-inferior son más elevados que los = de la superior-superior.

  = ;   La clase media-superior se compone de hombres de negocios y de miembros de las profesiones liberales que han tenido éxito. Son gentes serias, sólidas, respetadas, pero que no tienen acceso a la alta sociedad. Su nivel de ingresos es inferior a las de las otras dos clases altas.

  = ;   La clase media-inferior comprende a los pequeños negociantes, oficinist= as y administrativos, así como algunos obreros especializados. Son gentes, como dice Warner, "como debe ser", sobrias y conservadoras, ahorradoras, previsoras y trabajadoras; se sienten muy preocupadas por su status y respetabilidad, y perpetuamente inquietos por la opinión de= sus ciudadanos.

  = ;   La clase inferior-superior es la del trabajador honrado, la del pobre pero lim= pio. Incluye a los obreros semi-especializados, a los empleados subalternos de la industria y de los servicios y a los pequeños artesanos.<= /span>

  = ;   La cualidad de la que están desprovistos los miembros de la clase infer= ior-inferior es precisamente la respetabilidad. Esta clase se sitúa por debajo del hombre medio. Se compone de obreros, entre los que hay un alto porcentaje de parados y personas acogidas a la beneficiencia.

  = ;   Uno de los estudios más citados sobre las clases y los estilos de vida es  el de Hyman,[97]= quien descubrió que las diferentes clases no tienen los mismos valor= es de éxito. Por ejemplo, los datos demostraron que, cuando los estrato= s se definen según los ingresos, la ocupación o el valor mensual d= el alquiler de sus residencias, se observan diferencias notables y con frecuen= cia significativas, en lo que se refiere al grado en que consideran importante = la educación universitaria de los jóvenes para triunfar en el mu= ndo. Respecto a la cuestión de cuáles son las característic= as importantes de una ocupación vital, Hyman se encontró con que= las clases superiores ponían más énfasis en los aspectos personales del trabajo -entendimiento con los demás, intereses y cap= acidades-, que las clases inferiores, mientras que estas últimas concedí= an una mayor importancia a las consideraciones económicas directas, tal= es como la seguridad, los salarios y la continuidad en el empleo. Las diferenc= ias de clase tendían a disminuir con la edad, de tal modo que a partir de los 40 años todos los individuos, fuera cual fuera su clase, concedían mayor importancia a los factores de estabilidad y segurida= d. Las clases superiores creían mucho más firmemente que las inferiores en que hay oportunidades para cualquier joven que tenga capacida= d y ambición de elevarse en el mundo, que el futuro encierra buenas oportunidades para el progreso y que la calidad del trabajo y la energ&iacu= te;a darán como resultado buenos logros ocupacionales.<= /p>

  = ;   Fitzgerald[98]= descubrió los efectos de la clase social sobre la personalidad:=

1. Las mujeres de clases inferiores tienen = menos imaginación, menos supresión de impulsos, mayor temor a lo desconocido y mayor miedo a no poder alcanzar el éxito.

2. Las esposas de la clase inferior partici= pan más en las decisiones relativas a la familia.

3. Hay una tendencia menos generalizada, en= las familias de la clase inferior, a aceptar el retraso de las gratificaciones.=

4. Los hombres y las mujeres de la clase in= ferior se muestran más directos en sus expresiones emotivas, además = de que dan muestras de tener menos restricciones.

5. Las relaciones entre padres e hijos de la clase inferior son psicológicamente más cerradas, jerárquicas y rígidas.

6. Los niños de la clase media se si= enten más ansiosos, debido al hincapié que se hace en la posici&oac= ute;n y las realizaciones y más culpables por el mayor realce del desarrol= lo moral.

7. La clase media tiene una orientaci&oacut= e;n mucho más firme hacia las realizaciones y desarrolla los patrones necesarios de personalidad de respaldo.

8. Hay un porcentaje más alto de autoritarismo en la clase inferior que en la media o la superior.

9. Hay un mayor sentimiento de impotencia, incapacidad y desconfianza en la clase inferior, de tal modo que ve al munc= o, en general, de una manera hostil.

  = ;   Cohen en su estudio sobre la delincuencia juvenil detectó pautas de comportamiento y valores muy distintos entre los chicos de clase obrera y l= os de clase media.[99] De acuerdo con él, los rasgos culturales de la clase media ser&iacut= e;an los siguientes:

  = ;   1. La ambición es una virtud y su ausencia un serio defecto. La ambición significa un elevado nivel de aspiraciones, una orientación hacia el largo plazo y las recompensas diferidas. El pri= mer deber es pretender ser alguien.

  = ;   2. Etica de la responsabilidad individual. Aplaude la posesión de recur= sos propios y es poco dada a ayudar a los demás. La preocupación = de los padres es preparar a sus hijos para una carrera que habrán de disputar en solitario. Minimiza la obligación de compartir con los demás, incluso con los familiares, especialmente si esto interfiere = la consecución de los objetivos que uno se marca.

  = ;   3. Las normas de clase media enfatizan el cultivo y posesión de destrez= as y de logros tangibles que denoten la posesión de estas destrezas y la aplicación del esfuerzo.

  = ;   4. Ascetismo mundano. Disposición y habilidad para posponer y subordinar las tentaciones de las satisfaciones inmediatas en función del logro= de objetivos a largo plazo.

  = ;   5. Racionalidad. Planificación consciente, control del tiempo y asignación de recursos del modo económica y tecnológicamente más eficiente.

  = ;   6. La clase media alienta y recompensa el despliegue de modales de cortes&iacu= te;a y de personalidad. En el mundo de la clase media el control de ciertas convenciones de palabra y de gestos suponen prestigio y son instrumentales = cara al éxito: es importante aprender a llevarse bien con la gente. El lo= gro de estas destrezas implica necesariamente el cultivo de la paciencia, el auto-control y la inhibición de la espontaneidad. =

  = ;   7. La ética de la clase media enfatiza el control de la agresión física y de la violencia, a las que se considera subversivas.

  = ;   8. El tiempo de ocio no debe suponer malgastar el tiempo, debe consumirse de un modo constructivo (insistencia de los padres en que los hijos tengan algún hobby).

  = ;   9. Respeto por la propiedad, cuestión que no merece mayores comentarios= .

  = ;   Cuando Cohen habla de cultura de clase obrera se refiere a características = que no definen necesariamente a todas las familias de clase obrera pero que, estadísticamente, tienden a diferenciar el medio cultural del chico = de clase obrera del de clase media.

  = ;   La gente de clase media enfatiza el orden, la puntualidad, la conciencia del tiempo. El niño de clase media tiene mayor tendencia que el de clase obrera a comer y a dormir ateniéndose a un horario, a compartir las comidas familiares. El niño de clase media está motivado para conformarse con las expectativas paternas. El hogar de clase media tiene una fuerte tendencia a generar en el niño la necesidad de depender del a= mor paterno.

  = ;   La socialización de los niños de clase obrera es más indolente. Las actividades del niño tienden a conformarse por sus inclinaciones del momento, por impulsos no premeditados. Hay un menor grado= de atenimiento a la hora de comer, de dormir, etc.     Otro estudio, bastante posterior, que probaba = las diferentes pautas de comportamiento entre las distintas clases sociales fue= el de Kohn. Kohn[100] quedó impresionado por el parelelismo destacado entre las condiciones ocupacionales típicas de cada clase social y los valores elegidos pa= ra sus hijos por los padres de esa clase social. Las ocupaciones de clase media tienen más que ver con la manipulación de las relaciones interpersonales, las ideas y los símbolos, mientras que las ocupacio= nes de clase obrera tienen mayor relación con los objetos. Las ocupacion= es de clase media están libres de la supervisión estrecha, mient= ras que las ocupaciones de clase obrera están mucho más sujetas a= la estandarización y a la supervisión directa. En resumen, las ocupaciones de clase media demandan un mayor grado de auto-dirección; las ocupaciones de clase obrera requieren la conformidad individual con las normas y procedimientos establecidos por la autoridad.

  = ;   La auto-dirección en el trabajo da cuenta de una parte sustancial de la diferencia en la evaluación por los padres de la auto-direcció= ;n o conformidad por parte de los niños.

  = ;   El primer elemento de la tesis de Kohn es que la clase social está correlacionada estrechamente con los valores y la orientación. Cuanto más elevada sea la posición de clase de una persona, mayor es= la probabilidad de que valore la auto-direción tanto para sus hijos como para sí mismos.[101] Por auto-dirección el autor se refiere al hecho de pensar por s&iacu= te; mismo, lo opuesto al seguimiento de los dictados de la autoridad.

  = ;   Los miembros de diferentes clases sociales, en virtud de que disfrutan de (o sufren) distintas condiciones de vida, ven el mundo de un modo distinto.

  = ;   El modelo de clases simplificado que utiliza Kohn es el siguiente: una clase b= aja de trabajadores manuales no cualificados; una clase obrera de trabajadores manuales cualificados o semicualificados; una clase media de trabajadores de cuello blanco y profesionales y una élite, diferenciada de la clase media no tanto en términos de educación como de riqueza y de = linaje. La clase media comprende dos segmentos significativos: la clase media-alta = de profesionales, propietarios y gerentes, los cuales cuentan con formaci&oacu= te;n universitaria y una clase media baja de tenderos, vendedores, empleados, generalmente con menor nivel de educación.

  = ;   La esencia de la posición de clase alta es la expectativa de que las decisones y acciones de uno son importantes; la esencia de la posició= ;n de clase baja es la creencia de que uno está a merced de fuerzas y de personas más allá de su control.

  = ;   La auto-dirección requiere oportunidades y experiencias que están más disponibles a aquellas personas que ocupan puestos elevados en la jerarquía social.

 

3.3. LA MEDICION DE LA ESTRATIFICACION.

  = ;   ¿Cómo medir la estratificación? Hasta ahora hemos visto que son muchos los elementos que contribuyen a conformar el status: la profesión, la re= nta, la educación, el tipo de vivienda, etc. La ocupación se ha convertido en el elemento básico para cuantificar la estratificaci&o= acute;n. Gerth y Mills lo aclaraban perfectamente:

Como fuente de ingreso, las ocupaciones se vinculan, de esta forma, con la posición de clase, da= do que, normalmente, las ocupaciones tienen una cuota separada de prestigio, dentro y fuera del trabajo son importantes para la posición de statu= s. También comprenden ciertos grados de poder sobre otra gente, en forma directa, en el trabajo, y en forma indirecta, en otras áreas sociale= s. De este modo, las ocupaciones están ligadas a la clase, al status y = al poder, lo mismo que a la habilidad y a la función; para comprender l= as ocupaciones que componen cualquier estrato social debemos considerarlas en términos de cada una de esta dimensiones interrelacionadas. Y debemos comprender cómo limitan, y aún determinan, los roles y activi= dades no económicos accesibles a sus ocupantes[102].

  = ;   Es la evaluación popular la que determina la escala axiológica de las ocupaciones. Todas estas escalas se construyen a partir de encuestas en= las que la gente clasifica las distintas ocupaciones.

  = ;   Quizás la más conocida sea la escala de prestigio ocupacional del NORC (National Opinion Research Center) de los EE.UU., realizada por Hatt y Nort= h. El NORC lo que hizo fue presentar a una muestra nacional de 2930 inidividuo= s, 90 ocupaciones. La gente entrevistada debía responder a la siguiente cuestión:

"Escoja la afirmación que mejor exprese su opinión personal sobre el nivel general de cada uno de los puestos mencionados:

  = ;   1. Excelente

  = ;   2. Bueno.

  = ;   3. Medio.

  = ;   4. Por debajo del medio.

  = ;   5. Bajo.

     6. No sabría dónde ubicarlo."

  = ;   La última contestación queda eliminada. Se clasifican las 90 ocupaciones otorgando valores decrecientes de 5 a 1 a cada una de estas categorías, de modo que la puntuación media es el sumatorio de los porcentajes de personas que han asignado determinada valoración = a cada de las profesiones dividido entre 5.

  = ;   A partir de aquí se obtiene la siguiente escala:

___= ___________________________________________________________

Cla= sificación        =              Nº de ocupaciones  Puntuación

        =             &nb= sp;            =              =         media

___= ___________________________________________________________

Fun= cionarios del gobierno        =        8        =        90.8

Pro= fesionales y semiprofesionales      30        =        80.6

Pro= pietarios, managers y empleados   &nbs= p; 11               74.9

(ex= cepto agrícolas)

Emp= leados de oficina, vendedores        6        =        68.2

y s= imilares

Art= esanos, capataces y similares        7        =        68.0

Agr= icultores y managers agrarios        3        =        61.3

Tra= bajadores y servicios de          =    3        =        58.0

pro= tección

Obr= eros y similares        =              8        =        52.8

Tra= bajadores agrarios        =            1        =        50.0

Tra= bajadores de servicios (excepto      7        =        46.7

dom= ésticos y de protección

Peo= nes (excepto agrícolas)        =       6        =        45.8

______________________________________________________________=

     (Cuadro tomado de Cachón)[103]


4. ENFOQUES CLASICOS SOBRE LAS CLASES SOCIALES

     No hay la m&aacut= e;s mínima duda de que las interpretaciones actuales actuales más sólidas actuales son las que arrancan de los postulados sociológicos de Marx y de Weber. En las páginas siguientes analizaremos qué es lo que dijeron, y en parte lo que no dijeron, es= tos dos autores sobre las clases.

4.1 LAS CLASES EN MARX

  = ;   Tal y como muchas veces se ha señalado, Marx nunca desarrolló sistemáticamente el concepto de clase social, a pesar de la centrali= dad del término en su obra. Lamentablemente, el último capítulo de El capital, dedicado precisamente a las clases, está inacabado.

  = ;   En este sentido Giddens[104] señalaba tres problemas con el concepto de clase en Marx. El primero= es el de su amplia polisemia. Normalmente Marx utiliza el término clase, pero en ocasiones utiliza el término estrato o estamento, como si fu= eran intercambiables entre sí. También utiliza el término c= lase para designar a grupos que más bien constituirían un segmento= o fracción de una clase. Así habla del lumpemproletariado al cu= al se refiere como la clase peligrosa; de los banqueros y de los prestamistas,= a los cuales considera la clase de los parásitos; etc.

  = ;   El segundo problema detectado por Giddens en la teoría de las clases en Marx es la existencia de un modelo puro o abstracto de dominación de clase, el cual se aplica a todos los sistemas clasistas. En cada tipo de sociedad existen dos clases fundamentales. Las relaciones de propiedad constituyen la base de este sistema bipolar: la minoría de no trabajadores controla a los trabajadores. La clase queda definida a partir = de la relación de los individuos con los medios de producción. La clase, como señaló Marx en el capítulo inacabado al que hemos hecho referencia más arriba, no debe confundirse con la fuente= de ingresos, lo que llevaría una proliferación abultada de clases sociales. Además de estas dos grandes clases que constituyen el eje bipolar básico de la estructura de clases de toda sociedad, Marx da cuenta de la existencia de otras clases. Por un lado están (1) las clases de transición que se encuentran en el proceso de formaci&oacu= te;n dentro de una sociedad basada en un sistema de clases que se queda anticuad= o. Es el caso por ejemplo de la burguesía, en el feudalismo. Adem&aacut= e;s existen (2) las clases de transición que representan rémoras = de anteriores modos de producción. Sería el caso de las clases feudales en el siglo XIX europeo. A estas dos clases se pueden añadir (3) "grupos de cuasi-clase", como son los esclavos del mundo anti= guo o el campesinado independiente en el periodo medieval. Se trata de grupos q= ue comparten ciertos intereses económicos, pero que se mantienen al mar= gen del conjunto dominante de relaciones de clase. Finalmente, (4) se podr&iacu= te;a añadir un factor más de complejización: las fracciones= de clase. Es decir, las clases no son entidades homogéneas y dentro de ellas hay subdivisiones. Basta pensar, por ejemplo, en la aristocracia obre= ra.

  = ;   La tercera dificultad señalada por Giddens se refiere al análisis por parte de Marx de las clases en el capitalismo. Aquí distingue en= tre modelos puros o abstractos de clases y modelos concretos, aplicados a coyunturas históricas concretas.

  = ;   Parte de estas objecciones son respondidas por Wright, de un modo implícit= o, en su obra Classes.[105] De acuerdo con él, con alguna que otra excepción, el trabajo = de Marx gira en torno de dos problemas: la elaboración de esquemas estructurales abstractos de las relaciones de clase y el análisis de esquemas coyunturales concretos de las clases como actores. El primero de e= ste tipo de análisis se refiere a la manera en que la organización social de la producción determina una estructura de "lugares vacíos" de relaciones de clase, lugares ocupados por la gente. = Este análisis estructural se halla en las obras más conocidas de M= arx, fundamentalmente en El Capital, donde decodifica la estructura y dinámica del Modo de Producción Capitalista (MPC).

  = ;   El segundo tipo de análisis, por otro lado, no se relaciona con la estructura de clase como tal, sino con los modos en que la gente, en el sen= o de una estructura de clases, se organiza  en colectividades implicadas en la lucha social. Este análisi= s se encuentra en los textos históricos de Marx, donde trata de comprender las fuerzas sociales organizadas colectivamente en su interrelación = con las transformaciones históricas.

  = ;   De la explicación estructural procede un esquema polarizado de relacion= es de clase, el cual aparece en la mayor parte del análisis marxista del MPC y en la mayor parte de sus discusiones más abstractas sobre la trayectoria  histórica: esclavos y amos, siervos y señores, burguesía y proletariado.=

  = ;   En contraste con este enfoque simple y polarizado, los análisis de coyunturas históricas se caracterizan por un cuadro complejo de clas= es, fracciones, facciones, categorías sociales, estratos y otros actores= del escenario político. En  El 18 Brumario, por ejemplo, se refiere por lo menos a los siguientes acto= res: burguesía, proletariado, grandes propietarios, aristocracia financie= ra, campesinos, pequeña burguesía, clase media, lumpen-proletaria= do, burguesía industrial, altos dignatarios. No se hace ningún intento de presentar una teoría coherente sobre las diferentes categorías o del status conceptual de todas estas distinciones. Su preocupación en este texto es comprender la relación entre las luchas de estos actores y el estado. En particular trata de explicar la rel= ación entre las victorias y derrotas que se producen en estas luchas y las transformaciones del estado y los efectos de estos cambios sobre la alteración de la correlación de las fuerzas sociales en liza = y la aparición de nuevas alianzas. Aquí no está preocupado = por la elaboración de un esquema riguroso de la estructura social concre= ta en que se desenvuelven los protagonistas de estos dramas. Cuando Marx proporciona una lista descriptiva correspondiente a las categorías de los actores implicados en los conflictos, no suministra un conjunto preciso= de conceptos para captar rigurosamente la base estructural de la mayor parte de estas categorías.

  = ;   En un reciente artículo Hayes[106] hacía una interesante reflexión sobre los escritos de Marx referidos a Francia (El 18 Brumario de Luis Bonaparte, La lucha de clases en Francia y La Guerra Civil en Francia). Estos textos resultan especialmente interesantes, ya que suministran la imagen de una estructura de clases que va más allá de las relaciones entre capitalistas y trabajadores. Como señala Hayes, la interpretaci&oacu= te;n de Marx sobre los acontecimientos franceses supone un amplio análisi= s de los estratos intermedios constituidos por la pequeña burguesí= a y el campesinado, y además desarrolla la idea de la existencia de clas= es degeneradas e improductivas, las cuales son básicamente la aristocracia y el lumpemproletariado.

  = ;   En las obras referidas a la sociedad francesa Marx reformula la polarización simple presente en El manifiesto comunista. Dos = eran las principales limitaciones de la polarización. En primer lugar, la polarización no explicaba cómo las clases bajo el capitalismo podrían estar internamente fragmentadas o cómo podrían solaparse a otras. En segundo lugar, no prestaba suficiente atención= al significado de las alianzas de clase que no incorporaban a la burgues&iacut= e;a o al proletariado.

  = ;   Son dos las estructuras de clases que subyacen a esta forma revisada de análisis. La primera es una estructura lineal utilizada por Marx para explicar las acciones de la pequeña burguesía, clase insignificante frente a la polaridad (linealidad) burguesía/proletariado. Marx describía a esta clase como una clase de transición.

  = ;   La segunda estructura de clases identificaba las clases en función de l= as características que cada clase comparte con otras clases. Esta estructura es más bien circular, frente a la linearidad que caracter= iza a la anterior. En contraste con la estructura lineal, que situaba a la pequeña burguesía entre el proletariado y la burguesía= , la estructura circular permitía a Marx identificar clases que est&aacut= e;n más allá de estas dos últimas. Marx empezó a desarrollar este análisis circular en la La lucha de clases. = El primer paso consistió en distinguir diferentes grupos dentro de la burguesía, como es el caso de la aristocracia financiera. La aristocracia financiera se enriquece gracias a la especulación, sin necesidad de estar implicada en actividades productivas.<= /p>

  = ;   Por otro lado, Marx considera que los miembros de la Guardia Real, que se encar= gan de reprimir brutalmente al proletariado, proceden del lumpen. A pesar de que los miembros del lumpen carecen de propiedad comparten una serie de características con la aristocracia financiera: ambas clases se gana= n el sustento al margen del desempeño de actividades productivas y ambas = muestan "apetitos insanos y disolutos", característas estas últimas que permiten comprender el calificativo de degeneradas aplic= adas a estas clases. El siguiente cuadro aclara estas propuestas.


<= span lang=3DES-TRAD style=3D'font-size:7.0pt;font-family:"Courier New";letter-= spacing: -.05pt'>

No degeneradas

Degeneradas

 <= /span>

Propietarias<= /o:p>

No propietarias

propietarias<= /o:p>

No propietarias

Productivas

Burguesía

Proletariado<= /o:p>

Gran burgues&iacut= e;a

-------=

No productivas

-------=

Población excedente

Aristocraia financ= iera

Lumpemproletariado=

 

  = ;   Hay algo en lo que parecen coincidir todos los análisis marxistas sobre = la estructura de clases: las clases se definen a partir de las relaciones soci= ales de producción. En donde empieza el desacuerdo es en cuál o cuáles de los efectos generados por las relaciones sociales de producción son los más importantes para el concepto de clase. Señalaba Wright que son tres los tipos de factores sobre los que se = han centrado los análisis marxistas[107]: los intereses materiales, la experiencia vivida y la capacidad de acci&oacu= te;n colectiva.

Intereses materiales. En lo que se refiere a los= intereses materiales las clases son contempladas como la respuesta a quién obt= iene qué y cómo lo consigue. Los intereses materiales se centrarían en el bienestar económico y en el poder económico. El bienestar económico no es sinónimo de re= nta o de consumo.

Más bien se refiere al conjunto total de trabajo-ocio-renta de que puede disponer una persona. De = este modo, decir que la gente tiene un "interés objetivo" en ampliar su bienestar económico, no significa que tenga un inter&eacu= te;s objetivo en el consumo como tal, sino que simplemente, permaneciendo igual = el resto de los factores, tiene un interés objetivo en alcanzar un mejor equilibrio entre el ocio, la renta y el consumo. Si se da la opción entre un conjunto de 8 horas de trabajo más 8 horas de ocio má= ;s 40 dólares de renta y el conjunto de 6 horas de trabajo más 10 horas de ocio y 50 dólares de renta, este último conjunto sup= one una mejora objetiva en el bienestar económico[108].

  = ;   El poder económico se refiere a la posibilidad de apropiarse del produc= to excedente.

  = ;   En la teoría marxista el interés por el bienestar material y el interés por el poder económico se encuentran ligados por medi= o de la explotación, lo que significa, no que las clases tengan diferentes intereses materiales como se podría deducir de la tradición w= eberiana, sino que tienen intereses opuestos.

Experiencia vivida. Aquí la respuesta a qué son= las clases deriva de la pregunta ¿Quién hace qué y por qué?. Esto significa que las relaciones sociales de producción homogeneizan el tipo de vida, de experiencias que la gente vive. En el caso= de la clase obrera tres serían los elementos que conformarían esa experiencia común. (1) En primer lugar, se encuentra la experiencia = de tener que vender su propia fuerza de trabajo para poder subsistir. (2) En segundo lugar, la experiencia de que el propio trabajo es organizado por ot= ras personas. (3) La incapacidad de la clase obrera para poder controlar el producto excedente, lo que da lugar a la experiencia de ausencia de poder. Estos elementos a veces aparecen agrupados bajo el término alienación.

  = ;   Este tipo de análisis es el que defiende Thompson quien en las primeras páginas de La formación histórica de la clase obrer= a plantea:

La clase aparece cuando algu= nos hombres, como resultado de experiencias comunes (heredadas o compartidas), sienten y articulan la identidad de sus intereses entre ellos y contra otros hombres cuyos intereses son diferentes (y corrientemente opuestos) a los su= yos. La experiencia de clase está ampliamente determinada por las relacio= nes productivas en el marco de las cuales han nacido o bien entran voluntariame= nte los hombres. La consciencia de clase es la manera como se traducen estas experiencias a términos culturales, encarnándose en tradicion= es, sistemas de valores, ideas y formas institucionales[109].

  = ;   Una objección que se puede plantear a este tipo de análisis es su fuerte sesgo varonil. Es decir, se trata de un enfoque que describe m&aacut= e;s bien la experiencia de la clase obrera masculina y nada dice sobre las espo= sas de los trabajadores.

Capacidad colectiva. El concepto de clase puede derivarse de la capacidad para la acción colectiva. Por ejemplo, Marx, al referirse a los campesinos franceses los definía como un saco de patatas, como u= na colección discreta de individuos, como un agregado más que un= colectivo.

  = ;   Subrayando este aspecto, recientemente Przeworski considera que las clases son efectos= de las luchas de actores organizados colectivamente, especialmente los partidos políticos[110].

 

  = ;   Son varios los problemas no resueltos u omitidos en los planteamientos de Marx sobre las clases. Para Marx, a largo plazo solo existirían dos clase= s: la burguesía y el proletariado. El capitalismo posee una diná= mica tan potente que simplifica hasta la polarización el mapa de las clas= es. Como se afirma al inicio del Manifiesto Comunista:

     Nuestra época, la época de la burguesía, se caracteriza por ha= ber simplificado estos antagonismos de clase. Toda la sociedad tiende a dividir= se, cada vez más, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases = que se enfrentan directamente:la burguesía y el proletariado.[111]

  = ;   No obstante, esto no significa la total desaparición de otras clases sociales. Habría que entenderlo en el sentido de la escasa importanc= ia de las demás clases. En cualquier caso la tendencia hacia la polarización y la proletarización de la sociedad parece basta= nte clara. El motivo por el que Marx defiende la existencia de solo dos clases = en el capitalismo se debe a que considera la propiedad privada como la base de= las relaciones económicas, lo que da lugar a tan solo dos posiblidades: = una clase que posee los medios de producción y otra que, en consecuencia= , ha de vender su fuerza de trabajo. Las relaciones entre empleadores y empleado= s es necesariamente de antagonismo, dado que los primeros para sobrevivir en un = contexto altamente competitivo han de explotar a los segundos. Queda claro que la teoría de las clases de Marx es una teoría dinámica que concibe a las clases como el motor del cambio.

  = ;   La naturaleza autodestructiva del capitalismo procede del proceso de proletari= zación, proceso que, como recuerda Edgell[112], cabe interpretar en tres sentidos:

1. proletarización de la sociedad,

2. proletarización del trabajo y

3. proletarización política. =

  = ;   La primera se refiere, por supuesto, a la tendencia de la clase obrera a crece= r en tamaño, a concentrarse en grandes fábricas y a ser cada vez más pobre. Las leyes del capitalismo conducen a la paulatina desaparición tanto del campesinado como de los artesanos y de la pequeña burguesía en general.

  = ;   La segunda propuesta hace referencia al hecho de que los trabajadores son sometidos a una división del trabajo cada vez más intensa y alienante. Bajo el capitalismo los trabajadores son tratados como una mercancía más que ha de adquirirse al precio más reduc= ido posible.

  = ;   El tercer sentido del término proletarización es el que lo hace equivaler al crecimiento de la conciencia política de la clase obrer= a. Las condiciones de vida de la clase obrera conducirían a la unidad política de los trabajadores.

  = ;   Son varias las limitaciones del análisis de clases en Marx. Señalemos, en primer lugar, que Marx no tuvo en consideración= la posibilidad de que la cualificación pudiera convertirse en una base = de creación de clases sociales. Para Marx la fuerza de trabajo cualific= ada es simplemente una mercancía más costosa, puesto que es mayor= el tiempo de trabajo medio socialmente necesario para su producción. A pesar de que es consciente de que la clase obrera está dividida en varias fracciones, considera que su importancia es escasa.

  = ;   Marx concibió el estado como un intrumento de dominación por parte= de la burguesía. El desarrollo del estado en términos de empleo = de la población activa era tan insignificante que difícilmente p= udo teorizar sobre las clases presentes en la administración estatal.

  = ;   En cuanto a la autoridad en la empresa capitalista -tema sobre el que se centraría Dahrendorf-, Marx nunca la consideró al margen de la propiedad del capital, o de la relación directa capital-trabajo.

  = ;   Marx algo dijo sobre la posibilidad de existencia de la explotación fuera= de las relaciones de producción. En este sentido, en alguna ocasi&oacut= e;n se refirió a acreedores y deudores en formaciones soci= ales anteriores o en los albores del capitalismo, pero consideraba que és= tas relaciones eran reductos de modos de producción anteriores y por tan= to eliminables con el desarrollo del capitalismo.

  = ;   Marx apenas se ocupó de las desigualdades derivadas del género, los grupos de edad o la etnia. En cuanto a los grupos étnicos, cualquier relación de explotación o dominación basada en las diferencias de raza le pareció cosa del pasado. Si acaso podemos considerar alguna referencia por parte de Marx al tema del racismo en sus escritos relativos a la esclavitud. Otras formas de dominación étnica, como las relacionadas con la nación o la religi&oacut= e;n, fueron despreciadas por Marx.

  = ;   En lo concerniente a las desigualdades de género fue poco lo que aportó Marx. En cualquier caso está fuera de toda duda que la lucha de las mujeres ha de subordinarse a la lucha de la clase obrera. Marx nunca consideró la posibilidad de que la esfera doméstica pud= iera constituir un modo de producción (patriarcal o doméstico).

  = ;   Algo mayor fue la atención dispensada a la posición de los niños, sobre todo en relación con el trabajo infantil en las fábricas. Se trata de una cuestión a las que nos refereriremos con mayor detalle en el epígrafe dedicado a las desigualdades deriva= das de la edad. Con respecto a los mayores Marx, por razones obvias, nada dijo.=

 

4.2. LAS CLASES EN WEBER<= /p>

  = ;   Weber proporciona una exposición sistemática, aunque breve, de su teoría sobre las clases en dos secciones de Economía y sociedad: "IV. Estamentos y clases", y "VIII.6. División del poder en la comunidad: clases, estamentos, partidos&quo= t;.

  = ;   Weber distingue tres órdenes en la sociedad: el orden económico, el orden social y el orden político. Al primero pertenecen las clases, = al segundo los grupos de status y al tercero los partidos políticos. La= s clases están formadas por "todo grupo humano que se encuentra en una i= gual situación de clase", y la situación de clase se define como

el conjunto de probabilidades típicas:

  = ;   1. de provisión de bienes,

  = ;   2. de posición externa,

  = ;   3. de destino personal,

que derivan, dentro de un determinado orden económico, de la magnitud y la naturaleza del pode= r de disposición (o de la carencia de él) sobre bienes y servicios= y de las maneras de su aplicabilidad para la obtención de rentas o ingresos.[113]

  = ;   Weber defiende una concepción pluralista de las clases sociales. Así distingue entre clases propietarias y clases lucrativas. =

     Clase propieta= ria se llama a aquella en que las diferencias de propiedad determinan de un modo primario la situación de clase.

     Clase lucrativa se llama a aquella en que las probabilidades de la valorización de bienes y servicios en el mercado determinan de un mo= do primario la situación de clase.[114]

  = ;   Así pues, es la diferencia en las fuentes de obtención de los beneficios= lo que explica la diferencia entre uno y otro tipo de clases.

  = ;   Una clase propietaria positivamente privilegiada es aquella que reúne algunos de los siguientes requisitos:

a) el monopolio en la compra de objetos de consumo de precios elevados;

b) la situación de monopolio y la posibilidad de una política plane= ada monopólica con relación a las ventas;

c) el monopolio de las probabilidades de formación de patrimonio por medio= de los excedentes no consumidos;

d) el monopolio de las probabilidades de formación de capital por medio del ahorro, o sea la probabilidad de hacer inversiones de patrimonio como capit= al de préstamo, y con ello la disposición sobre posiciones directivas (de empresa);

e) privilegios estamentales = (de educación) en la medida en que son costosos.[115]

  = ;   Son clases propietarias positivamente privilegiadas distintos tipos de rentistas (de esclavos, de tierras, de minas, etc.) y los acreedores (de ganado, de cosechas y de dinero).

  = ;   Clases propietarias negativamente privilegiadas son las personas que son "obj= eto de propiedad (serviles)", los "déclassés (proletarii en el sentido de los antiguos), los "deudores" y los "pobres".

  = ;   Entre ambas se encuentran las "clases medias",

que se hallan integradas por= las capas de toda especie de los que equipados con propiedades o con cualidades= de educación, sacan de ellas sus ingresos. Algunas de éstas p= ueden ser "clases lucrativas" (empresarios positivamente privilegiados, proletarios negativamente privilegiados). Pero no todas lo son (campesinos, artesanos, empleados).[116]

  = ;   Las clases lucrativas se definen básicamente por las siguientes dos características:

a) el monopolio de la dirección de la producción de bienes en interés de los fines lucrativos de sus propios miembros;<= /span>

b) el aseguramiento de las oportunidades lucrativas influyendo la política económica de = las asociaciones tanto políticas como de otro tipo[117].

  = ;   Clases lucrativas positivamente privilegiadas son los diversos empresarios (comerciales, industriales, agrarios, bancarios y financieros), las "'profesiones liberales' con capacidades o formación de valor preferencial (abogados, médicos, artistas)" y los "trabajadores con cualidades monopólicas (propias o adquiridas)"; negativamente privilegiadas, los trabajadores, se= an "calificados", "semicalificados" o "no calificados= o braceros"; clases medias, en fin, los campesinos y artesanos independientes y, frecuentemente, los "funcionarios (públicos y privados)", las profesiones liberales y los trabajadores con cualidades monopólicas.[118]

  = ;   El concepto de clase social es distinto al de clase sin más. De acuerdo= con Weber

Clase social se l= lama a la totalidad de aquellas situaciones de clase entre las cuales un intercamb= io

  = ;   a) personal

  = ;   b) en la sucesión de generaciones

     es fácil y suele ocurrir de un modo típico[119].

  = ;   Son clases sociales:

a) el proletariado en su conjunto, tanto más cuanto más automático sea el proceso de trabajo,

  = ;   b) la pequeña burguesía,

c) la intelligenstia sin propiedad y los expertos profesionales (técnicos, "empleados" comerciales o de otra clase, burócratas; eventualemente pueden estar muy separados entre sí en lo soci= al, en proporción a los costos de su educación).

d) las clases de los propiet= arios y de los privilegiados por educación[120].

  = ;   El siguiente cuadro aclara las propuestas de Weber.


<= span lang=3DES-TRAD style=3D'font-size:7.0pt;font-family:"Courier New";letter-= spacing: -.05pt'>Clases

Clases propietaria= s

Clases lucrativas<= o:p>

Positivamente privilegiadas

Rentistas, acreedo= res

Empresarios, profesiones liberales y trabajadores con cualidades monopólicas

Negativamente privilegiadas

Serviles, "déclassés", deudores y pobres<= /p>

trabajadores<= /o:p>

Clases medias=

Quienes tienen propiedades o educación

Campesinos y artes= anos independientes y los funcionarios, las profesiones liberales y los trabajadores con cualidades monopólicas

 

  = ;   La distinción entre los conceptos de clase y clase social es trascenden= tal. Giddens, guiado por la terminología marxista, sugiere que se debe establecer en Weber una clara distinción entre los conceptos de clase "en sí" y clase "para sí". De este modo, = la clase "en sí", la clase económica o simplemente la clase -sin más calificativos- es una característica objetiva = que hace referencia a las oportunidades de vida de las personas. Solo bajo cier= tas condiciones quienes comparten una situación de clase llegan a tomar conciencia de su situación. Cuando eso ocurre cabe hablar de clase social o de clase "para sí".

En modo alguno constituye un fenómeno universal que, a consecuencia de una posición común de clase, surja una socialización, o inclusive una acción comunitaria. Más bien puede limitarse su efecto= a la producción de una reacción esencialmente homogén= ea y, por consiguiente (según la terminología aquí emplea= da), a la producción de una "acción de masas"[121].

  = ;   Las clases no constituyen grupos reales. Las personas que ocupan en el mercado = una posición similar a la de un individuo no le aportan orientació= ;n subjetiva alguna. Las posiciones objetivas ocupadas en el mercado constituy= en hechos objetivos, no hechos de conciencia.

(...) la situación de= clase no puede constituir la base de una acción concertada por parte de los individuos en juego: como mucho, puede dar pie, en ciertos casos, a "reacciones semejantes" o a un "comportamiento condicionado = por la masa". Esta acción de masa -que no es una acción soci= al según los criterios de Weber- se define como "la actividad unif= orme de varias personas". La situación de clase explica el hecho de = que varias personas reaccionen del mismo modo, en el mismo momento, a un estímulo idéntico, que en este caso sería la presencia= de intereses económicos individuales aproximadamente semejantes en vari= os individuos. Por ejemplo, un pánico en la Bolsa o una huelga obrera serían casos de "reacciones en masa" resultantes de una situación de clase. La reacción de los individuos no es consecuencia de un interés colectivo, sino de la presencia simultánea de intereses personales semejantes en el promedio de los sujetos que ocupan una posición idéntica en el mercado[122].

  = ;   En consecuencia, las situaciones de clase existen dondequiera que las personas= se encuentran en una situación similar en lo que se refiere a su control relativo sobre los bienes y las cualificaciones. El enfoque weberiano, según subraya Bendix[123], modifica el análisis de Marx en tres aspectos. En primer lugar, Weber niega que una situación común de clase pueda dar lugar a una asociación, indicando que muchas de tales situaciones solo conducen a reacciones amorfas de masas. Para Marx la conexión entre situaci&oac= ute;n de clase y organización política es necesaria. En segundo lug= ar, Weber amplía el concepto de Marx de la determinación económica de las situaciones de clase. Aunque importantes, la propie= dad de los medios de producción o la venta de la fuerza de trabajo son s= olo unos elementos más en la determinación de las clases. Para We= ber la situación de clase es, en última instancia una situación de mercado; tales situaciones varían conjuntamente = con las experiencias comunes de los individuos en respuesta a los cambios económicos. En tercer lugar, Marx mantuvo que los ideólogos burgueses podrían contribuir a la radicalización polít= ica del movimiento obrero. Marx consideraba que la experiencia radicalizada de = los trabajadores y las creencias radicalizadoras de los ideólogos eran u= na respuesta a las contradicciones estructurales del capitalismo. Para Weber responden a dinámicas distintas. Weber es pesimista con respecto a la solidaridad de clase de los trabajadores. Esta solidaridad se ve continuame= nte quebrantada por las diferencias religiosas y étnicas.

  = ;   Esta idea de la no correspondencia entre las clases económicas y las luch= as políticas también ha encontrado su desarrollo en el seno del marxismo. Es el caso de algunos teóricos marxistas como ocurre en Hindess, Hirst, Laclau y Przeworski.

El problema... es que cuando= nos enfrentamos a los problemas políticos dominantes de hoy en dí= a, las "clases", las categorías de agentes económicos,= no están presentes de un modo directo en ellos. Nos encontramos con aparatos del estado, con partidos... sindicatos y organizaciones empresaria= les, hombres armados, manifestaciones, alborotos, etc, pero nunca clases... Las clases no son organizaciones políticas, así que las luchas políticas no tienen lugar en la forma de conflictos directos entre clases por la hegemonía política, contiendas en las que la cuestión es la naturaleza de las relaciones sociales de producción: capitalismo frente a socialismo[124].

  = ;   La tesis central es que no hay correspondencia necesaria entre las clases y la política. Las clases son simplemente categorías de agentes económicos. Las clases no tienen intereses al margen de los partidos= o los sindicatos. Przeworski es igualmente claro al respecto.

La organización de la= clase como sujeto histórico... no está determinada por los lugares ocupados por los individuos en la esfera de las relaciones de propiedad. No= hay relación que deducir aquí. La historia del capitalismo no tie= ne porqué ser una historia de lucha de clases... aunque pudiera ocurrir= que si los trabajadores y los capitalistas se organizan como tales y si cada uno lucha solo en función de su capacidad de trabajadores y capitalistas= [125].

  = ;   Bastante similares son los planteamientos del marxismo textualista de Laclau y Mouff= e. Estos autores conciben la subjetividad política como resultado de la= articulación discursiva, es decir, como un proceso de producción del significado.= Ni siquiera conceden un papel preeminente a las clases. La raza, el sexo, la nacionalidad o algún otro factor puede tener tanta o más importancia que la clases.

  = ;   Como subraya Weber, las clases no constituyen por sí mismas comunidades, a diferencia de lo que ocurre con los estamentos. El estamento est&aac= ute; formado por quienes comparten una situación estamental, defin= ida ésta como

una pretensión, típicamente efectiva, de privilegios positivos o negativos en la consideración social, fundada:

a) en el modo de vida y, en consecuencia,

b) en maneras formales de educación; pudiendo ser éstas 1) empíricas, o 2) con una doctrina racional y posesión de las formas de vida correspondientes;

     c) en un prestigio hereditario o profesional.[126]

  = ;   El estamento se manifiesta en el connubium (es decir, en la endogamia),= en la comensalidad eventualmente (o sea, en el trato), frecuentemente en la "apropiación monopolista de probabilidades adquisitivas privile= giadas, o estigmatización de determinados modos de adquirir", y en otras convenciones estamentales. Puede originarse "por un modo de vida estamental propio", particularmente "por la naturaleza de la profesión", "secundariamente, por carisma hereditario"= ; y "por apropiación estamental, como monopolio, de poderes de mando políticos o hierocráticos".[127]

 

  = ;   En lo que se refiere a los partidos, estos se mueven en la esfera del poder y = su acción se orienta hacia el poder social.

En oposición a la acción comunitaria ejercida por las "clases" y los "estamentos" -en los cuales no se presenta necesariamente este ca= so-, la acción comunitaria de los "partidos" contiene siempre u= na socialización. Pues va siempre dirigida a un fin metódicamente establecido, tanto si se trata de un fin "objetivo" -realización de un programa con propósitos ideales o material= es- como de un fin "personal" -prebendas, poder y, como consecuencia = de ellos, honor para sus jefes y secuaces o todo esto a la vez[128].

  = ;   A diferencia de Marx, Weber sí analiza las desigualdades sociales derivadas del monopolio de ciertas cualificaciones. Aunque Weber no llegó a desarrollar completamente esta idea, desde aquí se han desarrollado las ideas del credencialismo, de los cierres sociales, de las semi-profesiones, etc.

  = ;   Del mismo modo abordó la cuestión de la explotación a través de la posesión de bienes escasos, de manera que cabe posponer su venta con el objeto de incrementar su precio. Así Weber = hace referencia a

las probabilidades de gananc= ia obtenida por intercambio a favor de todos aquellos que, provistos de bienes= , no están obligados a efectuar intercambio y, cuando menos de un modo general, aumenta su poder en la lucha de precios contra aquellos que, no poseyendo ningún bien, deben limitarse a ofrecer los productos de su trabajo en bruto o elaborados y a cederlos a cualquier precio para ganarse = el sustento.[129]

  = ;   Weber también presenta con respecto a Marx la ventaja de haber abordado el tema de los grupos étnicos, cuestión a la que dedicó un capítulo en Economía y sociedad.

  = ;   Finalmente, en lo que se refiere a la situación de las mujeres no hay ning&uacut= e;n punto de avance con respecto a Marx, puesto que es una cuestión que Weber no aborda.


 aquellos que, no poseyendo ning&uac= ute;n bien, deben limitarse a ofrecer los productos de su trabajo en bruto o elaborados y a cederlos a cualquier precio para ganarse el sustento.[130]

  = ;   Weber también presenta con respecto a Marx la ventaja de haber abordado el tema de los grupos étnicos, cuestión a la que dedicó un capítulo en Economía y sociedad.

  = ;   Finalmente, en lo que se refiere a la situación de las mujeres no hay ning&uacut= e;n punto de avance con respecto a Marx, puesto que es una cuestión que Weber no aborda.


5. ENFOQUES ACTUALES SOBRE LAS CLASES.

     La influencia de = Marx y Weber se ha traducido en la aparición de enfoques teóricos directamente inspirados en ellos. Los autores elegidos lo han sido en virtu= d de que sus modelos se han discutido ampliamente en la sociología de las clases. No obstante, es perfectamente posible haber incluido a algún autor más, pero lo que sí es cierto es que los elegidos han d= ado lugar a amplios debates. De entre ellos, hay dos que han dado lugar a model= os teóricos con una amplia proyección empírica: el de Wri= ght y el de Goldthorpe. En el siguiente capítulo haremos un balance de lo que han dado sí el marxismo y el weberianismo en el análisis = de las clases.

5.1. PRINCIPALES ENFOQUES NEOMARXISTAS

5.1.1. LAS CLASES SOCIALES EN POULANTZAS

     Quizás uno= de los mayores méritos de la obra de Poulantzas, Las clases sociales= en el capitalismo actual[131] sea que se trata de un libro en el que se acomete el intento de sistematiza= r la teoría marxista sobre las clases, todo ello en diálogo con ot= ras interpretaciones como las de Weber, Dahrendorf, Cronner, etc.

     La publicaci&oacu= te;n de este trabajo abrió una intensa discusión sobre las clases sociales dentro y fuera del marxismo. En buena medida, la obra de Wright arranca de una valoración crítica de Las clases sociales .= ...

     Poulantzas trata = de clarificar conceptos fundamentales dentro del marxismo. Las clases son conjuntos de agentes sociales determinados principal, pero no exclusivamente, por su lugar en el proceso de producción, es decir, en la esfera económica. Lo político y lo ideoló= gico desempeñan un papel sustancial en la determinación estructura= l de las clases.

     La determinaci&oa= cute;n de las clases (...) designa unos lugares objetivos ocupados por los agentes en la división social del trabajo: lugares que son independientes de la voluntad de tales agentes.

     Puede decirse así que una clase social se define por su lugar en el conjunto de las prácticas sociales, es decir, por su lugar en el conjunto de la división social del trabajo, que comprende las relaciones políticas y las relaciones ideológicas. La clase social es, en este sentido, un concepto que designa el efecto de estructura en la división social del trabajo (las relaciones sociales y las prácticas sociales). Este lugar cubre así lo q= ue voy a designar como determinación estructural de clase, es de= cir, la existencia misma de la determinación de la estructura -relaciones de producción, lugares de dominiación-subordinación política e ideológica= - en las prácticas de clase: las clases no existen más que en la l= ucha de clases[132].

  = ;   La determinación estructural es un concepto distinto al de posici&oacut= e;n de clase en la coyuntura. Esto quiere decir que una clase, o una fracción o capa, puede tener una posición de clase que no se corresponda con los intereses derivados de su determinación estructu= ral. El ejemplo archiconocido es el de la aristocracia obrera, que aun perteneci= endo a la clase obrera, suele adoptar posiciones de clase burguesas. Tambi&eacut= e;n puede ocurrir que clases o fracciones de clase no pertenecientes a la clase obrera adopten posiciones proletarias. Tal podría ser el caso de los técnicos.

  = ;   El lugar en las relaciones económicas juega un papel principal en la determinación de las clases. La esfera económica está determinada por el proceso de producción, proceso en que se "encuentra ante todo el proceso de trabajo".[133]

  = ;   La teoría marxista de las clases distingue fracciones y capas de clase.= A pesar de esta distinción, dista de estar claro cuál sea la diferencia, si es que hay alguna, entre fracciones y capas.

Las fracciones son fraccione= s de clase: la burguesía comercial por ejemplo es una fracción = de la burguesía; igualmente, la aristocracia obrera es una capa de la clase obrera[134].

  = ;   Si acaso podría pensarse que las fracciones son divisiones dentro de la burguesía y las capas divisiones dentro de la clase obrera.

  = ;   A su vez, la teoría marxista se refiere a las categorías social= es, "delimitadas principalmente por su lugar en las relaciones políticas e ideológicas"[135]. Ejemplos de categorías serían la burocracia del estado y los intelectuales. A diferencia de lo que ocurre con las fracciones y capas, las categorías están constituidas por agentes procedentes de vari= as clases sociales.

  = ;   Tras este breve excurso terminológico, pasamos a delimitar cuáles = son las aportaciones específicas de Poulantzas a la teoría de las clases.

  = ;   Su principal preocupación consiste en cómo categorizar a los gru= pos asalariados de cuello blanco: trabajadores de oficinas, empleados públicos, técnicos, cuadros, etc. Poulantzas subraya

el aumento considerable (...= ) del número de los asalariados no productivos, de conjuntos tales = como los empleados del comercio y de los bancos, de los empleados de las oficina= s y de los servicios, etc, en suma, de aquellos a quienes se designa comúnmente como "cuellos blancos" o "terciarios"= [136].

  = ;   Son varias las interpretaciones que, en términos de clase, se han dado de este nuevo y creciente colectivo.

1. Una primera interpretación niega = el carácter específico de clase de estos colectivos, integrándolos bien en la burguesía, bien en la clase obrera. = A su vez, dentro de esta interpretación, cabe señalar tres variant= es.

  = ;   a) La mayoría de estos asalariados pertenecen a la burguesía, co= n lo cual cabría hablar de un aburguesamiento paulatino del conjunto de la sociedad. Esta es la postura de Renner, Croner, Bendix, etc. Estos autores = se apoyan en la llamada teoría de las delegaciones: la burguesía= se desprende del ejercicio de determinadas funciones y las delega -en un acto = de confianza- en determinados asalariados.

  = ;   b) La mayoría de estos asalariados pertenece a la clase obrera. Y ello = es así porque son asalariados, con lo cual asistimos a la fácil ecuación de clase obrera=3Dclase asalariada, o porque, simplemente, = sus ingresos son modestos, su status no es burgués, no ejercen funciones= de autoridad, etc. Aquí podemos incluir a autores como Mills o Geiger.<= o:p>

  = ;   c) Parte de estos asalariados pertenece a la clase obrera y parte a la clase burguesa.

2. Una segunda gran interpretación e= s la que considera que estos colectivos de asalariados pertenecen a la clase med= ia. Clase media que vendría a cumplir básicamente una funci&oacut= e;n de estabilidad social, hasta el punto de que más que de clase, deberíamos hablar de grupo social, debido a que esta concepció= ;n supondría tratar de separar el concepto de clase del de lucha de cla= ses. En alguna medida esta pareció ser la postura que mantuvo el Partido Comunista Francés, dado que negaba la especificidad de clase de estos conjuntos. Estas capas medias no pertenecerían a ninguna clase.

  = ;   A la clase media se la

considera como un "grupo homogéneo" definido en general a partir del criterio de los ingresos, del de las actitudes mentales y de las motivaciones psicológicas, etc[137].

  = ;   Esta clase se constituiría en la clase más numerosa de las socieda= des capitalistas. 

  = ;   Frente a estas concepciones Poulantzas propone delimitar la pertenencia a una clas= e u otra a partir de los tres criterios que vimos al principio: económic= os, políticos e ideológicos. Vamos a ver cada uno de ellos por separado.

Criterios económicos<= /span>. Aquí el criterio que Poulantzas utiliza es el de la diferenciación entre trabajo producti= vo y trabajo no productivo. El término productivo nada tiene que ver con = la idea de utilidad.

Se diría así q= ue es trabajo productivo, en el modo de producción capitalista, el que pro= duce plusvalor al reproducir directamente los elementos materiales= que sirven de sustrato a la relación de explotación: aq= uel, pues, que interviene directamente en la producción material producie= ndo valores de uso que aumentan las riquezas materiales[138].

     El trabajo productivo, = para Poulantzas, se limita al trabajo que, además de producir plusvalor, está directamente involucrado en el proceso de producción material. Esta definición descansa en la creencia de que solamente se genera plusvalor en la producción de mercancías física= s y en el transporte de las mismas, lo que es una hipótesis arbitraria. = La famosa comparación de Marx entre una fábrica de enseña= nza y una fábrica de embutidos aclara esta cuestión:

Solo es productivo el trabaj= ador que produce plusvalor para el capitalista o que sirve para la autovaloraci&oacu= te;n del capital. Si se nos permite ofrecer un ejemplo al margen de la esfera de= la producción material, digamos que un maestro de escuela, por ejemplo,= es un trabajador productivo cuando, además de cultivar las cabezas infantiles, se mata trabajando para enriquecer al empresario. Que este haya invertido su capital en una fábrica de enseñanza en vez en hacerlo en una fábrica de embutidos, no altera en nada la relación.[139]

  = ;   Esta definición significa excluir de la clase obrera a los asalariados del comercio, de la publicidad, del marketing, de la contabilidad, de la banca, de los seguros, etc.

  = ;   También significa excluir a los empleados públicos, incluido el personal doc= ente de la escuela pública, puesto que su trabajo tampoco es productivo. = Uno puede plantearse a partir de aquí qué es lo que haría = que un barrendero, mal pagado, empleado por un ayuntamiento no perteneciera a la clase obrera, mientras que sí lo haría, por ejemplo, un condu= ctor de autocares en una empresa privada, a pesar de que estuviera mucho mejor pagado que el primero.

  = ;   ¿A qué clase social pertenecen todos estos colectivos asalariados que no realizan trabajo productivo? Poulantzas los incluye en lo que denomina "nueva pequeña burguesía" -y ya veremos más adelante el porqué de esta denominación de pequeña burguesía.

Criterios políticos. Con estos criterios Poulan= tzas indica que para que un agente asalariado pertenezca a la clase obrera además de realizar trabajo productivo, su trabajo no puede implicar control sobre la labor de otros trabajadores. Los trabajos de direcci&oacut= e;n y vigilancia son productivos, pero debido a su carácter de control s= obre la clase obrera no pueden ser incluidos en esta última clase. Esto significa que los capataces, contramaestres y demás pasan a pertenec= er a la nueva pequeña burguesía. Y todo ello a pesar de que se tra= ta de un trabajo tan explotado como el que realizan los trabajadores.

  = ;   Poulantzas se apoya directamente en Marx cuando afirma que este trabajo cumple funcion= es del capital.

Este trabajo de direcci&oacu= te;n y de vigilancia capitalista es la reproducción directa, en el seno mis= mo del proceso de producción, de las relaciones políticas entre = la clase capitalista y la clase obrera.[140]

  = ;   Las funciones del contramaestre y del capataz están marcadas por "el predominio de las relaciones políticas que llevan a cabo sobre el aspecto productivo en la división del trabajo"[141].

Criterios ideológicos. Aquí se hace refere= ncia a la distinción entre trabajo intelectual y trabajo manual. Poulantzas aduce que dicha división excluye a la clase obrera del conocimiento secreto del proceso de producción, y que esta exclusión es necesaria para la reproducción de las relaciones sociales capitalist= as. Esta división resulta central para la determinación de la posición de clase de todos los trabajadores mentales, no solamente técnicos, ingenieros y similares. Los empleados administrativos en general participan, aunque solo sea de manera residual, del elevado status = del trabajo mental, participando por lo tanto, en la dominación ideológica de la clase obrera. Poulantzas insiste en que incluso los empleados y secretarias de categoría inferior comparten la posición ideológica del trabajo mental, perteneciendo, por consiguiente, en mayor grado a la nueva pequeña burguesía que= al proletariado.

  = ;   Habría que subrayar el hecho de que Poulantzas incluye en la clase obrera a grupos= de trabajadores que poseen unos conocimientos reservados a unos pocos, lo que permite que estén bien pagados. Basta pensar en los maquinistas de t= ren, los fresadores, los encofradores, etc.

= La unidad de clase de la nueva pequeña burguesía y la tradiciona= l.

     La pequeña burguesía tradicional y la nueva pequeña burguesía son fracciones de una misma clase.

  = ;   La nueva pequeña burguesía comparte con la pequeña burguesía tradicional elementos tales como el reformismo, el individualismo y el fetichismo del poder. Con el término reformismo Poulantzas se refiere al hecho de que la ideología pequeño burguesa tiende a ser anticapitalista, pero considera que el medio de resol= ver los problemas del capitalismo es la reforma institucional, no el cambio revolucionario. Con la palabra individualismo se hace referencia al temor a= la proletarización desde abajo y a la atracción de la burguesía desde arriba. La nueva pequeña burguesía sue= le aspirar a la promoción, a la carrera, al ascenso social. Finalmente,= el fetichismo de poder menciona la tendencia a considerar el estado como una fuerza neutra en sí, cuyo papel sería efectuar un arbitraje e= ntre las distintas clases sociales.

La determinación estructural de la burguesía.

  = ;   Poulantzas argumenta que la burguesía no debe ser definida en términos de categorías jurídicas como la propiedad legal, sino que debe s= erlo a partir de categorías sustantivas que caracterizan las relaciones sociales de producción. De entre tales dimensiones, dos son particularmente importantes: la propiedad económica y la posesión. La propiedad económica, la cual se refiere al control económico real de los medios de producción, a la posibilidad de disponer así de los productos obtenidos. Tal propiedad económica no debe ser confundida con el derecho legal a la propiedad productiva. La primera designa la propiedad económica real, el contr= ol real de los medios de producción y se distingue de la propiedad jurídica, tal como la consagra el derecho, que es una superestructur= a. La posesión es la capacidad de emplear los medios de producci&oacut= e;n. Se refiere al control real sobre el funcionamiento físico de la producción. Simplificando, la propiedad económica se material= iza en la posibilidad de decidir cómo y dónde invertir, mientras = que la posesión se refiere a la capacidad de organizar el proceso productivo.

  = ;   La burguesía dispone de la propiedad económica y de la posesión. Dado que los directivos ejercen funciones del capital, pertenecen a la burguesía con la misma intensidad que los propietari= os de los medios de producción.

  = ;   Dicho esto, ¿cuáles son las críticas que cabe hacer al análisis de Poulantzas? La crítica más conocida, entre otras razones por su coherencia y sistematicidad, es la efectuada por Wrigh= t. Para Wright los criterios de Poulantzas conducen a una significativa reducción de los efectivos numéricos de la clase trabajadora.=

     A pesar de la brillante= z y la osadía del análisis de Poulantzas, cada uno de los tres tipos= de criterios que utiliza para delimitar la determinación estructural de= las clases presenta serias debilidades. Basta con que un colectivo deje de cump= lir los requisitos planteados en los tres tipos de determinación estruct= ural -económicos, políticos e ideológicos- para ser excluid= o de la clase obrera.

  = ;   En lo que se refiere a los criterios económicos, la definición de trabajo productivo que suministra Poulantzas tiene poco que ver con la definición de Marx, en quien tantísimo se apoya el sociólogo griego. Por otro lado, dista de estar claro, aun en el sup= uesto de que admitiéramos la definición de Poulantzas, por qu&eacut= e; un trabajador no manual de rutina pertenece a la nueva pequeña burguesía, mientras que sí pertenece a la clase obrera un trabajador manual empleado por el capital privado. En este sentido, Wright = se pregunta si esta diferenciación supone que los intereses de clase fundamentales de los asalariados manuales del sector público son distintos a los empleados del sector privado. Como bien subraya Wright:

Pues situar en diferentes cl= ases, en base a criterios económicos, dos posiciones dentro de la divisi&oacu= te;n social del trabajo implica que sus intereses de clase respectivos a nivel económico son fundamentalmente diferentes[142].

  = ;   El uso que hace Poulantzas de los criterios políticos e ideológi= cos pone en duda su planteamiento inicial sobre la primacía de lo económico, pues basta con que una clase no cumpla algunos de estos t= ipos de requisitos para que sea excluida de la clase obrera. <= /p>

  = ;   En lo que se refiere a los criterios políticos, Poulantzas parece ignor= ar las serias divisiones que se han producido en la posesión de los medios = de producción. No es igual el grado de posesión de los altos directivos, quienes pueden controlar todo el proceso de producción, = al que puedan tener los capataces, quienes más bien se convierten en una mera correa de transmisión de las directrices emanadas desde las instancias superiores de la jerarquía laboral.

  = ;   El uso de los criterios ideológicos por Poulantzas es simplemente abusi= vo. Suponer que las secretarias, los administrativos y demás trabajadore= s de cuello blanco de bajo nivel participan del prestigio del trabajo intelectua= l es una alucinación, a pesar de que Poulantzas posteriormente trata de suavizar estas afirmaciones al distinguir fracciones de la nueva peque&ntil= de;a burguesía polarizadas hacia la clase obrera. En alguna medida, termi= na por coincidir con la por él denostada teoría de las delegacio= nes.

  = ;   Una cosa que preocupa seriamente a Wright en el análisis de Poulantzas e= s la disminución de la clase obrera. Preocupación que no debiera s= er muy importante. No habría ningún serio problema, en términos de transformación social, si la clase obrera fuera p= oco numerosa, pero a cambio contara con sólidos aliados.

 

5.1.2. LAS CLASES SOCIALES EN WRIGHT: DE LAS POSICIONES CONTRADICTORIAS A LAS EXPLOTACIONES MULTIPLES.=

  = ;   Sin duda, Erik Olin Wright es uno de los autores más destacados hoy en día en lo que se refiere a la teorización y análisis empíricos sobre las clases sociales. La evolución de su pensamiento ha sido tal que podemos hablar por lo menos de la existencia de= dos tipos distintos de categorizaciones en el propio Wright.<= /p>

  = ;   El primer Wright es el de Clase, crisis y estado[143] y el segundo sería el de Classes.[144] Nos referiremos al primer análisis como el de las posiciones contradictorias y al segundo como el de las explotaciones múltiples.=

=  A) Las posiciones contradictorias

     Veamos primero sus planteamientos en Clase, crisis y estado. Aquí arranca de la crítica a los planteamientos de Poulantzas y propone u= na alternativa a los mismos. Wright plantea la necesidad de introducir el término de situaciones contradictorias de clase.

ciertas posiciones dentro de= la estructura de clases constituyen situaciones doblemente contradictorias: representan posiciones a caballo entre las relaciones de clase contradictor= ias básicas de la sociedad capitalista[145].

  = ;   En concreto, Wright distingue situaciones contradictorias en el seno del modo = de producción capitalista (directivos y supervisores) y situaciones contradictorias entre el modo de producción mercantil simple y el capitalista (pequeños patronos y empleados semiautómos).=

  = ;   El siguiente cuadro aclara tentativamente esta cuestión.[146]

= MPC        =             &nb= sp;            =     MPM<= o:p>

 

BUR= GUESÍA

        =         PEQUEÑOS PATRONOS

 

DIR= ECTIVOS        =             &nb= sp;      PEQUEÑA

Y SUPERVISORES        =             &nb= sp;  BURGUESIA

        =        ASALARIADOS

        =        SEMIAUTONOMOS

PRO= LETARIADO

  = ;   ¿De qué manera estas situaciones proceden de la dinámica del capitalismo? Wright detecta tres cambios estructurales en el curso del desa= rrollo capitalista.

1. Pérdida de control sobre el proce= so de trabajo por parte de los obreros, proceso acentuado con el taylorismo.=

2. La diferenciación de las funcione= s del capital. La separación parcial de la propiedad económica (el control del flujo de inversiones en la producción o, más concretamente, el control de qué se produce) y la posesión (el control del proceso de producción, o lo que es lo mismo, el control = de cómo se produce) es una consecuencia de la concentración y la centralización del capital en el proceso de acumulación. El desarrollo capitalista también se ha caracterizado por una disociación gradual de la propiedad jurídica formal y la propiedad económica real.

3. El desarrollo de jerarquías compl= ejas. Con la expansión de la empresa capitalista surgieron nuevas capas de supervisores, lo que condujo a la compleja jerarquía de control soci= al de la gran empresa monopolista.

  = ;   Hay dos tipos de situaciones contradictorias en el seno del modo de producción capitalista. La situación contradictoria más próxima a la clase obrera es la de los capataces y supervisores de la cadena. Normalmente los capataces gozan de poco control real sobre los medi= os físicos de producción, y, aunque ejercen control sobre la fue= rza de trabajo, dicho control no va mucho más allá de ser la corr= ea de transmisión formal de órdenes procedentes de los niveles superiores. Los antiguos capataces con frecuencia participaban directamente= en el proceso de producción junto a los trabajadores, e incluso defendían a estos del tratamiento arbitrario del patrón. Como hubiera dicho Weber, los capataces se convirtieron cada vez más en administradores de reglas impersonales, dejando de ser dispensadores de mandatos personales. En las empresas organizadas burocráticamente el ejercicio del poder se institucionaliza. Las órdenes externas, arbitrarias, personales, del patrón son reemplazadas por procedimien= tos y reglas establecidos: el dictado burocrático sustituye al dictado d= el mando personal.

  = ;   Hay dos situaciones contradictorias entre la pequeña burguesía y = las clases polares del modo de producción capitalista: los pequeñ= os patronos y los asalariados semiautónomos. Los primeros son propietar= ios que emplean a un número reducido de trabajadores (menos de cincuenta= ), lo que les sitúa en una posición a medio camino entre los capitalistas y los pequeño burgueses. Los segundos plantean el probl= ema de cómo entender el concepto de semi-autonomía. La mejor form= a de entender la situación contradictoria entre la pequeña burguesía y el proletariado quizá sea volver al proceso histórico de proletarización de la pequeña burguesía. Existen todavía hoy categorías de empleados= que poseen un cierto grado de control sobre sus condiciones inmediatas de traba= jo, sobre su proceso de trabajo inmediato. En tales casos, el proceso de trabaj= o no está totalmente proletarizado. ¿Cuánta autonomí= a se requiere en realidad para decir que una posición ocupa una situación contradictoria entre la clses obrera y la pequeña b= urguesía? Provisionalmente Wright adopta el criterio de semiautonomía entendido como que tales posiciones deben poseer al menos cierto grado de control sob= re lo que se produce (propiedad económica) como sobre la forma en que se produce (posesión mínima). A partir de aquí la estruct= ura de clase de los EE.UU. sería la siguiente:

BUR= GUESÍA

  1-2%

        =           PEQUEÑOS PATRONOS

        =             &nb= sp; 6-7%

 

DIR= ECTIVOS

ALT= OS Y MEDIOS

TEC= NOCRATAS

   12%

        =             &nb= sp;            =        PEQUEÑA BURGUESIA

        =             &nb= sp;            =             4-5%

BAJ= OS DIRECTIVOS,

CAP= ATACES Y

SUP= ERVISORES

   18-23%

        =             TRABAJADORES

        =            SEMIAUTONOMOS

        =             &nb= sp;  5-11%

 

PRO= LETARIADO

  41-54%

  = ;   En un análisis más detallado del concepto de control, Wright distingue cuatro grados distintos de control (pleno, parcial, mínimo= y nulo) además de los tres tipos de control citados anteriormente: med= ios de producción, inversión y fuerza de trabajo.[147] Esto le permite diferenciar cuatro situaciones contradictorias en lugar de = una o dos entre el proletariado y la burguesía: altos directivos (que ejercen un control mínimo sobre la inversión), directivos intermedios (que ejercen un control parcial sobre la inversión, los medios de producción y la fuerza de trabajo de otros), tecnócratas (que ejercen un control mínimo sobre la producción y el trabajo) y capataces (que ejercen un control mínimo única y exclusivamente sobre la fuerza de trabajo). Wr= ight también diferencia entre la burguesía y el capitalista tradicional y los altos ejecutivos que poseen una parte significativa del capital de la empresa.

  = ;   El esquema sería el siguiente:

1.  Burguesía: Capitalista tradicional.

2.  Situación cuasi-contradictoria: altos ejecutivos. =

3.  Situación contradictoria: altos directivos.=

4.  Situación contradictoria: directivos intermedios.<= /span>

5.  Situación contradictoria: tecnócratas.

6.  Situación contradictoria: capataces.

7.  Proletariado.

8.  Situación contradictoria: trabajadores semi-autónomos.=

9.  Pequeña burguesía.

10. Pequeños empleado= res.

  = ;   Hasta ahora no se ha dicho ni una sola palabra sobre la posición de clase = de aquellas personas no vinculadas directamente a la producción, como e= s el caso de las amas de casa, de los estudiantes, de los jubilados, etc. Wright propone definir su posición de clase a partir de cuáles sean = sus intereses de clase.

Los intereses de clase en la sociedad capitalista son aquellos objetivos potenciales que se convierten en objetivos reales de lucha en ausencia de las mistificaciones y distorsiones= de las relaciones capitalistas[148].

  = ;   Diferencia entre intereses fundamentales e intereses inmediatos. Los intereses fundamentales son aquellos que cuestionan la estructura misma de las relaci= ones sociales (la lucha por el socialismo), mientras que los inmediatos son de carácter reformista (las luchas salariales, por ejemplo). A partir de aquí Wright explica cuál es la posición de clase de las amas de casa, los estudiantes, los pensionistas, los desempleados y los empleados de los aparatos políticos e ideológicos.=

  = ;   En lo que se refiere a las amas de casa, sus intereses de clase fundamentales = son idénticos a los de su marido.

  = ;   La situación de clase de los estudiantes debe definirse en funció= ;n de la posición que ocuparán una vez que acaben sus estudios. = En este sentido, se trata de una situación preclasista. Aquí Wri= ght se apoya en el concepto de trayectorias de clase de Bertaux. Bertaux propone que en lugar de contemplar las posiciones de clase como lugares vací= os, deben analizarse como trayectorias, lo que supone un cierto grado de indeterminación con respecto a cuál sea la posición de clase de un individuo en un momento determinado. En cualquier caso, Wright = se refiere, parece ser, a estudiantes universitarios, o por lo menos, mayores = de edad. Nada dice sobre los estudiantes de primaria y de secundaria.

  = ;   Los pensionistas plantean una situación opuesta a la de los estudiantes. Aquí estamos frente a una situación postclasista. Su clase está en función de su trayectoria previa a la jubilació= ;n.

  = ;   En lo que se refiere a los desempleados habría que distinguir a los desempleados temporales de los permanentes. En el caso de los primeros, res= ulta de aplicación lo que hemos dicho anteriormente sobre las trayectoria= s de clase. En el caso de los segundos, Wright se declara insatisfecho con las t= eorías sobre el lumpenproletariado o la infraclase y manifiesta su incapacidad para otorgar una respuesta a esta cuestión.

  = ;   Finalmente queda la cuestión de la posición de clase de los empleados de= los aparatos políticos e ideológicos tales como los policí= as, los sacerdotes, los profesores, etc. Aquí cabe distinguir varias posiciones:

  = ;   a) Posiciones burguesas, las cuales implican el control sobre la toma de decisiones.

  = ;   b) Situaciones contradictorias que suponen la puesta en práctica de decisiones políticas. Ejemplos serían las labores de los policías antidisturbios y los profesores.

  = ;   c) Posiciones proletarias que suponen la exclusión total en la toma de decisiones. Como ejemplos se puede citar el portero de una comisaría= o una secretaria en un colegio.

  = ;   Dicho esto podemos afirmar que la clase obrera cabe ser definida como aquellos individuos que:

a) ocupan una posición de clase obrera dentro de las relaciones sociale= s de producción, es decir, los trabajadores asalariados excluidos del con= trol sobre el capital monetario, el capital físico y la fuerza de trabajo= ;o

b) están directamente ligados a la clase obrera por su trayectoria fami= liar inmediata o por trayectoria de clase; u

c) ocupan una posició= n de clase obrera dentro de los aparatos del políticos e ideológic= os, es decir, una posición excluida tanto de la toma de decisiones y de = su puesta en práctica como de la creación y difusión de su ideología.

 

  = ;   De forma complementaria, la clase burguesa puede definirse como aquel conjunto= de indivuduos que:

 

a) ocupan una posición burguesa dentro de las relaciones sociales de producción, es decir, una posición de control sobre el capital monetario, el capital físico y la fuerza de trabajo; o

b) están ligados directamente a la burguesía por su familia o por trayectorias de clase; u

c) ocupan posiciones burgues= as dentro de los aparatos políticos e ideológicos, es decir, posiciones que suponen control sobre la toma de decisiones políticas= y la producción de ideología[149].

B) Las explotaciones múltiples.

  = ;   Quizás el principal crítico con estos planteamientos analíticos de l= as clases sociales que hemos visto en el anterior epígrafe sea el propio Wright, el cual en su siguiente libro, Classes, desmonta este clarificador esquema que acabamos de ver.

  = ;   El Wright de las explotaciones múltiples se suma a la corriente denomin= ada marxismo analítico o marxismo de elección racional. De acuerdo con uno de sus principales mentores, John Roemer, del cual Wright toma prestadas y reelabora varias ideas, tres serían las principales cara= cterísticas del marxismo analítico[150]. En primer lugar, la necesidad de la abstracción.

El ancla más profunda= del marxismo es una cierta perspectiva de la historia que la define como el progreso de las sociedades clasistas, en donde una clase minoritaria de no trabajadores se apropia o expropia el excedente económico de una cla= se mayoritaria de trabajadores. Si se leva el ancla, ¿queda otro remedio que ser arrojado a la playa, contra los arrecifes del escolasticismo burgués? Antes de saberlo es preciso adoptar la necesidad de la abst= racción cuando se desea centrar la atención y revelar de modo adecuado las partes dinámicas de cualquier teoría. Por ello, los marxistas analíticos no se oponen a hacer abstracciones[151].

  = ;   De aquí se deduce una segunda característica del marxismo analítico, su necesidad de encontrar fundamentos. Buena parte de las cuestiones a que tratan de responder los autores de los textos recopilados = por Roemer en su reader sobre marxismo analítico dan cuenta de es= ta actitud: ¿por qué emergen las clases como actores colectivos importantes?, ¿por qué es incorrecta la explotación?, ¿tiene el socialismo algún atractivo para los trabajadores en= el capitalismo moderno?, etc.

  = ;   La tercera característica del marxismo analítico es su enfoque no dogmático. La mayoría de los autores dentro de esta tradición apenas se preocupan por lo que Marx dijera o dejara de dec= ir, lo que les importa es la coherencia de su pensamiento.

  = ;   ¿Por qué debe considerarse marxista este tipo de esfuerzo? Para todos los marxistas analíticos el materialismo histórico, las clases sociales y la explotación son tratados como categorías centra= les en la organización de las ideas. Existe la creencia ética de = que alguna forma de socialismo es superior al capitalismo. En definitiva, se tr= ata de redefinir el socialismo, de presentar un socialismo atractivo para la mayoría de la población.

  = ;   Como bien señalaba Paramio[152] reconciliar la teoría de la elección racional con el marxismo parece a priori una tarea poco menos que alocada. La teoría d= e la elección racional es individualista por naturaleza, mientras que el marxismo parte de las clases como grandes actores colectivos.

Si un obrero no se comporta según lo previsto por el análisis marxista de sus intereses de clase, es una anomalía carente de significación, explicable p= or su falsa conciencia sobre sus intereses en cuanto miembro de esa cla= se: en otras palabras, es un asno y un esquirol. Para la elección racion= al, por el contrario, no hay intereses de clase si no hay una coincidencia de intereses individuales: la clase es un agregado de individuos o es un simple espejismo.[153]

  = ;   Roemer se empeñó en buscar los microfundamentos que explican por qué los individuos de una clase social se comportan cómo lo hacen, cuestión que veremos a continuación al hilo de las propuestas de Wright.

  = ;   Wright parte de la insatisfacción con su tipología inicial, la cual impide situar diferentes situaciones de clase. Esta tipología inicial era la siguiente:

___________________________________________= _________________

        =             &nb= sp;         AUTO-EMPLEADOS

        =             &nb= sp; SI        =             NO

        =         ____________________________________

SUPERVISAN   SI  CAPITALISTAS        =   DIRECTIVOS

EL TRABAJO      ____________________________________

DE OTROS     NO  PEQUEÑA BURGUESIA     TRABAJADORES

        =         ____________________________________

____________________________= ________________________________

  = ;   Este esquema plantea dos grandes problemas. El primero es que utiliza con peligr= osa ampulosidad el término directivos. Aquí cabe incluir desde capataces hasta los altos ejecutivos. En segundo lugar, se plantea el probl= ema de dónde situar a quienes desempeñan trabajos técnicos= y profesionales, trabajos considerados de "clase media", pero que no implican supervisión.

  = ;   Como se vio en Clase, crisis y estado existen tres criterios o dimensione= s de las clases: relaciones de control sobre el capital financiero, sobre el cap= ital físico y sobre la fuerza de trabajo, a los que se añaden vari= os niveles de control en cada una de estas relaciones: pleno, parcial, mínimo y nulo. Los trabajadores y los capitalistas quedan perfectame= nte definidos a lo largo de estas tres dimensiones; los directivos oscilan desd= e el control pleno o parcial, sobre varias, pero no todas, las dimensiones hasta= el control nulo sobre el capital físico y financiero y solo un control parcial o mínimo sobre el trabajo.

  = ;   Este esquema también parece solucionar la cuestión de los profesionales y técnicos no directivos. Mientras que los directivos = eran caracterizados como simultáneamente burgueses y proletarios, las posiciones técnicas y profesionales son caracterizadas como proletar= ias y pequeño-burguesas al mismo tiempo. Proletarias por su carác= ter asalariado y pequeño-burguesas por su elevado grado de autonom&iacut= e;a en el desempeño de sus actividades laborales. Se trata de un control sobre su propia fuerza de trabajo, de un control mínimo sobre los me= dios físicos de producción y sobre las inversiones.

  = ;   Cuatro son de acuerdo con Wright los principales problemas teóricos del planteamiento de las posiciones contradictorias de clase.

(1) El carácter contradictorio de= las situaciones contradictorias. En el caso de los directivos el planteamie= nto inicial es salvable, dado que combinan rasgos de la clase obrera y de la burguesía. Es decir, tendrían intereses internamente inconsistentes: su polo obrero se opondría radicalmente a su polo burgués.

  = ;   Pero esta idea es difícilmente aplicable en el caso de los empleados semiautónomos. Decir que sus intereses son internamente inconsistent= es significa que el polo proletario de su situación de clase genera intereses que contradicen a los generados por su situación de clase pequeño-burguesa. ¿Por qué motivo la autonomía = en el trabajo iba a entrar en contradicción con los intereses objetivos= de la clase obrera?

La única respuesta que podía suministrar era decir que los trabajadores están interesados en el control colectivo del proceso de trabajo -la autonomía colectiva si se prefiere- lo que se oponía a la autonomía individualizada de los empleados semiautónomos. Sin embargo, esto es poco satisfactorio dado que el control colectivo sobre el proceso de trabajo no se opone necesariamente a las esferas significativas = del control individual sobre el propio trabajo[154].

  = ;   Lo mismo cabría decir con respecto a los pequeños empleadores. Es verdad que pueden oponerse a la expansión del gran capital, pero est= o no significa que sus intereses sean opuestos a los de los capitalistas. <= /o:p>

  = ;   En consecuencia, lo que en principio Wright llamó posiciones contradictorias más bien son posiciones duales o heterogéneas= .

(2) La autonomía como un criterio= de clase. Aquí el problema radica en la consideración de la autonomía como un carácter pequeñoburgués.

  = ;   Habría que poner en duda el carácter autónomo del trabajo del pequeñoburgués. Hay razones de dos tipos para ello: estructur= ales e históricas. En lo que se refiere a las primeras, en muchas ocasion= es la pequeña burguesía goza de una autonomía muy reducid= a en su trabajo. Aquí operan las restricciones impuestas por el mercado, = los bancos, los contratos con empresas capitalistas, etc. Por otro lado, muchos trabajadores ejercen un elevado grado de control sobre su propio trabajo. Lo único que diferencia tajantemente a la pequeña burguesí= ;a de la clase obrera es que la primera es propietaria de los medios de producción.

  = ;   En términos históricos, deberíamos tener en cuenta que hay dentro de la categoría de trabajadores semiautónomos dos tipo= s: trabajadores de oficio y asalariados técnico-profesionales. Los prim= eros sí podrían tener alguna relación con la pequeña burguesía, dado que son herederos de la artesanía, pero no ca= be decir lo mismo con respecto a los segundos, cuya relación histórica con el modo de producción mercantil simple es nula.=

  = ;   Otro grave problema que plantea la cuestión de la semi-autonomía e= s su indeterminación estructural. Ciertos empleos en unos centros de trab= ajo gozan de mucha autonomía y en otros, sin embargo, es nula. Wright po= ne el ejemplo de un técnico de laboratorio cuyo jefe cree que la autono= mía de los técnicos ha de ser mínima. Este mismo técnico podría trabajar en otro laboratorio cuyo responsable le concediera un elevado grado de autonomía. En consecuencia, el concepto de semi-autonomía dista de ser útil debido a esta alta volubilid= ad.

  = ;   Un tercer -y último- problema con la cuestión de la semi-autonomía es que plantea muchísimos problemas en la investigación empírica. Si la autonomía se define en términos del control sobre lo que une produce nos podemos encontrar = con que el grado de autonomía de un conserje de una finca urbana es mayor que el de un piloto de aviones.

(3) Las clases en la sociedad post-capit= alista. El esquema de las posiciones contradictorias nada dice sobre la posibilidad= de una sociedad postcapitalista que no sea socialista.

(4) El paso de la dominación a la explotación. Este es el principal inconveniente de la categorización anterior. El concepto de posición contradictor= ia de clase descansa sobre la dominación en lugar de hacerlo sobre la explotación. Por ejemplo, a los directivos los consideraba como ocupantes de situaciones contradictorias debido a que al mismo tiempo eran dominantes y dominados.

  = ;   Esto supone desvincular el análisis de clase de los intereses de las clas= es. El concepto de dominación no implica que los actores tengan intereses objetivos. Por ejemplo, los padres pueden dominar a sus hijos, lo que no implica que tengan intereses distintos. El concepto de explotación sí implica la divergencia de intereses entre unas clases y otras.

  = ;   Este es el atolladero en que se encontraba Wright. Su problema era cómo devolver al concepto de clase la centralidad de la explotación. La respuesta a este problema procede de Roemer.

  = ;   El concepto de explotación es un modo particular de analizar las desigualdades de renta, de consumo, etc.

Describir una desigualdad co= mo reflejo de la explotación significa sostener que existe un tipo particular de relación causal entre las rentas de los diferentes actores. Más concretamente, en el análisis de Roemer se afirma que los ricos explotan a los pobres cuando puede demostrarse que el bienest= ar de los ricos depende causalmente de las privaciones que padecen los pobres = -los ricos son ricos porque los pobres son pobres, son ricos a expensas de otros[155].

  = ;   Es importante resaltar que este no es el caso de todas las desigualdades. Un campesino puede gozar de un elevado bienestar material porque trabaja mucho= , y otro puede ser pobre porque prefiere el ocio al trabajo.

  = ;   Explicar la explotación supone demostrar que el bienestar de una persona se obtiene a costa de otras personas. Roemer establece dos estrategias para demostrar esto: el enfoque de la transferencia de trabajo y el enfoque de la teoría de los juegos.

(1) El enfoque de la transferencia de tr= abajo. Aunque no vamos a entrar en la cuestión, Roemer tira por la borda la teoría del valor-trabajo y mantiene dos proposiciones: a) es posible= la explotación en un contexto en el que todos los productores son propietarios de los medios de producción, pero se diferencian en la cantidad de activos físicos que poseen y b) existe una completa simetría en la estructura de explotación en un sistema en el = que el capital contrata trabajadores y en otro sistema en el que los trabajador= es alquilan capital.

  = ;   En definitiva, Roemer prueba que es posible la explotación no en las relaciones de producción, sino a través del mercado. Imaginem= os el caso de un productor propietario de una serie de activos, por ejemplo, u= nas hectáreas de tierra. Supongamos que ha de comprar las semillas a otro propietario, el cual, es muy libre de venderlo a un precio elevado, de modo= que fuerza al primer propietario a trabajar más horas con el objeto de p= agar las semillas.

  = ;   Imaginemos ahora un productor al cual le son alquilados los medios de producció= n, medios de producción que resultan indispensables para su subsistenci= a. Puede ser igualmente explotado del mismo modo que el trabajador que tiene q= ue vender su fuerza de trabajo. Imaginemos un taxista que para vivir tiene que pagar el alquiler del taxi que trabaja. El efecto final podría ser el mismo que si fuera un asalariado del taxi.

(2) El enfoque de la teoría de los juegos. La idea fundamental de este enfoque consiste en comparar la explotación considerando la organización de la producci&oacut= e;n como si de un juego se tratase. En este juego los actores disponen de difer= entes tipos de activos productivos (es decir, recursos tales como el capital o las destrezas laborales) que aportan a la producción y que ponen en movimiento para obtener renta respetando una serie de normas (las reglas del juego). La estrategia consiste en preguntarse si determinados colectivos estarían mejor o peor si se retiraran de este juego con sus activos productivos y organizaran un juego distinto.

  = ;   Dicho en términos más formales un grupo de actores A explota a un g= rupo de actores B si (a) existe un juego alternativo y viable en el que B estaría en mejor situación que en la situación anterio= r y (b) como consecuencia A vería disminuir su bienestar. Estos dos criterios no son suficientes para definir la explotación. Con estos = dos requisitos podría considerarse que los parados o los minusvál= idos que cobran subsidios explotan a las personas con empleo. Es decir, las pers= onas con empleo vivirían mejor si no tuvieran que transferir recursos a l= os parados y minusválidos y estos estarían peor si no percibieran subsidios. Por tanto, falta una tercera condición y es que el grupo A impide -o trata de impedir y lo consigue, al menos, en términos históricos- que B se retire del juego.

  = ;   Roemer utiliza estos criterios para definir cuatro tipos de explotación que= aclararán esta extraña terminología que estamos empleando: explotación feudal, explotación capitalista, explotació= ;n socialista y explotación de status.

  = ;   La "explotación feudal" se basa en la sujección del trabajador por medio del vínculo feudovasallático, lo que le obliga a trabajar gratuitamente -o si se prefiere a cambio de protección-, las tierras del señor. Cuando los economistas neoclásicos afirman que en el capitalismo los trabajadores no son explotados, en realidad lo que afirman es que no son explotados feudalmente= . La solución para los campesinos sería retirarse del juego feudal= con sus activos y desentenderse de los señores feudales.

  = ;   La "explotación capitalista" se funda en la distribució= ;n desigual de los medios de producción. Los capitalistas poseen medios= de producción, la clase obrera no, con lo cual los primeros poseen más y los segundos menos de lo que sería su parte alícuota. Roemer considera la explotación a través de = la compraventa de fuerza de trabajo como una forma particular de la explotaci&= oacute;n capitalista, a la que denomina "explotación marxista". Sin embargo, como hemos visto, es posible una relación enteramente isomo= rfa puede tener lugar a través del mercado de crédito en condicio= nes de libre competencia, es decir, si los propietarios de medios de producción, en vez de comprar la fuerza de trabajo de los que carece= n de ellos, se los arriendan como capital en préstamo.<= /p>

  = ;   La "explotación socialista" está poco elaborada en Roe= mer. Sería la explotación propia de un hipotético socialismo democrático. Se funda en la distribución desigual de las cualificaciones y el talento. Los que poseen un nivel de cualificació= ;n mayor que la media explotan a los que poseen un nivel menor que éste. Esto es así, siempre y cuando el nivel de renta de las personas con cualificación no supere el tiempo de trabajo medio socialmente neces= ario para adquirira.

  = ;   La explotación de status, propia del "socialismo realmente existente", se basa en la distribución desigual del poder y la autoridad. Quienes ocupan posiciones directivas en la jerarquía del partido y del estado explotan a quienes están fuera de ellas. <= /o:p>

  = ;   Algunas de estas aportaciones de Roemer son imprecisas y requieren una reformulación. En concreto, Wright señala tres: la diferenciación entre opresión económica y explotación económica, la reformulación del concepto de explotación feudal y la sustitución de la expresión de explotación de status por la de expotación de organización.

(1) Explotación económica y opresión económica. Roemer se vio obligado a rechazar el enfoque de la transferencia del trabajo, dado que podía conducir a la paradoja de que los ricos explotan a los pobres. Imaginemos un campesino ri= co que después de trabajar su tierra desea seguir trabajando y para eso alquila a un campesino pobre -cuyas preferencias priman el ocio sobre el trabajo- su parcela- Aquí, la única transferencia de trabajo = va del campesino rico al pobre, con lo cual se llegaría a la peregrina conclusión de que el pobre explota al rico.    

  = ;   El concepto de explotación añade a la idea de opresión -es decir, el impedimento de la retirada del juego- la idea de que el bienestar= de unos depende del trabajo de los explotados. El campesino pobre no explota al rico porque no le oprime: para susbistir no tiene necesidad de trabajar las tierras del pobre. La explotaci&oac= ute;n implica la apropiación del fruto del trabajo de otros, lo que supone= que una persona consume más de lo que produce. Por ejemplo, si los emple= ados que tienen titulaciones educativas superiores consiguen restringir el acces= o al mercado de nuevos titulados, pueden conseguir que se incremente el coste de= sus servicios.

(2) Reformulación del concepto de explotación feudal. En el esquema de Roemer solo se distinguen d= os tipos de activos: los físicos (activos alienables) y los activos de destrezas (activos no alienables). Aquí lo que hace Wright es introd= ucir la matización de que la fuerza de trabajo es un activo, de tal manera que lo que ocurre es que los campesinos poseen cada uno menos de una unidad= de fuerza de trabajo, su propia fuerza de trabajo. El campesino se ve obligado= a entregar parte de su trabajo al señor feudal.

(3) La explotación basada en los activos de organización. Roemer categoriza la explotación= que se da -¿o se daba?- en las sociedades del Este en términos de explotación de status. Se trata de un término poco acertado. = En primer lugar, el término status está fuera del ámbito = de la explotación. En segundo lugar, resulta difícil diferenciar= la explotación de status de la explotación feudal. El señ= or recibe determinada renta porque ocupa determinada posición.

  = ;   Por estas razones, Wright considera que es mejor hablar de explotación basada en los activos de organización. La organización en sí es una fuente de productividad. La capacidad de organizar el proc= eso productivo se convierte en una base de explotación.

  = ;   Podemos entender todo esto mucho mejor analizando siguiente esquema que presenta una posible línea de evolución histórica.

Activos, Explotación y Clases.

Tipo de estructura de cla= se

Principal = activo desigualmente distribuido

Mecanismo = de explotación

Clases

Tarea central de la transformación revolucionaria

 

Feudalismo=

Fuerza de = trabajo

Extracci&o= acute;n coercitiva de plustrabajo

Señ= ores y vasallos

Libertad individual

Capitalism= o

Medios de producción

Intercambi= os mercantiles de fuerza de trabajo y de mercancías=

Capitalist= as y trabajadores

Socializac= ión de los medios de producción

Socialismo burocrático de estado

Organizaci= ón

Apropiaci&= oacute;n planificada y distribución del plustrabajo basada en la jerarquía

Directivos/ burócratas y no directivos

Democratiz= ación del control organizativo

Socialismo=

Destrezas<= o:p>

Redistribu= ción negociada del plustrbajo desde los trabajadores a los expertos=

Expertos y trabajadores

Igualdad sustantiva

 

 

  = ;   A partir de todo lo anterior Wright establece una parrilla constituida por do= ce clases distintas. En la primera columna se encuentran los propietarios de l= os medios de producción: pequeña burguesía, pequeñ= os propietarios y capitalistas. En las restantes se encuentran los asalariados jerarquizados en torno a dos líneas delimitadas por el grado de cont= rol sobre los bienes de organización y la posesión o no de titulaciones educativas.

 

  P= ropietarios       &nbs= p;            &= nbsp;     No propietarios

= 1. Burguesía

 

4. Directivo cualificado

7. Directivo semi-cualificado

10.Directivo no cualificado<= /span>

2. Pequeño empleador<= /span>

5. Supervisor cualificado

8. Supervisor semi-cualificado

11. Supervisor no cualificado

3. Pequeña burguesía=

6. Expertos

9. Trabajador semi-cualificado

12. Proletariado

 

<= span style=3D'mso-spacerun:yes'> 

<= span style=3D'mso-spacerun:yes'>       &nbs= p;            &= nbsp; +       &nbs= p;             0       &nbs= p;           -

<= span style=3D'mso-spacerun:yes'>       &nbs= p;            &= nbsp;           Activos de cualificación

II

 

 

 

+

  Activos

0 de

  organización

-

 

 

 

 

  = ;   Una de las consecuencias de esta reconceptualización es que deja de ser axiomático que el proletariado sea la única clase rival del capitalismo. Sería posible, al menos en el terreno de las hipótesis, que las directivos o los expertos pudieran constituir una coalición anticapitalista, una posibilidad teorizada desde diferentes perspectivas.

 

     Puede haber otros mecanismos por medio de los cuales los individuos o los grupos = sean capaces de apropiarse de parte del plusvalor social. El control de los medi= os de salvación puede proporcionar a las iglesias la capacidad de explo= tar a sus adeptos. La dominación masculina en el seno de la familia puede permitir a los hombres apropiarse del plusvalor en la forma de servicios domésticos de su esposas.

  = ;   ¿Por qué privilegiar las relaciones de propiedad en el análisis de= las clases?, ¿por qué no hablar de clase religiosas, o de clases militares, o de clases basadas en el género?

  = ;   En primer lugar, el concepto de clase es una figura esencial en la explicación del cambio social. El desarrollo de las fuerzas producti= vas juega un papel fundamental. El control de las relaciones de producció= ;n definen el terreno básico  de los intereses con respecto al desarrollo histórico.

(...) el concepto de clase es básico en la explicación de las grandes transformaciones sociales. En tales transformaciones, el desarrollo de las fuerzas productiv= as juega un papel decisivo. Incluso si no concedemos al desarrollo de las fuer= zas productivas un papel autónomo, transhistórico y dinámi= co en la teoría de la historia, sin embargo puede mantenerse que sea cu= al sea el desarrollo de la historia es el resultado del desarrollo de las fuerzas productivas.[156]

  = ;   En segundo lugar, las relaciones de producción son una base distintiva = para la explotación porque están implicadas en la subsistencia básica de los explotados. Las relaciones de propiedad no solo determ= inan los mecanismos por los que se apropia el plusvalor, sino que al mismo tiempo determinan los mecanismos por los que los explotados acceden a la subsisten= cia, a su medios de existencia.

  = ;  

  = ;   Posteriormente Wright ha detectado aun nuevos problemas, en concreto tres, con esta nueva categorización de las clases. El primero es el hecho de que hay gent= e, más en unos países que en otros, que tiene más de un empleo o que tiene más de una fuente de ingresos. El segundo, al que= en parte trató de responder en libro Clase, crisis y estado, es = el de la posición de clase de los niños, las amas de casa, etc. = Y, el tercero, se refiere a la dimensión temporal de las situaciones de clase. Veamos con cierto detenimiento cada uno de estos problemas.

(1) Situaciones múltiples. Ha= sta ahora Wright había supuesto que la gente solo tenía una posición de clase, fuera monolítica, contradictoria o sometid= a a explotaciones múltiples.

  = ;   Hay gente que tiene más de un empleo. En los países capitalistas más desarrollados esta es una situación cada vez menos frecue= nte, pero en otros la situación no es así. Wright cita el caso de Hungría, donde se calcula que el 75% de los hogares recibe alg&uacut= e;n tipo de renta procedente del autoempleo, pese a que menos del 5% son autoempleados en su trabajo principal.

  = ;   Además hay gente que, en lugar de tener dos empleos, tiene varias fuentes de renta, derivadas de la propiedad de bienes inmuebles o de bienes muebles. Hay pers= onas que disponen de acciones de empresas, lo cual no las convierte, en la mayoría de los casos en una fuente de ingresos relevantes, lo que permite excluir de esta situación a la mayoría de los accioni= stas (lo cual sirve para echar por tierra la idea thacherista de capitalismo pop= ular).

(2) Situaciones de clase mediadas. H= ay personas que no están directamente vinculadas a los procesos de producción. Este sería el caso de las amas de casa o de los niños. Este concepto es esencial para vincular el análisis de clase con el de género, tema que veremos con mayor detenimiento más adelante. Ahora apuntaremos simplemente que

La situación de clase= de los maridos y las mujeres deberían tratarse como una función tant= o de su situación directa de clase y de su situación mediada. Esto significa que en ciertos aspectos comparten una situación de clase común y en otros aspectos tienen -potencialmente- diferentes situaci= ones de clase. Los "intereses de clase" globales de los individuos, por tanto, se forman como resultado de algún tipo de combinación ponderada de estas situaciones de clase mediadas y directas[157].

(3) Situaciones temporales. Una objección que se puede hacer a los análisis marxistas es el h= echo de que tratan de un modo estático a las clases. Wright aduce el ejem= plo de una empresa en la que los directivos, antes de ejercer de tales, han de pasar por un periodo de formación consistente en efectuar trabajos de inferior nivel -para que conozcan la realidad de la empresa-. Si durante un tiempo estos futuros directivos realizan trabajos administrativos de bajo n= ivel sería absurdo incluirlos durante ese momento en la clase obrera. Aquí no cabría hablar de movilidad social, sino de carreras ocupacionales. Existe un cierto grado de indeterminación en la situación de clase de los individuos. Esta temporalidad permite intr= oducir el concepto de clase en la sombra (shadow class) que sería la situación de clase que ocuparía, por ejemplo, un ama de casa = en el caso de enviudar o divorciarse.

  = ;  

  = ;   En el marco de las explotaciones múltiples Wright ha emprendido el llam= ado Proyecto Comparativo de estructura de clases. Este proyecto, como el propio Wright explica[158], surge como consecuencia de las deficiencias detectadas en la investigación marxista sobre las clases. Hasta hace bien poco las investigaciones empíricas de corte marxista se habían restrin= gido a las investigaciones históricas o a las de corte cualitativo. Por p= arte de los marxistas había una fuerte oposición a todo lo que pud= iera identificarse con el positivismo, lo que explica el rechazo a las investiga= ciones de corte estadístico. Wright considera que la única manera de= que el marxismo sea considerado como un enfoque serio en los ambientes académicos es hacer ver el poder explicatvivo de esta teoría.= El marxismo mejororía mucho si se aprovecha de las ventajas derivadas d= e la investigación estadística.

  = ;   Uno de los principales problemas con que tropieza este intento es la ausencia de datos apropiados para llevar a cabo tal investigación, lo que supone= la necesidad de elaborar tales datos Muchas veces se hace difícil conse= guir financiación para una investigación que se presente en términos marxistas.

Para subsanar este problema mantuve que el Proyecto Comparativo ayudaría a remediar dos desajustes significativos entre los debates teóricos y = la investigación empírica en la sociología. El primero se refiere al papel del marxismo en la sociología, especialmente las teorías de las clases y la desigualdad. (...).

El segundo desajuste(...) se= refiere a la relación entre la teoria macro-estructural y los análisi= s de datos empíricos. A pesar de que el núcleo de muchas teorías sociológicas se centra en las causas y consecuencias = de las propiedades macro-estructurales de las sociedades, las investigaciones sistemáticas macro-comparativas han desempeñado un papel relativamente marginal en la investigación sociológica contemporánea.[159]

  = ;   Hoy en día este proyecto se está realizando o ya se ha realizado = en países como los Estados Unidos, Suecia, Reino Unido, Australia, Finlandia, y también España.

  = ;   Los focos de interés teórico de este proyecto son múltiple= s. Baste con citar las siguientes áreas: descripción de estructu= ras de clases de diferentes países, estudios comparativos de estructuras= de clases, poder explicativo de diferentes teorías de las clases, conci= encia de clase, temporalidad y estructura de clases, las mujeres en la estructura= de clases, el grado de apertura de las fronteras de clase.

 

5.2. PRINCIPALES ENFOQUES NEOWEBERIANOS.

5.2.1. LAS CLASES SOCIALES EN DAHRENDORF.[160]

  = ;   Dahrendorf arranca de una valoración crítica de la obra de Marx. Los análisis de este último son un acierto en lo que se refiere a= la sociedad del siglo XIX, pero su esquema interpretativo es difícilmen= te aplicable al siglo XX. De acuerdo con Dahrendorf, Marx no distingue los dos sentidos con que cabe comprender el concepto de propiedad. Por un lado, la propiedad puede ser concebida como el control de los medios de producción, es decir, como el derecho de propiedad reconocido jurídicamente. Por otro lado, cabe concebir la propiedad como un caso especial de autoridad, como el control directivo de la empresa. =

  = ;   Dado que Marx no concede importancia a esta distinción, es incapaz de analizar el significado de la división del trabajo entre los directi= vos, que son quienes ejercen el control efectivo de la empresa, y los propietari= os o accionistas, quienes delegan en los primeros la gestión de la empres= a.

  = ;   El capitalismo es solo una de las formas posibles de sociedad industrial. Según Dahrendorf, la sociedad actual, aun siendo industrial, ha deja= do de ser capitalista. Los cambios más significativos son los siguiente= s:

  = ;   1. La descomposición del capital. El desarrollo de las sociedades anómimas hace que la figura del capitalista se descomponga en dos: el accionista y el directivo. Es lo que Dahrendorf denomina el desarrollo del "racionalismo económico". En este sentido Dahrendorf sigue= los razonamientos de Berle y Means. Estos autores señalaban que, en 1929= , el 65% de todas las sociedades americanas eran sociedades por acciones, lo que representaba el 80% de todo el capital empresarial. Rosenstiel habla de 8.6 millones de poseedores de acciones (aproximadamente el 8% de la población adulta) en los Estados Unidos en el año 1956[161]. La separación entre ambas funciones es prácticamente total. En este sentido, Dahrendorf, señala que de las 200 mayores empresas norteamericanas, solo una media del 1.74% de los votos de accionistas recaía sobre los managers. La autoridad, dentro de la empresa= , ha pasado a este colectivo. Esto da lugar a una nueva forma de estratificación.

En el lugar de los propietar= ios, privados ahora de función, aparece ahora, como nuevo sector superior= , el que integra la jerarquía funcional de la producción. Se reclu= ta ésta unas veces entre antiguos capitalistas y otras entre elementos nuevos, pero desarrolla progresivamente sus rasgos característicos funcionales y su propia ideología[162].

  = ;   La separación de la propiedad y del control deja intacta la divisi&oacu= te;n bipartita de autoridad en la empresa industrial, es decir, la existente ent= re quienes planifican y ejecutan y los que disponen y obedecen.

  = ;   2. La descomposición del trabajo. Marx, como vimos, sosten&iacut= e;a que el trabajo tendía a homogeneizarse, subsumido bajo el proceso de descualificación marcado por el desarrollo de los procesos laborales capitalistas. Por contra, Dahrendorf sostiene que la clase obrera se ha diversificado cada vez más. A partir de finales del siglo XIX se pue= de dar por concluida la tendencia hacia la descualificación del trabajo= .

En realidad, hasta finales d= el siglo XIX puede comprobarse un continuo crecimiento de la proporción de los trabajadores no especializados dentro del conjunto de la clase trabajadora. Quiere ello decir que se consideró suficiente, dada la constitución social del momento, el empleo de fuerzas de trabajo sin formación ni experiencia algunas. Se pensaba que las actividades industriales no requerían una cualificación que fuera m&aacut= e;s allá de un nivel de adecuación. Mas a partir de la intensificación y racionalización industrial se produjo un ca= mbio esencial en esta idea. Se volvió a descubrir el valor de las especializaciones en el hombre como factores de producción, no obsta= nte haber variado las necesidades técnicas de la mayoría de los procedimientos de trabajo. En realidad, solo un número reducido de cualificaciones, nuevamente descubiertas, correspondían al plano técnico-funcional. Se consideró, incluso, más eficaz exigir de la mayoría de los trabajadores ciertas condiciones extrafuncionales, como sentido de la responsabilidad, capacidad de adaptación, comprensión e inteligencia[163].

  = ;   Dahrendorf diferencia tres niveles de destrezas entre los trabajadores: cualificación, especialización y no cualificación. Los trabajadores cualificados son cada vez más numerosos. Los trabajador= es especialistas, cuyas cualificaciones técnico-funcionales, son m&aacu= te;s bien modestas, constituyen la mayor parte de la clase trabajadora. Por cont= ra, los trabajadores no cualificados han ido reduciendo su participación porcentual en la clase obrera hasta oscilar entre el 10 y el 20%.

  = ;   3. El crecimiento de una nueva clase media. Este crecimiento es consecuencia del desarrollo de las grandes empresas y la consiguiente neces= idad de ampliar las labores destinadas a administración, contabilidad, et= c. El desarrollo de esta clase ha sido espectacular. Hacia la última d&= eacute;cada del siglo XIX la proporción entre empleados y trabajadores estaba, aún en las industrias de los países más desarrollados,= muy por debajo del 10%. Hacia mediados de los años treinta suponí= an más del 15% y a mediados de los cincuenta superaban el 20%.

  = ;   Con los empleados y funcionarios ha surgido un nuevo sector, frente al cual cab= en, por lo menos, dos tipos de caracterizaciones. Una posibilidad es considerar= los como parte de la clase trabajadora, diferenciada de esta tan solo por rasgos superficiales. Tal es la posición de Geiger y, hasta cierto punto, de Mills. Frente a esta postura está la de quienes caracterizan a este colectivo como clase media. Aquí Dahrendorf sigue la teoría de las delegaciones de Croner, Renner y Bendix. Se trata de un colectivo que a= sume funciones otrora desempeñadas por los empresarios, quienes, en un ac= to de confianza, delegan en él algunas de sus funciones. Dahrendorf pro= pone una solución que combina ambas propuestas.

  = ;   ¿Quiénes pertenecen a esta nueva categoría de burócratas y empleados? = Para responder a ello, propone una teoría tanto vertical como horizontal. Verticalmente, abarca desde el directivo hasta el repartidor de cartas, des= de del secretario de Estado hasta la mecanógrafa, desde el juez federal= al jefe de taller. Horizontalmente se extiende desde el funcionario del Estado hasta el empleado industrial, desde el empleado de una pequeña tienda hasta el empleado de banca.

  = ;   Con un criterio horizontal tal división abarca tres grandes esferas: la administración pública, la industria y el comercio. La administración pública se refiere a los empleos administrativ= os de los municipios, las regiones y el Estado. La industria debe incluir, además de las empresas privadas, a las empresas públicas de transporte, de suministro de energía eléctrica, etc. El comer= cio, incluye, además del propio comercio, la banca y los seguros.

  = ;   Según un criterio vertical abarca los "puros burócratas", los expertos y los "meros" empleados. El "puro burócrata" es un empleado al que se confían cometidos administrativos en sentido amplio. El "mero" empleado no tiene asignados cometidos preferentemente administrativos. El experto se diferenc= ia del burócrata porque su actividad no es administrativa y del "mero" empleado por su cualificación. Las secretarias, los contables y los jefes de sección son "puros" burócratas; las vendedoras, los repartidores de cartas y los jefes de taller, "meros" empleados; los médicos de empresa, los jue= ces y los ingenieros, expertos. En la Administración pública solo= hay expertos y burócratas, mientras que las otras dos esferas hay además meros empleados. Del cruce de ambos criterios -horizontal y vertical- surgen ocho categorías. A partir de aquí podemos elaborar un cuadro cuyos números hacen referencia a las teorí= as que explican la existencia de cada una de las ocho categorías.<= /o:p>

NUEVA CLASE MEDIA

Puros burócratas

Expertos

Meros empleados

Administración pública

  3

  3

  --

Industria

  1

  1

  2

Comercio

  3

  3

  2

 

  = ;   Para los burócratas y expertos (1) de la industria se puede aplicar la te= oría de las delegaciones.

  = ;   Para los "meros" empleados (2), desde la vendedora al repartidor de ca= rtas o al conductor de autobús, resulta aplicable la teoría marxis= ta. Estos asalariados ocupan situaciones de trabajadores.

En lo que se refiere a esta = parte de la "nueva clase media" no encontramos más que una pura diferenciación de cometidos de estos cargos ejecutivos, sin consecuencias inmediatas para la estructura de clases[164]

  = ;   En lo concerniente a los burócratas y expertos del comercio y de la Administración pública(3), estos constituyen el grueso de la nueva clase media. Se trata de un grupo excesivamente heterogéneo que difícilmente llega a articular una conciencia de clase, a pesar de q= ue "la apetencia de elevación y las preocupaciones de prestigio constituyen una característica de muchos burócratas y empleados"[165]

  = ;   4. El aumento de los índices de movilidad social. Este aumento se traduce en la dulcificación de la frontera entre clases y convierte = el conflicto de clases en un conflicto entre individuos. Aquí Dahrendorf cita diversos estudios que prueban el aumento de la movilidad social ascend= ente y descendente en la sociedad industrial desarrollada.

  = ;   5. Los derechos de ciudadanía. La consecución de los dere= chos de ciudadanía, manifestados en el sufragio universal y el desarrollo= del Estado del Bienestar. Dahrendorf se apoya en T.H. Marshall. Marshall, como vimos, distingue tres aspectos de los derechos de los ciudadanos a la igual= dad: el legal, el político y el social. El primero es una conquista del s= iglo XVIII, el segundo del XIX y el tercero del siglo XX. Esta extensión = de los derechos de ciudadanía hace que en lugar de hablarse de la proletarización de los sectores medios, se hable de aburguesamiento = del proletariado.

  = ;   6. Institucionalización del conflicto de clases. El conflicto de clases se institucionaliza mediante procedimientos consensuados de arbitraj= e en los conflictos industriales.

Las armas, métodos y técnicas de la lucha de clases han sido reconocidos y simultáneamente sometidos a control. La lucha tiene lugar conforme a determinadas reglas de juego. Con ello se ha privado a la lucha de clases d= e su punta más afilada y transformando aquella en una relación de tensión entre dos factores de poder que mantienen el equilibrio de la balanza[166].

  = ;   Dahrendorf se plantea la controvertida cuestión de si existen aun clases. Su respuesta es inequívocamente afirmativa. Su respuesta mantiene que h= ay clases allí donde existan asociaciones de dominación. Esto plantea un serio problema. Significaría que hay clases no solo en la industria y en la burocracia, sino que también las habría, co= mo señalaba Giddens, en los clubes de cricket. Siguiendo este criterio,= un mismo individuo podría pertenecer simultáneamente a tantas cl= ases como a asociaciones de dominación perteneciera. Dahrendorf es extremadamente claro al respecto:

Clases sociales y conflictos= de clases existen en todas partes dentro de aquellas asociaciones en las que se distribuye desigualmente la autoridad según las posiciones sociales[167].

  = ;   En la industria está bien clara la existencia de dos clases: quienes ejercen la autoridad estarían de un lado de la frontera y quienes carecen de ella del otro. Ahora bien, ¿dónde meter a aquellas personas como los ingenieros, los químicos, los físicos, los juristas, los psicólogos y otros profesionales que no ejercen autori= dad directa -a los que Dahrendorf se refiere como la "plana mayor"? De nuevo el problema se resuelve recurriendo a la distribución de la autoridad.

Más frecuente es, sin embargo, que esta "plana mayor" esté vinculada a la línea de autoridad a través de un sistema complejo de relacio= nes, careciendo sus miembros de capacidad directa de mando. En este caso, la situación de clase de los especialistas queda relativamente indeterminada, ya que ni son elementos ejecutivos ni de mando, estando sus puestos al margen de la estructura jerárquica de la empresa. Solo en= la medida en que son elementos auxiliares de la dirección tienen una autoridad indirecta, a veces relevante, por lo que pueden ser considerados = como integrando un sector marginal de la clase dominante de la empresa industria= l[168].

  = ;   En lo que se refiere a las organizaciones burocráticas, estas se diferencian de las industriales en un punto esencial. Es el hecho de que en estas últimas los límites que separan a quienes ejercen de autoridad de quienes no lo hacen están muy claros. En este sentido s= on organizaciones dicotómicas. Por contra, en las organizaciones burocráticas existe una graduación de competencias, siendo en= tal sentido organizaciones jerarquizadas.

(...) todos los titulares de funciones burocráticas figuran, en la asociación de dominación de la sociedad política, del mismo lado de la divisoria que separa a los titulares de autoridad de aquellos que carecen de ella[169].

  = ;   Todas las funciones burocráticas son titulares de autoridad, aunque a vece= s es una autoridad difícilmente perceptible.

  = ;   Llegados aquí, queda responder a la cuestión de cuál sea la cla= se dominante. Dahrendorf rechaza las soluciones propuestas por Burhman, Mills, Renner o Reisman. Burham en un principio equipara la clase dominante con los directivos, para a continuación ofrecer una ampliación del concepto de manager hasta incluir en él a los burócratas, los parlamentarios, los dictadores y a otros grupos dominantes. Mills añ= ade a la élite capitalista de las "60 familias" los "nuev= os hombres de poder", los funcionarios sindicales, políticos, etc.. Renner habla de la existencia del imperio exclusivo de la ley, resultado de= la democracia política. Sin embargo no explica en qué consiste e= sta ley o cómo se aplica. Riesman equipara la clase dominante con los llamados grupos vetantes. Cada uno de estos grupos representa alguno de los intereses parciales de las clases dominantes. Por tanto, más bien hay una pluralidad de grupos dominantes, ninguno de los cuales domina a los demás.

  = ;   Frente a estas dificultades Dahrendorf defiende que la clase dominante está constituida por los ministros, los parlamentarios (o más exactamente= los elementos integrantes de los grupos parlemantarios en el gobierno) y las je= faturas burocráticas.

¿A qué posicio= nes -hemos de preguntarnos- corresponde en las sociedades industriales desarrolladas la última facultad de dominación? ¿De qué posiciones parten las directivas que la burocracia administra? La respuesta a tales preguntas no solo no es difícil, sino que resulta trivial. Las verdaderas posiciones de dominación en la esfera política, corresponden, en las sociedades modernas, junto al aparato burocrático estatal, a los puestos de ministro (en la medida en que = se trate de ministros del poder ejecutivo) y a los parlamentarios, o más exactamente, a los elementos integrantes de las fracciones parlamentarias gubernamentales. Por razón de sus posiciones, constituyen los titula= res de estos tres grupos de cometidos, esto es, los diputados de los partidos gubernamentales, los ministros y las jefaturas burocráticas, la clase dominante de las sociedades desarrolladas[170].

 

 

5.2.2. LAS CLASES SOCIALES EN PARKIN[171]

  = ;   Parkin comienza su estudio sobre las clases desde una valoración crí= tica de las aportaciones del marxismo y de la sociología al estudio de la estructura de clases.

  = ;   Quizás el único punto de acuerdo en lo que se refiere al estudio de las cla= ses es la división entre trabajo manual y no manual. Esta división carece de cualquier tipo de connotación que implique enfrentamientos= , al contrario de lo que ocurre con los conceptos de burguesía y proletariado.

  = ;   Esta división aun podría ser operativa en el marco de la empresa capitalista. La situación se complica a medida que el sector público emplea a un porcentaje elevado de la población asalariada. La base para integrar a los trabajadores no manuales de niveles intermedios o bajos en la clase dominante deriva de la idea de que se han identificado con los intereses del capital (basta quizás para ello c= on pensar en la actitud pasiva de los trabajadores de oficinas en una de las últimas huelgas de la empresa madrileña de autobuses EMT). Es= to es más difícilmente sostenible para los trabajadores del sect= or público. En este último en muchas ocasiones los trabajadores = no manuales carecen de la presencia física de un grupo de trabajadores manuales a los que considerar como inferiores. Además, como indica Parkin, aquí es mucho más difícil que el empleado pueda trasladar sus destrezas laborales a otro ámbito de trabajo, con lo q= ue el empleador público ejerce una especie de monopolio de demanda de fuerza de trabajo.

  = ;   La pura relación de propiedad o no propiedad de los medios de producción apenas sirve para captar los cambios en la estructura de clases. Así, desde un enfoque marxista, Westergaard y Resler, al hab= lar de la nueva pequeña burguesía, introducen criterios de mercad= o, los cuales infuyen decisivamente en la determinación de sus ingresos. Fue Weber y no Marx quien planteó el marco teórico dentro del= cual captar las clases en términos de oportunidades de mercado. "Den= tro de cada neomarxista parece encontrarse un weberiano ansioso por salir", concluye Parkin[172].

  = ;   Parkin propone el concepto weberiano de cierre social. De este modo las divisiones= de clase se fundamentan en cuál sea el tipo de cierre al que recurren prioritariamente los distintos grupos sociales.

Por cierre social Weber enti= ende el proceso mediante el cual las colectividades sociales buscan ampliar al máximo sus recompensas limitando el acceso a los recursos y oportunidades a un número restringido de candidatos. Ello supone la necesidad de designar ciertos atributos sociales o físicos como bases justificativas de tal exclusión. Weber supone que deben considerarse todos los atributos de grupo -raza, lengua, origen social, religión-= por cuanto se los puede emplear para monopolizar determinadas oportunidades, normalmente económicas. (...) Su intención es siempre cerrar = el acceso a oportunidades sociales y económicas a extraños.[173]

  = ;   No obstante, Weber no vinculó el concepto de cierre social a la formación de clases sociales.

  = ;   Parkin distingue tres tipos de cierre social: el excluyente, el usurpador y el dua= l.

A) Cierre social excluyente. Parkin considera que el &qu= ot;rasgo específico del cierre social excluyente es la pretensión por parte de un grupo de asegurarse una posición privilegiada a expensas= de otros grupos mediante un proceso de subordinación".[174] Se trata de una forma de acción colectiva que da lugar a la categoría social de los rechazados o extraños. Gráficamente, el cierre social excluyente supone la utilizació= ;n del poder hacia abajo porque implica necesariamente la creación de un grupo, clase o estrato de individuos definidos como inferiores. Esto da lug= ar a una reacción por parte de los excluidos, quienes hacen uso de su pod= er en un sentido ascendente con la pretensión de apropiarse de los recu= rsos de que han sido excluidos.

  = ;   La exclusión es la forma principal de cierre social en todas las socied= ades estratificadas. Históricamente, el nacimiento y consolidación= de los grupos dominantes fue debido al "control monopólico sobre recursos valiosos tales como la tierra, conocimientos esotéricos o l= as armas, por parte de un círculo limitado de individuos marcados por d= eterminadas características sociales".[175] Las formas burguesas de exclusión se apoyan en lo que Weber llam&oac= ute; la adscripción racional a los valores. Entre los ejemplos de cierre social Weber menciona el uso de exámenes de cualificación, un periodo de prueba, elección de nuevos miembros mediante el voto, la admisión en virtud de los logros, abierta a todo el mundo.

  = ;   En la sociedad capitalista moderna los dos dispositivos principales de exclusión que la burguesía emplea para formarse y mantenerse = como clase son, primero, la propiedad y, segundo, las calificaciones y los méritos académicos o profesionales.

  = ;   La propiedad es un elemento que permite restringir el acceso a los medios de producción a la mayoría de la población. Parkin rechaz= a la idea de Dahrendorf de la propiedad como una manifestación del fenómeno más amplio de la autoridad y la considera como una f= orma de exclusión. En este sentido se apoya en Durkheim, quien afirmaba q= ue "el derecho de propiedad es el derecho que posee un individuo de exclu= ir a otros individuos o entidades colectivas del uso de un determinado objeto&qu= ot;[176].

  = ;   El concepto de propiedad se ha devaluado en la moderna sociología de las clases debido a su vinculación con la idea de herencia y su alejamie= nto de los ideales de mérito y sacrificio personal. En el manifiesto funcionalista de Davis y Moore recibe únicamente una referencia marg= inal en el sentido de que la propiedad estrictamente legal y carente de funcionalidad es ilegítima. En términos similares, Durkheim declaró que la herencia de la propiedad estaba ligada a práct= icas y a conceptos arcaicos para los que no hay lugar en la ética de hoy = en día.

  = ;   A diferencia de la propiedad, la titulación educativa se asocia con el esfuerzo individual y aparece como un criterio legítimo de otorgamie= nto de recursos privilegiados a los individuos. Ahora bien, el uso de los títulos educativos ha dado lugar a formas de cierre social y por tan= to de explotación. Esto es lo que se suele conocer como credencialismo, estrategia a la que recurren habitualmente los grupos profesionales. Por "credencialismo se entiende el uso exagerado de los títulos educativos como medio de controlar la entrada a posiciones claves en la división del trabajo".[177] La posesión del título se asocia con la posesión de determinados conocimientos, sobre los cuales los profanos, o sea los client= es, no tienen derecho a opinar, lo que permite al profesional una amplia libert= ad de movimientos.

  = ;   Las credenciales sirven para limitar el número de individuos que pueden acceder a una profesión, estableciendo restricciones de los tipos más variados: desde numerus clausus en las universidades, has= ta la determinación de cuántos profesionales puede haber por barriada o por número de habitantes. Es decir,

la profesionalización= puede entenderse como una estrategia dirigida, entre otros propósitos, a limitar y a controlar la oferta de aspirantes a una determinada ocupación con objeto de preservar o mejorar su valor en el mercado. = La tendencia universal entre las profesiones consiste en elevar los niveles mínimos de entrada a medida que un creciente número de candid= atos alcanza cualificaciones que fueron escasas hasta un momento dado.[178]

  = ;   Ni siquiera el cuidadoso estudio de Berg[179] pudo mostrar que las variaciones en el nivel de educación se correspondieran con variaciones en el nivel de calidad. La importancia que = se concede hoy a los títulos se debe a que simplifican y legitiman el proceso de exclusión. Parkin se apoya en Jencks[180] cuando afirma que "el empleo de titulaciones o de resultados de exámenes para excluir a los grupos que no lo alcanzan de los trabajos atrayentes puede interpretarse bajo el mismo enfoque que cualquier otra for= ma arbitraria de discriminación"[181]. Para los empleadores, los títulos son una señal que permiten simplificar los criterios de contratación.

  = ;   A partir de aquí Parkin compara las profesiones de base intelectual con las ligadas al deporte y al espectáculo. En estas últimas es = el público el que juzga quien puede dedicarse a ellas, cosa que no ocur= re en las profesiones de base intelectual. Parkin va aun más lejos y af= irma que el hijo de un actor de renombre rara vez alcanza la fama de su padre si elige la profesión de actor. Aquí Parkin confunde el alcance = de la comparación. También puede afirmarse que es raro que el hi= jo de un intelectual de renombre alcance la fama de su padre si sigue la profesión de su progenitor. Si lo que quiere decir Parkin es que es fácil que el hijo de un profesional intelectual también se convierta en un profesional, la cosa parece acertada. También un hij= o de actor tiene grandes posibilidades de ejercer una profesión relaciona= da con el cine o el teatro. Y, tanto en las profesiones de base intelectual co= mo en las vinculadas al deporte o al espectáculo, el público dis= pone de ciertas posibilidades de juicio. Por ejemplo, ni todos los abogados ni t= odos los futbolistas tienen el mismo nivel retributivo. El público juzga quien es un buen profesional y eso puede explicar su retribución. Del mismo modo que hay futbolistas de segunda división, hay profesionale= s de segunda categoría. Otra cosa es que determinados grupos profesionales consigan para todos sus miembros unos niveles retributivos mínimos q= ue por sí solos son una situación de privilegio. Este podr&iacut= e;a ser, por ejemplo, el caso de los notarios. No obstante, en este caso, habr&= iacute;a que tomar en consideración la larga duración de los estudios (licenciatura más oposiciones) conducentes al acceso a estas profesi= ones como explicación de unos elevados ingresos mínimos.

  = ;   El empleo de restricciones en el acceso a determinados empleos no es solo prop= io de profesiones intelectuales. También se da en algunos oficios manua= les organizados en forma de gremios.

  = ;   Además de la propiedad y los títulos hay otras bases de exclusión que funcionan con la misma eficacia que estas dos. Parkin cita los ejemplos de = la pertenencia al partido comunista en los países socialistas y la exclusión de los negros por los blancos en el sistema del aparthe= id.

  = ;   Las estrategias de cierre social se apoyan en tácticas legalistas, es de= cir, buscan que la legislación del estado ampare sus pretensiones.

  = ;   Un problema interesante es el de cómo logran o no los padres que sus hi= jos hereden su situación de privilegio. Ni la propiedad ni los títulos bastan para conseguir que los hijos de los grupos excluyentes sigan perteneciendo a ellos.

La propiedad, en una sociedad comercialmente dinámica y en expansión, es demasiado volátil para servir de salvaguardia tanto contre el descenso social = de la descendencia como contra la continua infiltración de recién llegados. Constantemente surgen nuevas familias en las filas de los propietarios aupadas por la rueda capitalista de la fortuna, mientras otras= ya establecidas se hunden sin dejar rastro. (...) Las formas de propiedad agra= ria, industrial, comercial y financiera tienden, cada una, a poseer una base soc= ial distinta, lo cual dificulta a cualquier grupo asentado sobre una de ellas q= ue pueda evitar la aparición de nuevos grupos basados sobre las demás[182].

  = ;   El mismo carácter frágil presentan las titulaciones. No todos los hijos de las personas con titulación finalmente acaban sus estudios universitarios. Parkin cita datos de Gran Bretaña según los cuales menos de la mitad de los hijos provenientes de los grupos profesiona= les más altos han conseguido reproducir el status de sus padres y la mayoría de los restantes han debido conformarse con un empleo no man= ual.

  = ;   Todo ello plantea la cuestión de hasta qué punto la burguesí= ;a se preocupa por su autoperpetuación a través de su descendenc= ia. La respuesta a esta cuestión proviene de Weber y no es otra que la adscripción racional a los valores. La consecuencia de creer en los valores meritocráticos supone caer en el riesgo de que los hijos desciendan socialmente.

     El cierre social excluyente puede basarse en criterios colectivos y criterios individuales. Un ejemplo aclarará esta idea. En la antigua sociedad soviética la nomenklatura es un dispositivo de exclusió= ;n individual. Cada aspirante a la nomenklatura es sometido a un cuidad= oso examen para determinar su pureza ideológica. La clase obrera europea= del siglo XIX es un ejemplo de exclusión de carácter comunitario, puesto que era fácilmente distinguible a simple vista quien era un proletario y quien no.

B) El cierre social como usurpación. Se entiende por usurpación el tipo de cierre social puesto en práctica por un grupo como consecuencia de su carácter de excluido y a las experiencias colectivas asociadas a esa exclusión. Las acciones de usurpación comparten el objetivo de apoderarse de una parte de los beneficios y recursos propios de los grupos dominantes en la sociedad. Esta apropiación incluye una amplia gama = de posibilidades: desde la redistribución hasta la completa expropiación. Entre los ejemplos típicos se pueden incluir las luchas entre sindicatos y capital, así como los programas polí= ;ticos radicales anticapitalistas. Así mismo incluye los esfuerzos colectiv= os de los grupos raciales y étnicos subordinados para obtener la iguald= ad de derechos cívicos y sociales, y también los esfuerzos efectuados por las organizaciones de mujeres a fin de conseguir la completa igualdad con el hombre. En todos estos casos se trata de la movilizaci&oacu= te;n del poder de que dispone un grupo o colectividad para utilizarlo contra otro que mantiene con él una relación dominante. En un sentido metafórico, la usurpación es el uso del poder en direcci&oacu= te;n ascendente.

  = ;   Una de las principales diferencias entre el cierre usurpador y el excluyente es= que el primero tiende a apoyarse fundamentalmente en la movilización colectiva de los implicados, lo que ocurre, tal y como señala Parkin= , en el caso de las huelgas, manifestaciones, sentadas, piquetes, etc. La línea de separación entre los actos de usurpación lega= les e ilegales es con frecuencia muy tenue y tiende a ser redefinida una y otra= vez a lo largo del tiempo.

  = ;   La acción sindical es muchas veces considerada como una forma de chanta= je, es decir, como un acto ilegítimo que rompe la convivencia. Por parte= de las clases dominantes las pretensiones sindicales plantean el problema durkheimiano de cómo imponer restricciones a las exigencias desmedid= as de los grupos subordinados.

  = ;   Es posible incrementar la eficacia de los actos de usurpación mediante = lo que Parkin denomina "potencial perturbador", es decir, la capacid= ad de generar molestias a la comunidad de modo que esta puede volverse en cont= ra de los grupos excluyentes, aunque, en ocasiones, los perjudicados sean los grupos usurpadores. Un ejemplo típico de capacidad perturbadora lo suministran las huelgas en servicios públicos como transportes, sani= dad, educación, etc.

  = ;   Normalmente el cierre social usurpador no tiene carácter revolucionario.

Las formas de cierre social = propias del área productiva tienen por objeto combatir los efectos de= la exclusión y casi nunca se proponen el desmantelamiento del aparato institucional de exclusión.[183]

  = ;   En este sentido Lenin acusaba de economicismo o tradeunionismo al movimiento sindical. Los sindicatos serían incapaces de ir más all&aacut= e; de la consecución de pequeñas reformas, subidas salariales, q= ue jamás pondrían en peligro el orden social favorable a los gru= pos excluyentes.

  = ;   En cualquier caso, la lógica del capitalismo parece favorecer los actos usurpadores. Buena parte de la legitimidad de la sociedad capitalista deriv= a de su capacidad para hacer efectiva su promesa de abundancia para todos.<= /o:p>

La perspectiva de mejoras ma= teriales ininterrumpidas es la clave para la aceptación condicional de todo el montaje político y económico que pretende dar a la desigualdad una buena apariencia. Con tal de que la clase menos favorecida sea conscien= te de su mejora gradual y se mantega optimista sobre las perspectivas de modes= tos avances en el futuro, no va a haber necesidad de emprender acciones muy elaboradas con fines de persuasión moral.[184]

  = ;   La estabilidad, especialmente tras la segunda guerra mundial, ha sido consecue= ncia del crecimiento económico. Si los obreros insisten en mantener o aumentar su participación en la distribución de la riqueza el sistema empieza a tambalearse.

  = ;   Las formas usurpadoras de cierre social se producen en otros contextos además del de las clases. Parkin destaca la acción colectiva = de las mujeres o las minorías étnicas para conseguir la igualdad= de derechos, acción similar a la que despligan las clases subordinadas.=

Una de las diferencias impor= tantes que distingue al cierre usurpador por parte de una clase explotada del efec= tuado por otros grupos sociales igualmente explotados es que la primera dispone de una serie de recursos perturbadores para respaldar sus pretensiones.[185]

  = ;   Es decir, las minorías étnicas o las mujeres no ocupan normalmen= te posiciones estratégicas en la división del trabajo que les permitan adoptar actitudes de fuerza. Sus miembros se hayan casi siempre dispersos en el mercado de trabajo de forma que cualquier negativa a seguir prestando sus servicios carecería de efectos especialmente graves. P= or lo general ocupan puestos de trabajo mal retribuidos y despreciados por los trabajadores del sexo o grupo étnico dominante.

A falta de represalias basad= as en la producción, estos grupos están obligados a apoyarse, sobre to= do, en movilizaciones colectivas de carácter discursivo con objeto de conseguir sus reivindicaciones. Esto es, cuando un grupo no tiene la capaci= dad de impedir el funcionamiento del sistema en sus puntos más vulnerabl= es se ve obligado a emprender una estrategia cuya eficacia radica en el despli= egue de sentimientos morales y de energía política.[186]

C) El cierre social dual. Exclusión y usurpación no son términos sinónimos de capital y trab= ajo. El cierre social excluyente es una división que tiene lugar tanto en= tre clases, que es lo que hemos visto ahora, como dentro de ellas.

  = ;   Conviene tener en cuenta que el cierre social excluyente constituye tanto un aspecto= de la división y conflicto dentro de las clases como entre ellas. =

Las estrategias de exclusi&o= acute;n dirigidas hacia lo que Weber llama "monopolización de oportunidades" las utiliza normalmente un segmento de la clase subordi= nada en contra de otro perteneciente a la misma, en general sobre la base de particularidades étnicas, de sexo, de raza y otros atributos colecti= vos. Ello quiere decir que la explotación se produce al mismo tiempo tant= o en el interior de la clase subordinada como contra ella, dado que las formas de acción colectiva implican un uso del poder que crea una capa de individuos inferiores socialmente excluidos.[187]

  = ;   Parkin aduce los ejemplos de las prácticas obreras de resistencia masculina= a aceptar la igualdad de oportunidades con las mujeres (tema ya denunciado por Engels), los esfuerzos de los trabajadores protestantes del Ulster para exc= luir a los católicos de los puestos calificados y de los cargos políticos, la acción de los trabajadores blancos en los EE.UU. para negar a los negros la igualdad en el acceso a las escuelas y a las viviendas, la pretensión de un grupo idiomático como en el ca= so del Canadá o de Bélgica de monopolizar puestos y recursos cla= ves.

Sin embargo, aunque el cierr= e social dentro de una clase arranca, la mayor parte de las veces, de sus supuestos beneficiarios, tampoco puede decirse que siempre sea así. Un ejemplo= de ello lo constituye la relación entre la clase obrera indígena= de los países del occidente europeo y los trabajadores inmigrantes que forman un amplio segmento de la mano de obra no calificada. Resulta evidente que los trabajadores inmigrantes están situados en una posició= ;n negociadora extremadamente débil como consecuencia de las restriccio= nes legales de índole punitiva que sobre ellos imponen los diversos gobiernos europeos.[188]

  = ;   No obstante, sería incorrecto imputar a los trabajadores indígen= as la responsabilidad por esta situación. Sin embargo, es cierto que el movimiento obrero no ha mostrado excesivo interés en tratar de mejor= ar su situación.

  = ;   Parkin aduce ejemplos que prueban que no siempre ha sido la indiferencia el rasgo = que ha caracterizado al movimiento obrero, sino que, en ocasiones, ha aparecido= la hostilidad. El movimiento obrero australiano, por ejemplo, jugó un p= apel determinante en la implantación de una política blanca para su país con objeto de exluir del mercado de trabajo a la mano de obra de procedencia asiática. Así mismo los obreros de la costa oeste= de Canadá y de los EE.UU. formaron la Working Men's Protective Associat= ion, movimiento que hizo de la exclusión de los chinos el punto principal= de su plataforma política. Algo similiar puede decirse con respecto al movimiento obrero sudafricano. En este último caso la clase obrera blanca, dado que practica fundamentalmente el cierre social excluyente sobr= e la clase obrera negra, pertenecería a la clase dominante.

  = ;   Incluso en el contexto de homogeneidad racial, el cierre social emprendido por un s= ector de los trabajadores contra otro ha sido un hecho normal como demuestra el c= aso de la aristocracia obrera.

  = ;   El fenómeno del cierre social dual no solo se da entre los trabajadores, sino que también se produce en los grupos de empleados a los que nor= malmente se designa como profesionales bajos o semiprofesionales. =

Se trata de ocupaciones que justifican su demanda de recompensas sobre la base de calificaciones formal= es pero que no han sido capaces de establecer un cierre social profesional mediante un monopolio legal o el control del número y la calidad de = los aspirantes a ejercerlas. Así se plantean dos preguntas. La primera es por qué las semiprofesiones no han sido capaces de completar un cier= re social como lo han hecho los abogados, los médicos y otros monopolios profesionales por el estilo.[189]

  = ;   La segunda plantea las razones del ascenso de la afiliación sindical en= tre estos asalariados.

  = ;   Los trabajadores sociales, las enfermeras y las demás ocupaciones simila= res constituyen profesiones frustradas. Esto es, deben considerarse como actividades que no han consolidado su status profesional.=

  = ;   Por otro lado, las semiprofesiones suelen ser desempeñadas por mujeres. = El hecho de que las mujeres aun sean las principales responsables de las tareas domésticas las coloca en una mala posición para que sus actividades laborales alcancen plena autonomía. No obstante, esta explicación le parece a Parkin excesivamente sexista. Más interesante parece la explicación de que la elevada presencia femeni= na en estas actividades se debe al hecho de que los hombres han rehusado su ejercicio.

  = ;   Otra explicación es la que se centra en la creciente proletarizació= ;n de las semiprofesiones.

 

  = ;   Llegados aquí convendría hacer alguna valoración de las interesantes y sugerentes aportaciones de Parkin. De acuerdo con él, como hemos visto, las clases no se definen por su relación con los medios de producción sino por el tipo de acción colectiva al = que recurren para asegurarse los máximos beneficios posibles. Parkin no explica si todos los grupos que practican o que son víctimas del cie= rre social ursurpador constituyen o no una clase. ¿Qué ocurre con= las mujeres o con las minorías étnicas? A estos grupos nunca les aplica la denominación de clase. Téngase en cuenta cuá= l es la definición de clase que suministra el propio Parkin.

No es la posición del= grupo en la división del trabajo o en el proceso productivo lo que determi= na su clase, sino el carácter de su forma de cierre social principal.[190]

  = ;   Parkin considera que todos los grupos o clases que practican el cierre social usurpador, si además practican la exclusión, son explotadores= , lo cual es por lo menos discutible. Una cosa es que la clase obrera indígena de los países capitalistas pueda elaborar estrategia= s de exclusión frente a las minorías étnicas y otra muy distinta es que sea explotadora de estas minorías.=

 

5.2.3. LAS CLASES SOCIALES EN GIDDENS.=

  = ;   Frente al marxismo, Giddens[191] matiza la importancia de la estructura de clases en la conformación = de los procesos sociales. Por un lado, y en esto no hace más que sumars= e a los enfoques weberianos, solo en el capitalismo la clase se convierte en un principio estructural central de la sociedad globalmente considerada. Por o= tro lado, en el seno del capitalismo, la clase explica, junto con otros element= os, como la etnia o el género, la explotación y la dominaci&oacut= e;n.

  = ;   Giddens establece una importante distinción entre sociedades de clases (sociedades en las que la clase es el principio estructural básico) y sociedades divididas en clases ("sociedades en las que hay clases, per= o en las que el análisis de clase no sirve como base para identificar el principio estructural básico de la organización de dicha sociedad"[192]). Giddens lleva a cabo una distinción entre recursos de asignaci&oacut= e;n (recursos que implican un control sobre la naturaleza) y recursos de autori= dad (recursos que implican un control sobre interacciones sociales de diversos tipos). A partir de aquí las sociedades pueden ser clasificadas en función de qué (a) tipo de dominación de los recursos,= de autoridad o de asignación, sea más importante y (b) de cuál sea la magnitud del control sobre cada uno de estos recursos en= el tiempo y en el espacio. De acuerdo con Giddens solo en el capitalismo tiene= una importancia trascendental el control sobre los recursos de asignació= n. En lo que se refiere a la cuestión del tiempo y del espacio, el capitalismo supone el punto máximo en el control de los recursos de asignación. Basta comparar las sociedades capitalistas con las de recolectores y cazadores. En estas últimas los recursos son adquirid= os en el presente, con un horizonte temporal corto y con un comercio muy escas= o.

  = ;   Giddens vincula el concepto de clase a las "formas sectoriales de dominación creadas por la posesión privada de la propiedad&qu= ot;.[193] Por posesión se entiende el control directo sobre el uso y la disposición de la propiedad y privada se refiere a los derechos individuales de disposición sobre esa propiedad. Esto significa que allí donde la apropiación del excedente dimana del control so= bre los recursos de autoridad no podemos hablar de una sociedad de clases sino = de una sociedad dividida en clases.

  = ;   Como bien indica Wright[194], muchos marxistas compartirían con Giddens esta diferenciación analítica, aunque discutirían la terminología empleada= . En cualquier caso, el lenguaje no es inocente. ¿Por qué Giddens utiliza estos términos?

Al combinar el control sobre= los recursos de asignación y de autoridad en la especificación de= las relaciones de clase, los marxistas afirman, al menos implícitamente,= que estas dos formas de control de los recursos no están interrelacionad= as de un modo meramente contingente. Están sistemáticamente unid= as entre sí, de modo que sólo pueden darse ciertas formas establ= es de combinación. Al excluir la relación con los recursos de autoridad del concepto de clase, Giddens, por el contrario, mantiene su tes= is de que la organización social de los recursos de autoridad, as&iacut= e; como su desarrollo y transformación, son autónomos con respec= to a los recursos de asignación.[195]

  = ;   La preocupación fundamental de Giddens es explicar el proceso de estructuración de la relaciones de clase, es decir, cómo expl= icar la conversión de relaciones económicas en estructuras sociale= s de carácter no económico. Esto es lo que hace en su obra clásica La estructura de clases en las sociedades avanzadas.[196]

  = ;   Hay dos modos de analizar los procesos de estructuración: mediato e inmediato. La estructuración mediata de las relaciones de clase se refiere a los vínculos globales que conectan ciertas capacidades de mercado y la formación de grupos identificables. Este proceso está gobernado por la distribución de las posibilidades de movilidad social, de tal modo que cuanto más cerrada es una sociedad, mayor es la estructuración de clases. Giddens toma en consideraci&oa= cute;n tres tipos de capacidades de mercado relevantes: la propiedad de los medios= de producción, la posesión de credenciales educativas y técnicas y la posesión de la fuerza de trabajo.

  = ;   La estructuración inmediata consiste en los varios factores que moldean= la formación de clases, a saber, la asignación de tareas ocupacionales dentro de la empresa, las relaciones de autoridad dentro de la empresa y la influencia de los grupos distributivos en los que la segregación de comunidad o de vecindario da lugar a patrones comunes= de consumo de bienes económicos y estilos de vida compartidos.

  = ;   Como resultado de ambos fenómenos de estructuración tenemos tres clases sociales: alta, media y obrera.

  = ;   Existen tres fuentes de estructuración inmediata de las relaciones de clase:= la división del trabajo dentro de la empresa, las relaciones de autorid= ad en los centros de trabajo y la influencia de lo que llama "grupos distributivos".

  = ;   La división del trabajo facilita la formación de grupos que se encuentran en similar situación frente a otros. La división técnica del trabajo entre trabajo manual y no manual contribuye a cr= ear al menos el reconocimiento de clase entre los trabajadores manuales. <= /o:p>

  = ;   La división entre trabajadores manuales y no manuales se acentúa= con el ejercicio de la autoridad. Aquí Giddens parece apoyarse en Poulan= tzas al considerar que todos los trabajadores administrativos participan en la elaboración y/o ejecución de las normas de autoridad.

  = ;   El tercer factor, el de los "grupos distributivos", se desenvuelve e= n la esfera del consumo, a diferencia de los dos anteriores que lo hacen en la esfera de la producción. Aun reconociendo que las clases tienen su asiento, en última instancia, en la esfera económica, no es desdeñable la influencia que en la estructuración de las clas= es desempeñan las pautas de consumo. De este modo, Giddens define los "grupos distributivos" como

aquellas relaciones que entrañan formas comunes en el consumo de bienes económicos, independientemente de si los individuos implicados llevan a cabo cualquier = tipo de evaluación consciente de su honor o prestigio en relación = con otros; el "status" se refiere a la existencia de semejantes evaluaciones y un "grupo de status" es, entonces, cualquier conju= nto de relaciones sociales que deriva su coherencia de la aplicación de = estas[197].

  = ;   Giddens argumenta que, en la medida en que la clase es un fenómeno estructur= ado, habrá una conciencia de clase común, actitudes, creencias y estilos de vida compartidos. Diferencia el reconocimiento de clase de la conciencia de clase. El reconocimiento de clase no significa que estas actitudes y creencias den lugar a una particular afiliación de clase= o que existan clases opuestas. La conciencia de clase supone que las creencias compartidas están enraízadas en la clase y que existen otras clases identificables. Para Giddens, la diferencia marxista de clase en sí y clase para sí resulta insuficiente. Distingue tres modos= de conciencia de clase. En primer lugar, está la identidad de clase, estadio en el cual existe una idea de cierto grado de diferenciación social. En segundo lugar, está la conciencia de conflicto, la percepción de una oposición de intereses entre una o má= ;s clases. En tercer lugar, la conciencia revolucionaria, la cual implica la creencia de que es posible, por medio de la acción de clase, la transformación radical de las estructuras socioeconómicas existentes. Para Giddens, el problema para la clase obrera consiste en que = la conciencia del conflicto no lleva a la conciencia revolucionaria. Para que exista y se desarrolle la conciencia revolucionaria, se deben fundir los sentimientos de privación y de resentimiento con un proyecto creíble de transformación social. La conciencia revolucionari= a es más fácilmente desarrollable en los países menos desar= rollados que en los más desarrollados.

  = ;   ¿Qué es, en definitiva, una clase social?

En primer lugar, las clases = son grupos en gran escala. El nacimiento de las clases presupone una rup= tura con el tipo de sistema económico y social, característico del feudalismo, así como con otros tipos de sociedad tradicional, basados fundamentalmente en la comunidad autosuficiente. Un factor decisivo que promueve esta superación de la comunidad local es la formació= n de las relaciones de mercado y la división del trabajo que permite la producción de bienes. En segundo lugar, las clases son más bi= en agregados de individuos que "grupos" sociales. Esto no significa que las cl= ases no puedan dar lugar a grupos concretos con "fronteras" claramente definibles, formados por un conjunto común de interrelaciones que un= en a sus miembros entre sí. Pero el que esto sea así o no, depende= de varias condiciones adicionales. En tercer lugar, la aparición de las clases presupone la disolución de los vínculos personalizados= de fidelidad o de obligación característicos de la sociedad feud= al y su sustitución por relaciones "impersonales" de tipo contractual. Finalmente, las clases son nominalmente "abiertas": = es decir, la pertenencia a una clase, no está determinada por una posición hereditaria respaldada por la costumbre o la ley[198].

  = ;   Si importante es saber lo que es una clase social, no lo es menos el saber lo = que no constituye una clase. Las clases no son entidades específicas, es decir, no constituyen una forma social delimitada, como pueda serlo una emp= resa o una universidad, y no poseen una identidad sancionada públicamente. Por tanto, las clases no gozan de un estatuto jurídico que permita deslindar con precisión matemática quien pertenece a una clas= e y quien no. Nadie puede pretender afiliarse a una clase.

  = ;   En segundo lugar, Giddens distingue la clase del estrato. El estrato comprende= eso que Ossowski y Wright llaman un esquema de gradación, "entraña un criterio o conjunto de criterios por el que los individuos pueden ser ordenados descriptivamente según una escala&qu= ot;.[199] A diferencia de lo que ocurre con las clases, las divisiones entre estratos= se pueden efectuar con claridad meridiana. Pensemos por ejemplo en la división en estratos en función del nivel de renta.

  = ;   Finalmente, se debe diferenciar entre clase y élite. La teoría clá= sica de las élites es en parte opuesta a la teoría de las clases. = Grosso modo, la teoría de las élites sustituye el conflicto de clases por la oposición entre élite y masa.=

  = ;   La burguesía y la clase obrera quedan definidas, respectivamente, a par= tir de su posesión o su no posesión de los medios de producción. Esto no quiere decir que la clase obrera carezca de pode= r. La clase obrera posee la fuerza de trabajo, lo cual le proporciona una cier= ta capacidad de negociación en el mercado. A diferencia de Marx, Gidden= s plantea claramente que las clases se definen, no en las relaciones de producción, sino en las relaciones de mercado.

(...) podemos percibir inmediatamente que, incluso en el enfoque marxiano, la noción de "no propiedad" es algo así como un nombre equivocado. Porq= ue si la "propiedad" se concibe como un conjunto de capacidades de acción en relación con el funcionamiento del mercado, es evid= ente que el trabajador asalariado posee dichas capacidades. La "propiedad&q= uot; del trabajador asalariado es la fuerza de trabajo que pone en venta al entr= ar en la relación contractual. Si bien esto le coloca en una posición de desventaja en la negociación competitiva con resp= ecto al dueño del capital, esto no constituye simplemente una relaci&oacu= te;n de poder de dirección única: el patrono necesita de la "propiedad" que posee el trabajador asalariado y debe atender al menos mínimamente a las exigencias de este -si quiere evitar la reti= rada colectiva de la fuerza de trabajo como posible sanción[200].

  = ;   Aquí Giddens critica a Marx por suponer que la fuerza de trabajo tendería= a la homogeneización. Ocurre justamente lo contrario: distintas person= as con diferentes niveles educativos poseen distintas capacidades de negociación en el mercado.

  = ;   En lo que se refiere a la clase media, arranca Giddens de una cita de Marx en = la que el pensador alemán hacía alguna advertencia sobre el crecimiento de las ocupaciones de clase media. Marx concretamente las caracterizaba como aquellas posiciones que se encuentran entre el trabajado= r, por una parte, y el capitalista y el terrateniente por la otra. Estas clases medias, siguiendo a Marx, "son una carga que soporta la base trabajado= ra y que aumenta la seguridad social y el poder de los diez mil que se encuentran arriba".[201]

  = ;   Las diferencias en la capacidad de mercado que suponen las credenciales educati= vas y técnicas se traducen no solo en un mayor nivel de renta, sino en distintas condiciones de trabajo no menos importantes. Giddens señala que no ha desaparecido la superioridad tradicional del trabajador de cuello= blanco en lo tocante a seguridad en el empleo: en general, los trabajadores no manuales continúan disfrutando de una mayor seguridad, aun cuando hay ciertas categorías de trabajadores manuales que gozan también= de una alta seguridad en el empleo. En segundo lugar, las pautas típica= s de los salarios profesionales son distintas en las dos categorías. No s= olo es el hecho de que los trabajadores de cuello blanco tengan más posibilidades de promoción, sino que experimentan otras pautas de recorrido salarial. Cita una investigación de 1959, de Fogarty, que prueba que el punto culminante salarial de los trabajadores manuales no cualificados se alcanza a los treinta años, mientras que los trabajadores especializados alcanzan ese techo diez años despu&eacut= e;s. Señala que la duración de la jornada de trabajo semanal es al= go mayor en el caso de los trabajadores manuales que en los no manuales. También cita las diferencias que existen en lo que concierne al cobr= o de pensiones, con aportaciones de la propia empresa, entre ambos tipos de trabajadores. No obstante hay una cierta confluencia entre las ocupaciones manuales y las ocupaciones administrativas y comerciales, desempeñad= as estas dos últimas fundamentalmente por mujeres. Destaca tambié= ;n la diferencia que supone trabajar en un entorno limpio como es la oficina, incluso situada físicamente por encima del taller. Esto es cierto en empresas donde hay trabajadores de oficina que gestionan lo producido por l= os trabajadores manuales, donde incluso, en ocasiones, supervisan a los trabaj= adores manuales.  <= /p>

 


5.2.4. LAS CLASES EN GOLDTHORPE.=

  = ;   Goldthorpe es un ejemplo de la gran atención que los enfoques weberianos han prestado a la movilidad social. De hecho, su esquema de clases procede de s= us estudios sobre la movilidad social en Gran Bretaña, en concreto, de = la escala Hope-Goldthorpe sobre la deseabilidad social.

  = ;   Las clases derivan de la agrupación de las personas a partir de sus ocupaciones, ocupaciones que son categorizadas en función, por un la= do, de sus fuentes y niveles de renta, su grado de seguridad económica y= las posibilidades de ascenso económico; y, por otro lado, por su localización en las jerarquías de control y autoridad en los lugares de trabajo. El resultado de esta agregación es el esquema de siete clases utilizado por Goldthorpe.

  = ;   En Goldthorpe la enumeración de las clases que detecta en las sociedades desarrolladas apenas se acompaña de una explicación. No obsta= nte, como se verá a continuación, la inspiración weberiana está clara dado que combina los dos elementos básicos del esq= uema de Weber: la propiedad y el conocimiento.

CLASE DE SERVICIO

I. Profesionales superiores; directivos de grandes empresas y grandes empleadores (más de 25 empleados).

II. Profesionales de nivel medio e inferior; técnicos superiores, directivos de pequeñas empresas (menos d= e 25 empleados); supervisores de empleados no manuales.

 

CLASES INTERMEDIAS

IIIa Empleados no manuales de rutina en la administración y el comercio.

IIIb Trabajadores de servicios personales y= de seguridad.

IVa  Pequeños propietarios, artesanos, etc. con empleados (menos de 25).

IVb  Pequeños propietarios, artesanos, etc. sin empleados.

IVc  Agricultores, pescadores, etc.

V    Supervisores de trabaj= adores manuales, técnicos de nivel inferior, etc.

 

CLASE OBRERA

VI &n= bsp; Trabajadores manuales cualificados.

VIIa Trabajadores semicualificados y sin cualificar no agrarios.

VIIb Trabajadores agrarios.<= o:p>

  = ;   Las clases I y II están constituidas por individuos asalariados y autoempleados como profesionales, gerentes y propietarios de grandes empres= as. Juntos constituyen la clase de servicio. La clase III está compuesta= por trabajadores de cuello blanco: empleados administrativos y de ventas que ejercen trabajos rutinarios. La clase IV está constituida por pequeños propietarios y la pequeña burguesía tradicion= al. La clase V está formada por los trabajadores técnicos de bajo nivel y los supervisores de los empleados manuales. La clase VI está constituida por los trabajadores manuales cualificados. La clase VII est&aa= cute; formada por los trabajadores de cuello azul no cualificados y semicualifica= dos.

  = ;   Estas siete categorías puedan ampliarse hasta llegar a once. La clase III = se subdivide en IIIa (administrativos) y IIIb (vendedores). La clase IV se pue= de subdividir entre quienes tienen empleados (IVa) y quienes no (IVb) y desgaj= ar a los propietarios campesinos -con o sin empleados- del resto (IVc). Lo mismo puede hacerse con los campesinos asalariados del grupo VII (VIIb).

  = ;   Posteriormente[202] Goldthorpe modificó este esquema, presentado el siguiente:

1.Clases I y II. Todos los profesionales, administradores y directivos (incluyendo grandes propietarios), técnicos de alto nivel y supervisores de trabajadores no manuales.

2.Clase III. Empleados no manuales de rutina de la administración y del comercio, personal de ventas y otros trabajadores de servicios.<= /span>

3.Clase IVab. Pequeños propietarios, artesanos autónomos y otros trabajadores por cuenta propia con y sin empleados (que no pertenezcan al sector primario).

4.Clase IVc. Campesinos y pequeños propietarios y otros trabajadores autónomos del sector primario.

5.Clases V y VI. Técnicos de grado medio, supervisores de trabajadores manual= es y trabajadores manuales cualificados.

6.Clase VIIa. Trabajadores manuales semi-cualificados y no cualificados (que no pertenezcan al sector primario).

7.Clase VIIb. Campesinos y o= tros trabajadores del sector primario.

  = ;   Los principales cambios consisten en la unificación de la clase de servi= cio y de las clases V y VI debido a las dificultades de conseguir que estas diferencias puedan ser consistentes a nivel empírico. Nótese = que unificar en la clase trabajadora a las clases V y VI supone introducir en u= na misma clase a colectivos (técnicos de bajo nivel y supervisores de trabajadores manuales) que anteriormente pertenecían a las clases intermedias.

  = ;   Son varias las críticas que se pueden realizar al modelo de Goldthorpe. = En primer lugar, se trata de un modelo donde parece preponderar lo jerárquico, lo gradacional, frente a lo relacional.

  = ;   Un segundo problema deriva del uso que hace Goldthorpe del concepto de clase de servicio. En las teorizaciones primigenias sobre la clase de servicio (Renn= er y el propio Goldthorpe) esta aparece como una clase que desempeña funciones al servicio de la clase capitalista. Sin embargo, como hemos vist= o, la clase de servicio incluye también a los propietarios de los medio= s de producción.

  = ;   En tercer lugar, parece poco conveniente agrupar en una misma clase a los empleados de cuello blanco de rutina junto con los pequeños propietarios. Comparados con muchos empleados del sector público la situación de la pequeña burguesía es precaria, aunque puede ser mejor que la de los empleados del sector privado.

     Y, finalmente, co= mo veremos más adelante, a Goldthorpe se le ha criticado por excluir la presencia de mujeres en sus primeros estudios sobre movilidad social, en especial, por su defensa de lo que llamó enfoque convencional sobre = la posición de clase de las mujeres casadas que trabajan extradomésticamente.

     Quizás la aportación teórica más relevante de Goldthorpe al t= ema de la estructura de clase sea su reflexión sobre la clase de servici= o.[203]

  = ;   La idea de clase de servicio procede del austromarxista Renner. Para Renner la clase de servicio comprende tres elementos básicos: empleados en el servicio público (funcionarios y otros administrativos); empleados e= n el sector privado de la economía (administradores de negocios, directiv= os, técnicos, etc); y empleados en los servicios sociales ("agentes distribuidores del bienestar"). Renner sigue al pie de la letra la arg= umentación marxista al considerar que estos trabajadores son no productivos, no están implicados directamente en la producción de plusvalía. Renner diferencia a la clase de servicio de la clase obre= ra por otro rasgo que Goldthorpe considera sociológicamente más relevante. Renner resalta la idea del código de servicio que regula = la relación de empleo de esta clase. Arrancando de Max Weber diferencia= los conceptos de salario y sueldo (wage y salary, respectivamente= ). La clase obrera recibe un salario y la clase de servicio un sueldo. La percepción de un sueldo se asocia a la seguridad en el empleo, pero además implica una relación de confianza entre el empleador y= el empleado.

  = ;   El requisito de confianza está en función de dos exigencias fundamentales que el empleador debe afrontar: primero, la que se plantea cu= ando es preciso delegar la autoridad; y segundo, la que se plantea cuando es necesario recurrir al conocimiento especializado y experto. Esto significa = que el control social dentro de la organización debe difuminarse, no pue= de seguir siendo ejercido de un modo directo por parte del empresario.

Aquellos empleados en los qu= e se delega autoridad o a los que se les confiere responsabilidad en ciertas funciones especializadas reciben a consecuencia de ello un cierto gr= ado margen legítimo de autonomía y discrecionalidad. Y debe ser p= or tanto una cuestión de confianza el que esos empleados actúen -esto es, decidan, elijan, juzguen, etc- de un modo coherente con los fines= y los valores de la organización. Dicho de otro modo, cuán bien= se comporten esos empleados desde el punto de vista de la organización = es algo que dependerá, en aspectos cruciales, del grado de compromiso m= oral que mantengan con la organización, más que de la eficacia de sanciones y recompensas "externas".[204]

  = ;   Goldthorpe previene contra el error de asociar el nivel retributivo con el grado de discrecionalidad. Subraya que son mucho más importantes otros rasgos= de tipo cualitativo. En el caso del obrero manual el contrato de trabajo estip= ula la entrega de horas de trabajo por parte de este al empleador, el cual, a su vez, se ve obligado a pagarle un salario y ahí se acaba la relación contractual. Sin embargo, en el caso de la clase de servici= o la relación entre empleador y empleado se define de un modo menos específico, a más largo plazo y con un grado de contenido mor= al mucho mayor.

No se trata tanto de ofrecer= una "compensación" y un "reconocimiento" en pago de = la aceptación de una obligación como de hacer honor a la confian= za "fielmente"[205].

  = ;   Esto se traduce en una serie de "recompensas colaterales", de entre las que destacan las de carácter prospectivo, o sea, las referidas a los aumentos salariales a lo largo de la carrera, seguridad en el empleo, jubilación, atención médica y, sobre todo, oportunidad= es de promoción.

  = ;   La clase de servicio, tal y como la presenta Goldthorpe, incluye dos grandes grupos ocupacionales: profesionales, por un lado, y administradores y directivos, por otra. No obstante, ambos subgrupos comparten un elevado gra= do de autonomía y discrecionalidad en el ejercicio de sus funciones y la existencia de dos subgrupos se debe a que en uno de ellos -los administrado= res y directivos- se delega autoridad y en el otro -los profesionales- se delega conocimiento especializado o experto.

  = ;   Goldthorpe rechaza que la clase de servicio pueda ser una clase dirigente o capitalist= a. La clase de servicio es controlada por "cierto número de élites con una composición más o menos estable"[206]. Existe un elemento claramente distintivo de la clase de servicio con respec= to a los grupos que están por encima de ella. Quienes están por en= cima de ella no deben su posición a "un proceso de designació= n y promoción burocrática, sino a su propio poder, ya sean= las bases de este económicas, políticas, militares o de otro tipo".[207]

  = ;   Conviene también deslindar a la clase de servicio de quienes se encuentran inmediatamente por debajo de ella. Se trata de empleados muy numerosos en l= as empresas como oficinistas, dependientes, técnicos, encargados y otros tipos de personal de supervisión. Estos empleados, a pesar de compar= tir algunos rasgos típicos de la clase de servicio, carecen de recompens= as de tipo prospectivo, es decir, seguridad en el status y vías reconoc= idas de promoción. Estos grupos ocupacionales constituyen los verdaderos grupos intermedios en la estructura de clases del capitalismo actual. =

  = ;   Una vez aclarados los rasgos estructurales de la clase de servicio queda por explicar cuáles sean los intereses de esta clase. Siguiendo la problemática weberiana clásica, Goldthorpe propone diferenciar dentro de los procesos de formación de las clases el proceso de identidad demográfica y el proceso de identidad cultural, es decir, = el paso de las clases económicas a las clases sociales.

  = ;   La clase de servicio ha experimentado un elevado crecimiento en las últ= imas décadas. A principios de siglo los profesionales, directivos y administrativos, constituían el 5-10% de la población activa, mientras que en la actualidad suponen entre el 20 y el 25%. Las causas de e= sta expansión es el crecimiento de las organizaciones -"escala de la organización"- y el número de funciones que esas organizaciones asumen.

  = ;   Uno de los primeros rasgos a destacar de esta clase es la amplitud de sus fuent= es de reclutamiento.

  = ;   En segundo lugar, la expansión de esta clase ha sido tan intensa que mu= chos de sus miembros, especialmente quienes ocupan posiciones directivas y administrativas, tienen un bajo nivel educativo.

  = ;   Goldthorpe analiza cuál sea el potencial sociopolítico de esta clase. Se inclina por considerar que se trata de una clase esencialmente conservadora= , es decir, una clase que tratará de preservar para sí y para sus hijos su bienestar material. Frente a las ideas de igualdad de la clase obr= era, esgrimiría la ideología meritocrática y frente al fin = de la división del trabajo argüiría la ideología tecnocrática. Aprovecha esta ocasión para desmontar las teorías de la nueva clase, en especial, la de Gouldner. Gouldner sostenía que esta clase mantiene un sentimiento de hostilidad hacia quienes la sobrepasan por razón de riqueza. Se trataría de un odio de carácter más bien psicológico. Y aquí es donde Gouldner falla estrepitosamente. También rechaza las explicaci= ones que sitúan el posible radicalismo de esta clase en la crisis de capitalismo y la posible extensión del malestar económico a l= os componentes de esta clase. Goldthorpe mantiene que en situaciones de crisis= las desigualdades de clase pueden aumentar y además el desempleo se ceba entre los trabajadores manuales, activándose de esta manera los meca= nismos de seguridad en el empleo de que disfrutan los profesionales, directivos y administradores.


6. VALORACION DEL ANALISIS DE CLASES

     A la hora de hace= r una valoración de lo que da de sí el análisis de clase podría ser útil contrastar los diferentes enfoques teóricos que hemos visto.

6.1. LA DESAPARICION DEL CONCEPTO DE STATUS.

     En la mayor parte= de los tratados recientes sobre clases el enfoque funcionalista ni siquiera se aborda. No obstante, en uno de ellos, el de Crompton, aunque no se dedica un capítulo específico a este enfoque, sí se introduce una interesante reflexión sobre qué significado atribuir a la omisión del concepto de status. Una de las propuestas de Crompton es devolver el concepto de status al análisis de clase.

La fuerte distinción = entre clase y status en el desarrollo de medidas empíricas teóricam= ente informadas ha tenido ciertas consecuencias, no todas ellas positivas. Estos argumentos han tendido a identificar status con prestigio u ordenación social. Sin embargo, el prestigio es solo una dimensión del complejo concepto de status, y puede sugerirse que la atención concedida a esta dimensión ha tendido a evitar la exploración de otros aspectos del status. Además, el deseo de separar empíricamente la clase del status ha tendido a desviar la atención a la investigación de sus interrelaciones.[208]

  = ;   El concepto weberiano de status tiene por lo menos tres dimensiones: (a) grupo= s de prestigio, (b) estilos de vida o standing social y (c) pretensiones = de títulos materiales o de posibilidades de vida no basadas en el merca= do.

  = ;   La primera dimensión es la que ha provocado el alejamiento del estudio = de las clases de cualquier intererés por el concepto de status.

  = ;   El concepto de estilo de vida no se corresponde necesariamente con el de comunidades de conciencia. Los estilos de vida pueden contribuir a la aparición de nuevos grupos y pueden ser la base de articulació= ;n de intereses.

  = ;   El tercer aspecto puede ser útil para describir la situación de = los estamentos de la era pre-industrial y oponerlos a las clases. Sin embargo, = en las sociedades capitalistas el orden ocupacional está estructurado t= anto económica como socialmente. Ejemplos de esta estructuración serían el género, el profesionalismo o la ciudadanía. =

 

6.2. DIFERENCIAS Y SEMEJANZAS EN LOS ANÁLISIS DE CLASES DE MARX Y DE WEBER.

  = ;   En lo que se refiere a Marx y Weber los análisis comparativos de sus enfoques de clase han detectado generalmente varias cuestiones, perfectamen= te explicadas por Val Burris.[209] De acuerdo con él son cuatro las diferencias fundamentales en el pensamiento clásico referido a las clases entre el enfoque marxista = y el weberiano.

1. Marx considera las clases como una estru= ctura objetiva de posiciones sociales, mientras que Weber analiza las clases a pa= rtir de la teoría de la acción social, cuestión sobre la cu= al ya incidimos al presentar la contraposición entre Durkheim y Weber.<= o:p>

2. Marx mantiene una concepción unidimensional de la estratificación social, desempeñando el concepto de clase un papel determinante, mientras que Weber mantiene un enf= oque multidimensional en el que las relaciones de clase interseccionan y a menudo cuentan con menos peso específico que otras bases de asociació= ;n como es el caso del status o del partido.

  = ;   Los críticos weberianos del marxismo han convertido a esta primací= ;a de la clase en uno de sus principales elementos de rechazo. Por ejemplo, Pa= rkin empieza su asalto al marxismo con la afirmación de que ahora que los conflictos raciales, étnicos y religiosos ocupan una posición central en los conflictos sociales, cualquier modelo de clase o estratificación que no incorpore plenamente estas dimensiones pierde credibilidad. Parkin también critica al marxismo por su incapacidad = para analizar formas no clasistas de dominación como las basadas en el género.

  = ;   Un breve repaso a las teorías actuales dentro del marxismo sobre la estratificación pone de manifiesto que esto no es así. Piénsese en autores y autoras que abordan la opresión de género, de etnia o de edad, en el marco del marxismo.

3. En la teoría de Marx la ló= gica de las relaciones de clase y del conflicto de clase es una lógica de explotación, de modo que la dominación ideológica y política es interpretada com un medio por el cual se asegura la explotación, mientras que para Weber la dominación se concibe= con un fin en sí misma, con su propia lógica y fuerza independien= tes.

4. Para Marx, las clases son la expresi&oac= ute;n de las relaciones sociales de producción, mientras que para Weber las clases son posiciones comunes dentro del mercado.

 

6.3. CONVERGENCIAS Y DIVERGENCIAS EN LOS AN= ALISIS NEOMARXISTAS Y NEOWEBERIANOS.

  = ;   Como ya dijimos, los dos modelos de clase más potentes son los de Goldtho= rpe (entre las filas noeweberianas) y Wright (entre los neomarxistas). A pesar = de que es posible detectar una confluencia empírica entre ambos enfoque= s, las diferencias teóricas parecen insalvables, y así lo manifiestan, con gran contudencia, los dos afectados.

  = ;   Junto con Gordon Marshall[210], Goldthorpe explicitaba cuáles eran los objetivos y las potencialidad= es del análisis de clase.

Su primera preocupación consiste en clarificar la naturaleza del análisis de clase y diferenciarlo del análisis de clase propio de la sociología marxista. El análisis de clase es relevante para el estudio de las estructuras de clase, la movilidad de clase, las desigualdades basadas en la clase social = y la acción de clase. Pretende investigar las interconexiones entre las posiciones definidas en función de las relaciones de empleo en los mercados de trabajo y las unidades de producción en los diferentes sectores de las economías nacionales. Se trata de captar y explicar = las interrelaciones entre las estructuras macrosociales y la experiencia cotidi= ana de los individuos.

  = ;   Sin embargo, ambos autores rechazan el supuesto de la preeminencia del análisis de clase. Aquí empiezan las diferencias con el análisis marxista.

  = ;   En primer lugar, su concepción del análisis de clase no implica = una teoría de la historia de acuerdo con la cual el conflicto de clases = se convierta en el motor de la historia.

  = ;   En segundo lugar, el concepto de clase no supone una teoría de la explotación de clases, de acuerdo con la cual todas las relaciones de clase han de ser antagónicas. Por otro lado, no conviene despreciar = las explicaciones liberales o funcionalistas sobre las desigualdades de clase. =

  = ;   En tercer lugar, la teoría de clases que se propone no arranca de ningu= na teoría de la acción colectiva basada en las clases, de acuerdo con la cual los ocupantes de ciertas posiciones de clase automáticam= ente desplegarán una conciencia de clase determinada. <= /p>

  = ;   En cuarto y último lugar el análisis de clase no supone una visión reduccionista de la teoría de la acción política -colectiva o individual- de acuerdo con la cual la acción sea comprendida simplemente como la expresión inmediat= a de las relaciones de clase y la búsqueda de intereses de clase determin= ados estructuralmente. La identidad precede a los intereses y lo primero que hay= que explicar es cuáles son los elementos que conforman la identidad de l= os individuos, identidad que en parte puede ser conformada por la pertenencia de clase.

  = ;   Pudiera parecer que habría que relegar el análisis de clase a la irrelevancia: nada más erróneo. En primer lugar, el concepto = de clase ha de ser definido de un modo tan concreto como sea posible, con la intención de evitar la confusión de la clase con otros factor= es relevantes. A menudo el concepto de clase se mezcla con el de status.<= /o:p>

  = ;   En segundo lugar el análisis de clase ha de ser de un carácter genuinamente multivariable. Por ejemplo, se afirma que el poder explicativo= de la clase es cada vez menor y a cambio son cada vez más relevantes, elementos como las pautas de consumo o los estilos de vida. Se trata de establecer vínculos entre la posición de clase y una serie de variables independientes como puedan ser la educación, la salud, etc= .

  = ;   Un tercer requisito del análisis de clase es que debe incorporar la dimensión temporal. En este sentido conviene tener en cuenta el decl= ive de la industria manufacturera y la extensión del sector servicios, la menor presencia de la clase obrera tradicional, el desarrollo de la privaci= dad del hogar, etc. En cualquier caso, Goldthorpe y Marshall previenen contra la ley del péndulo: pasar de considerar una clase obrera comunitaria y solidaria a una clase obrera atomística y consumista.

  = ;   Para Wright[211] los enfoques weberianos están exentos de tres constricciones teóricas sin embargo presentes en el marco marxista, constricciones = que concreta del siguiente modo:

  = ;   1. Clase, modo de producción y la teoría de la historia. = Para los weberianos las clases son un fenómeno específico de las sociedades de mercado, de este modo, no precisan elaborar un esquema genera= l de las clases aplicable a modos de producción distintos al capitalismo. Este esquema se desarrrolla incluso en aquellas tradiciones marxistas que renuncian a suministrar una teoría de la historia.=

  = ;   2. Explotación y clases antagónicas. El modelo weberiano = no está basado en la existencia de relaciones antagónicas. Esto supone que, en principio, puede admitir la existencia de un número indefinido de clases además de los trabajadores y los capitalistas. = Todo lo que hace falta es que una clase dada se caracterice por una situaci&oacu= te;n de mercado o de trabajo distintiva, o si se prefiere, unas posibilidades de vida distintivas. Para el marxismo las clases sociales han de situarse en el seno de las relaciones de explotación, y por tanto, de antagonismo.<= o:p>

  = ;   3. Amplitud de la ordenación teórica de los conceptos. Los weberianos no asumen el esfuerzo de articular y de ordenar los problemas de= los intereses materiales, las experiencias vividas y la capacidad de acci&oacut= e;n colectiva. Por ejemplo, los weberianos nada dicen sobre si dos trabajos que comparten una misma situación de mercado, pero difieren en las situa= ciones de trabajo, constituyen o no divisiones dentro de una misma clase o si son clases distintas.

  = ;   La ausencia de estas tres distinciones conceptuales facilita considerablemente= la localización de grupos como los profesionales, los empleados técnicos y los gerentes. Basta con demostrar que las destrezas que ofrecen en el mercado les suministran ventajas económicas distintiva= s en el mercado de trabajo. No plantea ninguna dificultad el hecho de que la posesión de determinadas destrezas no corresponda a ninguna relación social polarizada entre los propietarios de destrezas y los= no propietarios de las mismas.

  = ;   El compromiso de Wright con el marxismo deriva de tres consideraciones.

1. Políticamente. El marxismo suministra un marco teórico comprensivo dentro del cual analizar las posibilidades y los obstáculos del cambio social emancipador.

2. Teóricamente. El marxismo convierte la estructura de clases en el elemento central que permite explic= ar el cambio social y el conflicto social.

3. Metodológicamente. Conside= ra que es mucho mejor desarrollar y reconstruir los conceptos específicos dentro de un conjunto de constricciones claramente especificadas. La elección es más bien entre una teoría y una no teoría.

  = ;   Dicho esto, son varios los autores que consideran que existe una identidad de fon= do, al menos en lo que se refiere a los análisis empíricos, entre= los enfoques weberianos y marxistas, o, por ser más preciso, entre los estudios de Goldthorpe y de Wright. Es decir, es posible leer un esquema de clases en clave de la categorización de Wright a partir de un cuadro= de Goldthorpe y viceversa. La siguiente ilustración[212] aclara esta idea.

     Convergencia de l= os modelos de Goldthorpe y Wright.

       &nbs= p;       Goldthorpe

W= right

I  II IIIa IIIb  IV  V  VI  VII

B= urguesía

Pequeños empleadore= s

Pequeña burgues&iac= ute;a

Directivos expertos

Supervisores expertos=

Expertos=

Directivos cualificados

Supervisores cualificados<= o:p>

Obreros cualificados<= /o:p>

Directivos no cualificados=

Supervisores no cualif.

Proletarios

<= o:p> 

*=        &nbs= p;         *

*  *       &nbs= p;      *

*  *       &nbs= p;      *

*  *

*  *

*  *

*  *       &nbs= p; *        *   *=

*  *  *      *        *   *

   *  *      *        *   *

   *  *      *        *   *  *

   *  *      *        *   *  *

<= span style=3D'mso-spacerun:yes'>   *  *      *       &nbs= p;    *  *

 

  = ;   Como podemos ver, los propietarios de los medios de producción, comprendi= endo a la burguesía, los pequeños empleadores y la pequeña burguesía dentro de la tipología de Wright son descritos por Goldthorpe como pequeños propietarios o trabajadores por cuenta prop= ia. Los empleadores y la pequeña burguesía de Wright se encuentra= n en escasa medida en las clases I y II de Goldthorpe debido a que poseen credenciales educativas.

 

6.4. ESPING-ANDERSEN: ¿UN PARADIGMA EMERGENTE EN EL ANALISIS DE LAS CLASES?

  = ;   Esping-Andersen[213] arranca de la idea de que la mayor parte de la sociología gira en to= rno al concepto de clase social, concepto que pareció declinar en los años 50 y 60. Plantea la necesidad de proceder a un nuevo tipo de análisis de la estructura de clases en el escenario de las sociedades postindustriales.

  = ;   La teoría sobre las sociedades postindustriales cuenta con sus versiones optimista y pesimista. En la explicación de Bell, la sociedad postindustrial es caracterizada por el dominio del sector servicios y la aparición de cuadros técnico-profesionales. Una visión paralela es la que se presenta en la literatura post-fordista. Aquí el acento recae sobre = la continua transformación dentro de las manufacturas y su efecto sobre= la elevación de las destrezas, el aumento de la autonomía y cont= rol del trabajador y el declive de las jerarquías fordistas tradicionale= s.

  = ;   Hay básicamente dos versiones pesimistas. Una predice que la automatización tiene como consecuencia el desempleo. Esto puede dar lugar a una nueva división entre los instalados y los excluidos (= insiders-outsiders). La tenencia o no de empleo podría convertirse en una base de formación de clases.

  = ;   La literatura de la desindustrialización presenta otro escenario pesimi= sta. En lugar de asistir a la expansión de la población excluida, asistiríamos a una fuerte reducción salarial que se traduciría en la disminución de los efectivos de clase media. Giddens[214] contempla la posibilidad de una polarización en donde, en el fondo, = se encontraría una subclase atrapada en el círculo vicioso de la carencia de privilegios. Piore y Sabel[215] sugieren la posibilidad de un modelo napolitano de flexibilización e= n el que las empresas combinan su fuerza de trabajo altamente cualificada con una periferia de fuerza de trabajo de reserva. Esto supone la aparición = de un importante grupo de personas marginales.

  = ;   Las teorías dominantes de las clases sociales, sean marxistas o weberian= as, identifican las clases con el eje de la autoridad, la propiedad o el mercado puro. Esping-Andersen propone un esquema tentativo de clases cuyo objetivo principal es distinguir las clases del escenario postindustrial de las clas= es del escenario fordista.

  = ;   En la estructura de clases fordista el trabajador conoce con relativa certeza cuál va a ser su trayectoria profesional. Además se trata de = una estructura con una peculiar división del trabajo, donde las mujeres = son prácticamente relegadas al desempeño de las tareas domésticas, dado que el salario del varón permite mantener a = la familia. Quizás lo más destacado de la estructura de clases postindustrial es la desaparición paulatina de esta lógica sexista. A medida que se expanden los servicios sociales, la necesidad de q= ue las mujeres se dediquen en exclusiva al trabajo doméstico es menor. = Por otro lado, la participación de las mujeres en empleos a tiempo compl= eto está en función de la existencia de esos servicios sociales. = Los servicios para las mujeres crean empleos para mujeres (el caso paradigmático sería el de las maestras en general y de las profesoras de educación infantil en particular). Esto conduce a la posibilidad de coexistencia de una estructura de clases fordista con una cl= ara división sexista (en el sentido de excluir a las mujeres) del trabaj= o y una estructura postindustrial con un marcado sesgo sexista en la distribución de los empleos.

  = ;   Uno de los rasgos más destacados de la estructura de clases postindustri= al es el hecho de que muchos de los trabajos no cualificados son trabajos de transición, es decir, hay poca base para la constitución de clases sociales, dado el continuo flujo social.

  = ;   Los esquemas de clases en los escenarios fordista y postindustrial serían los siguientes (se excluye el sector primario y a los militares).

1. La jerarquía fordista.=

(a) directivos y propietarios (incluye al personal ejecutivo y  la "pequeña burguesía");

(b) trabajadores de oficina, administrativos (no directivo) y de ventas que realizan tareas de control, distribución y y administración;<= o:p>

(c) trabajadores cualificados/artesanos, incluyendo trabajadores "técnicos" de bajo nivel;

(d) trabajadores manuales no cualificados y semicualificados, incluyendo trabajadores de transportes y otras ocupaciones manuales implicadas en la distribución y en la manufactura, tales como los empaquetadores, conductores, transportistas y demás.

 

2. La jerarquía post-industrial.

(a) profesionales y científicos;

(b) técnicos y semi-profesionales (maestros, enfermeras, trabajadores sociales, trabajadores de laboratorio, diseñadores, etc);=

(c) trabajadores cualificados de los servicios (cocineros, peluqueros, policías, etc).

(d) trabajadores no cualific= ados de los servicios o proletariado de los servicios (limpiadores, camareros, etc)= .

  = ;   Además, Esping-Andersen propone integrar en la estructura de clases a la población sobrante excluida, la cual está formada por personas incapaces de acceder o de retornar al empleo. En primer lugar, el estado del bienestar puede contribuir a la creación de una población excluida de prejubilados, desempleados de larga duración y otras personas que viven de los subsidios estatales. En segundo lugar, la política de mercados de trabajo puede desincentivar la oferta de trabajo, tal y como ocurre con las políticas fiscales que penalizan = el empleo de las mujeres o donde los salarios de eficiencia (para los instalad= os) crean desempleo involuntario.

  = ;   Concluyendo, la mayor parte de la literatura sobre las clases ha adoptado una perspectiva estática, perspectiva que dificulta la comprensión de la formación del proletariado de servicios. La cuestión de si es= tas personas permanecerán toda la vida en estos empleos o si pasar&aacut= e;n a ocupar otros es una cuestión absolutamente clave.

  = ;   Las cinco características esenciales del escenario de clases posindustri= al son las siguientes. En primer lugar, asistiremos a un estancamiento del número de directivos y a un agudo declive del proletariado manual no cualificado. En segundo lugar, la aparición de cuadros profesionales= o semiprofesionales dependerá sobre todo de la vitalidad de las empres= as y de los servicios sociales. En tercer lugar, el tamaño relativo del proletariado del sector servicios está en función de dos factores. El proletariado de los servicios crecerá a medida que lo h= aga (a) el consumo a bajo precio, y en consecuencia bajos salarios para el proletariado, de actividades anteriormente realizadas en el seno del trabajo doméstico y (b) que se expanda el sector de servicios sociales. En cuarto lugar, el tamaño relativo de la población excedente es= una función del efecto combinado de la política del estado del bienestar y de la cuestión del coste de la atención sanitaria. Finalmente, las sociedades postindustriales ofrecen una estructura ocupacio= nal más positiva, dado que permiten la posibilidad de dos tipos de polarizaciones: o entre una población integrada y una població= ;n excluida o entre la primera y un amplio proletariado del sector servicios.<= o:p>


7. EL ESTUDIO DE LAS CLASES SOCIALES EN ESPAÑA

     Tezanos[216] sitúa el inicio del interés por la investigación sociológica de las clases en España a partir de la aparición de la llamada cuestión social. Son tres los enfoque= s de aproximación al análisis de este tema. En primer lugar, se podría citar la aportación de signo marxista, representada po= r el famoso informe de Jaime Vera sobre el estado de las clases trabajadoras en 1884. La segunda aproximación se conecta con el pensamiento krausist= a. El exponente más destacado es Adolfo Posada y su materializaci&oacut= e;n es el Instituto de Reformas Sociales. Y, finalmente, está el análisis suministrado desde la Iglesia, consecuencia del influjo del= Rerum Novarum. Su más claro exponente fue Severino Aznar (1870-1959), quien promovió las Semanas Sociales de España y fundó la Revista Internacional de Sociología.

     Por su parte, Díaz Nicolás y Del Pino Artacho[217] señalan la escasez de estudios sobre las clases en España deb= ido entre otras razones al carácter reciente de los estudios de sociología en nuestro país. Citan los estudios históri= cos de Prieto Escudero[218], Mateo del Peral[219] y Beneyto Pérez[220]. Pérez Escudero hace estimaciones de clase alta, media y popular para cuatro fechas: 1500, 1850, 1950 y 1975.

____________________________= _______________________________

            = ;       Clase alta   Clase media  Clase popular

        =             _______________________________________

1500        =              1        =    16        =    83

1850        =              2           = 49        =    49

1950        =              0,5         34,5         65

1975        =              1        =    41        =    58

___= ________________________________________________________<= /p>

  = ;   En este capítulo vamos a agrupar los estudios sobre las clases en cuatro apartados[221] -más un apartado dedicado a las últimas aportaciones de Juan Jesús González-: estudios de carácter estructural-funcionalista, de signo marxista, los estudios de la épo= ca de la transición y, finalmente, el estudio específico sobre el caso español en el marco de la investigación internacional que dirige E.O. Wright.

7.1. ENFOQUE ESTRUCTURAL-FUNCIONALISTA.

  = ;   Una de las primeras contribuciones al análisis de las clases es la de Ros Gimeno, quien en dos trabajos se ocupa de la determinación y cuantif= icación de las clases sociales en España[222]. En el primero de los trabajos define la clase social a partir de la cultura= , la profesión y la renta, aunque a efectos de resolución empírica se apoya en exclusiva en la ocupación.

  = ;   No se debe perder de vista la publicación en 1959 del libro de Murillo sobre las clases medias[223]. Se trata de una obra escrita a petición del Mittelstandsinstitut Soziologische Abteilung que dirigía R. Köning. Este trabajo tie= ne el inmenso valor de ser una de las primeras descripciones empíricas sistemáticas de la estructura social de España. Frente a las alabanzas indiscriminadas con relación al papel de las clases medias, Murillo analiza su composición ocupacional y su concepción de= l mundo. Destaca la asusencia de una "burguesía propiamente dicha",= lo cual es herencia histórica de la Reconquista "que ocasion&oacut= e; que no hubiera burguesía, porque el hispano se acostumbró a g= anar de golpe una buena posición arriesgando la vida, y no por vías industriales o mercantiles, laborales al fin"[224]. El siguiente cuadro reproduce la estructura de la clase media en el a&ntild= e;o 1950.[225]

___________________________________________= ________________

        PROFESIONES        =             &nb= sp;            =     %

___________________________________________= ________________

Profesionales, técnicos y afines        =             &nb= sp;  12.5

Empleados administrativos, de direcci&oacut= e;n,

  = ;   de oficinas y similares        =             &nb= sp;      27.1

Trabajadores dedicados a la venta        =             &nb= sp; 12.2

Militares profesionales        =             =             &nb= sp;4.8

Empresarios o patronos agrícolas con fincas propias    43= .5

____________________________= _______________________________

  = ;   La clase media supondría el 27% de la población española, mientras que la clase alta supondría el 0.1% de la población, perteneciendo el restante 72.9% a la clase obrera.

  = ;   Otro hito en el estudio de las clases sociales es la publicación, en 1960= , de las Actas del Congreso Internacional del Instituto de Clases Medias. Aquí podemos destacar los trabajos de Salustiano del Campo[226], de Murillo y Perpiñá, de Jordana Fuentes y Borrajo Dacruz ent= re otros.

  = ;   Por su interés destacan las conclusiones a las que llegó Murillo.=

1) España posee una b= aja proporción de clase media en relación con el total de su población aplicando los criterios de valoración social vigent= es en su sociedad. 2) La proporción es especialmente baja en la mitad s= ur de la península, por el gran contingente del proletariado agrícola. 3) La proporción es mayor en las provincias m&aacut= e;s industrializadas, pese a tener un gran proletariado industrial. 4) La proporción máxima corresponde a provincias poco importantes, = poco industrializadas y con una mejor distribución de la propiedad del ca= mpo. 5) Está surgiendo una clase media nueva, aún no asimilada a la anterior, como consecuencia de las nuevas condiciones económicas. 6) Aunque numéricamente no puede fijarse si existe tendencia a la regresión en el porcentaje de clase media antigua, parece razonable suponer que la subcultura específica está a la defensiva fren= te a los valores, formas de vida y modos de comportamiento de la nueva clase ascendente. 7) Sin embargo, por la desigual distribución de la transformación económica existe hoy una tendencia en las zona= s de menor porcentaje de clase media a disminuir aún más, no dándose en ellas por manera notable el ascenso de la nueva clase. Una tendencia, por tanto, que ahonda las diferencias entre la mitad sur y la mi= tad norte de la Península.[227]

  = ;   A mediados de los sesenta Cazorla publica un estudio en el que se cuantifica = la estratificación social en España[228]. Cazorla es un discípulo de Murillo y escribe sus textos más significativos sobre estratificación entre mediados de los sesenta y mediados de los setenta. Se trata de un conjunto de textos que abordan de un modo diverso las desigualdades: desigualdades personales, diferencias regionales, las relaciones de la familia con la estratificación, la posición de clase de los funcionarios, la práctica religiosa, etc. Sus preocupaciones son claramente de carácter empírico. = El siguiente cuadro explicita el estudio empírico sobre estratificación.[229]

Ocupacione= s       &nbs= p;            Hogares

 %

CLASE ALTA= . Urbana 2.0%)

Profesiones liberales       &nbs= p;   9.193

Agricultor= es       &nbs= p;           28.974

Empresario= s       &nbs= p;            50.006

Directores= de empresa       &nbs= p;   2.673

Administra= tivos, funcionarios, 43.757

Otros       &nbs= p;            &= nbsp;      3.622

 

 = ;

 = ;

 = ;

 = ;

2.0

CLASES MEDIAS (41.4%)

Nueva y "evolucionada"

 = ;

 = ;

 = ;

 = ;

 = ;

Tradiciona= l

 = ;

 = ;

 = ;

 = ;

 = ;

Rural-agraria. Tradicional.

Empresarios       &nbs= p;           385.914

Directivos, vendedores, téc-

nicos medi= os, administrativos 374.458

Trabajador= es cal., capataces,

contramaes= tres, etc       &nbs= p;   763.140

Personal de servicios y otros  93.551

 = ;

Comerciant= es, propietarios al

por mayor y detail       &nbs= p;    156.793

Militares<= span style=3D'mso-spacerun:yes'>         &nbs= p;            <= /span>68.530

Funcionari= os públicos       &nbs= p; 178.900

Profesiones liberales       &nbs= p;  30.824

 = ;

Agriculotr= es medios       &nbs= p;   728.494

Jornaleros= y trabajadores

agrícolas       &nbs= p;             135.471

 

 = ;

 = ;

 = ;

 = ;

23.0<= /o:p>

 = ;

 = ;

 = ;

 = ;

 = ;

 6.2

 = ;

 = ;

 = ;

12.2<= /o:p>

 

CLASES TRABAJADORAS (56.5%)

Urba= na. Modesta

 

 

 

 

 

 

Rura= l-agraria

 

 

Urba= na. Pobre=

 = ;

 = ;

 = ;

 = ;

 = ;

 = ;

 = ;

Rural-agraria

Empresarios       &nbs= p;           342.597

Profesiones liberales       &nbs= p;  11.357

Directores= de empresa       &nbs= p;   1.688

Administra= tivos       &nbs= p;       393.814

Trabajador= es manuales       1.407.039=

Personal de servicios       &nbs= p; 220.480

Otros       &nbs= p;            &= nbsp;     20.700

 = ;

Agricultor= es       &nbs= p;          521.545

Jornaleros agrícolas       &nbs= p;  332.209

 = ;

Empresario= s       &nbs= p;            64.815

Profesiones liberales       &nbs= p;   2.703

Directores= de empesas       &nbs= p;     422

Administra= tivos       &nbs= p;        43.757

Trabajador= es manuales       &nbs= p; 214.633

Personal de servicios       &nbs= p; 112.320

Otros       &nbs= p;            &= nbsp;     17.077

 = ;

Agricultor= es       &nbs= p;          144.873

Jornaleros agrícolas       &nbs= p;  147.688

 

 = ;

 = ;

 = ;

 = ;

 = ;

34.0<= /o:p>

 = ;

 = ;

12.1<= /o:p>

 = ;

 = ;

 = ;

 = ;

 = ;

 = ;

 = ;

 6.4

 = ;

 = ;

 4.1

 

     Dentro de este epígrafe debemos citar los primeros informes FOESSA: el de 1966 y el= de 1970. En el primero no hay ningún capítulo específicam= ente dedicado a la estratificación, a pesar de que la considera uno de lo= s aspectos centrales de la estructura social: "la estructura social comprende tan= to el sistema de estratificación -lo que los clásicos de la Sociología denominaban "clases sociales"- como las instituciones organizadas (familia, comunidades, instancias política= s, empresas, etc) y las normas sociales por las que se entiende el funcionamie= nto de ese sistema de estratificación y de esas instituciones".[230]

     El FOESSA de 1970 dedicaría un capítulo a los problemas de estratificació= ;n y movilidad social. En este capítulo se hace una recopilación de los diferentes enfoques teóricos sobre las clases, para a continuación ofrecer una cuantificación de las clases a partir encuestas subjetivas en las que los entrevistas se autoubican en una clase = social u otra.

___= _________________________

Alt= a (menos de 0.5%)

Med= ia-alta        =   6

Med= ia-media        31

Med= ia-baja         18

Obr= era        =      32

Pob= re        =       13

___________________________

     En el IV Informe = FOESSA[231] se incluye una amplia sección sobre estratificación social en= la que se pregunta a la muestra seleccionada sobre cuestiones como la percepción subjetiva del número de clases que existen en nues= tra sociedad, si existe o no lucha de clases, grado de conciencia de clase, percepción de la desigualdad, etc. Resulta especialmente significati= va la respuesta a la pregunta sobre el número de clases. El 54% de las respuestas declara percibir dos, tres y cuatro clases. Conviene hacer notar= el elevado número de personas (29%) que no sabe o no contesta. Solo un = 3% de los entrevistados considera que no existen clases. La percepción = de tres capas (31%) es la que se suele considerar más conservadora, dado que incluye una clase media, normalmente percibida como elemento estabiliza= dor de la estructura de clases.  <= o:p>

 

7.2. ENFOQUE MARXISTA.

     Emperaremos por el trabajo de Ignacio Fernández de Castro y Antonio Goytre[232]. Estos autores se declaran firmes partidarios del método de análisis de Poulantzas.

     En líneas generales seguimos y aceptamos el análisis de Poulantzas sobre las clases sociales, aunque ello no suponga una coincidencia general y absoluta, sino un punto de partida que consideramos razonable y suficiente para poder avanzar en nuestra reflexión sobre el problema de las clases.

     Nos parece acertada y sugestiva la afirmación de este autor de que las clases sociales se identifican con relaciones sociales y que es posible reconocerlas por las prácticas, no todas las prácticas, sino aquellas que producen efectos pertinentes en la formación social.[233].

  = ;   En cualquier caso, a diferencia de lo que ocurre con el sociólogo grieg= o, suministran datos con los que cuantifican las clases sociales existentes en= una formación social. En concreto, lo que hacen es utilizar los datos que suministra la Encuesta de la Población Activa entre 1964 (año= de inicio de esta estadística) y 1970 (año de finalización del análisis de Fernández de Castro y Goytre. Las razones para ha= cer uso de estas series estadísticas son diversas: la necesidad de utili= zar oleadas de datos configuradas con criterios homogéneos, los elementos detectados en estas encuestas son muy diversos al tiempo que se constituyen= en un buen punto de partida -en tanto que datos brutos- para elaborar análisis sociológicos.

  = ;   Los autores distinguen la existencia en la formación social españ= ola de un modo de producción capitalista -mayoritario y hegemónic= o- y un modo de producción precapitalista -reducido y residual-. Grosso modo y con matizaciones sustantivas, como veremos, el primero estaría constituido por la población empleada en los secortes industrial y de servicios y el primero por la empleada en el sector primari= o. La distribución de la población activa sería la siguie= nte:

  1969

  1970

Diferencia

   %

Modo de producción capitalista

<= o:p> 

5= .679.300

<= o:p> 

7= .034.500

<= o:p> 

+ 1.355.200

<= o:p> 

+= 23.9

Modo de producción precapitalista

<= o:p> 

5= .933.100